Encadenada a ti

"La muerte de Bliss"

Una visita inesperada para Bliss, la ultima antes de que por fin descanse. 


Categoria: Historia Original > Original > Encadenada a ti

Genero: Drama


autor: Liz_nefer

Soy Liz, una chica que gusta de escribir sus locuras, y darlas a conocer, otras prefiero reservarmelas, aunque sin duda hay quienes me convencen de subirlas... 

Encadenada a ti: "La muerte de Bliss"

autor: Liz_nefer

Como bien había predicho la anciana, su tiempo estaba a límite. La mujer a tan solo 6 meses después de su último encuentro con Lelial cayó en cama, sus poderes comenzaron a disminuir, al igual que su fuerza, la vida poco a poco se escapaba de ella. Sin embargo estaba tranquila, y alegre de que por fin, descansaría en paz después de casi 70 años de pelear, de matar… a pesar de ello, la mujer también se lleno de preocupación por aquellas dos chicas que hizo su hija y nieta.  

Erelyn estaba preparada para enfrentar cualquier cosa, sin embargo Ayleen aun le faltaba, y mucho. Le preocupaban, especialmente la pequeña. A pesar de ello, por más que la mujer lo quisiera le era imposible detener el lento procesó que la llevaría a la muerte, la magia no te hace inmortal. No hay cura para la muerte. Nunca la había.

 

- Por fin morirás, Bliss - se escucho en una esquina de su habitación inundada de oscuridad. La anciana ni siquiera desvío la mirada, sabia que eso sucedería… la barrera que había creado para proteger la casa, se iba desvaneciendo poco a poco - duraste más que cualquier otro enemigo… felicidades - dijo aquella voz, pero esta vez dando unos pasos hacia delante, dejándose ver por la mujer. 

La escasa luz que alumbraba la habitación mostró a un joven apuesto, parecía medir 1.90 cm, su complexión a diferencia de muchos demonios y monstruos era delgada, levemente musculoso, hombros anchos, piel blanca, ojos color dorados/miel, cabello negro como la noche, una mirada seductora pero tenebrosa, facciones terriblemente finas, perfectas como para ser un humano. 

-  Jerick… - susurro Bliss, intentando mostrar una sonrisa en sus labios, pero no lo logro. El hombre que en ese entonces iba de traje, se acerco a la cama y se sentó en la orilla. Sus ojos se clavaron en la anciana, y sus labios se curvaron hacia un extremo.

- Me siento alagado, la hechicera y cazadora más increíble que he conocido, me recuerda… - comento con un tono burlón, pero a la vez con algo de respeto. 

- ¿A que debo el honor? - Bliss necesito de toda su fuerza para que sus palabras sonaran normales, relajadas. El vampiro se puso de pie y rodeo la cama para acercarse a la ventana.

- Todas las razas han enloquecido, incluyendo la tuya y la mía… eres única Bliss, y me temo que con tu muerte, se desate el caos… esa chica no podrá con toda la carga de la misma forma que tu, no es lo suficientemente poderosa - comento con tranquilidad, mientras la palma de su mano tocaba el cristal de la ventana. 

- ¿Conoces a Erelyn? ¿Cómo es posible? - pregunto Bliss con cierta curiosidad y miedo. El que la chica ya hubiera conocido a uno de los candidatos a convertirse el príncipe de los vampiros era, peligroso y no decir imposible. 

El vampiro soltó un suspiro, sus dedos, los cuales hacían un pequeño recorrido por el cristal se detuvieron. La habitación se quedo en silencio durante unos minutos, solo se escuchaba el constante sonido de la respiración de Bliss. 

- No la conozco… he oído hablar de ella, ciertamente ha matado a 2 de mis mejores hombres - el vampiro llevo ambas manos a sus bolsillos, y dio media vuelta - le enseñaste todo lo que has podido, sin embargo no es la correcta, la mataran si conocen la relación que llevaba contigo - continuo sin detenerse, su tono de voz había cambiado ligeramente, podía notarse el miedo, la preocupación por parte del vampiro.

- Si muere, será por no haber seguido mis ordenes y consejos, ella sabe que debe hacer para sobrevivir… además debe hacerlo por su niña - comento Bliss, mirando al vampiro, el cual parecía tenso. 

- ¿Es madre? - pregunto Jerick sorprendido, Bliss sonrío levemente, antes de suspirar y asentir con la cabeza - ¿Cómo es posible, Bliss? ¿Cómo pudiste elegir a una madre joven? ¿¡Estas loca!? - el vampiro volteo bruscamente, parecía furioso. Su respiración tranquila se había agitado en un dos por tres. 

La diestra del vampiro fue hasta sus cabellos negros, su mirada se perdió en un punto del piso. Bliss le observo con cierto interés. Dejo que el vampiro se calmara, ya que no resultaba nada bueno de su furia, se volvían locos, imposibles de detener. 

- No puede ser… ¿acaso la amas? - pregunto la anciana, después de haber analizado el comportamiento de Jerick, ciertamente no era común ver a ningún vampiro de rango superior, como él. 

Jerick hizo una mueca, y casi al instante le dio la espalda a la anciana. Detrás de la puerta se escucho un ligero sonido proveniente de las inestables maderas del piso del pasillo. A velocidad de la luz, el vampiro abrió la puerta y mostrando los colmillos enfrento a su inesperado oyente. 

En tan solo unos segundos se escucho una taza golpear contra el suelo. Jerick dejo de mostrar los afilados dientes al encontrarse con una niña que yacía en el suelo, pegándose a la pared, alejándose de él. Los ojos dorados de él, no dejaron de clavarse en aquellos grises, tan llenos de vida. Poco a poco, aquellos diamantes se llenaron de lagrimas, ¿terror? ¿O vergüenza? El vampiro no sabía describirlo.

 - Suerte Bliss… piensa en mis palabras - dicho esto la figura del vampiro se desvaneció de los ojos de ambas mujeres. 

Ayleen temblaba, demasiado. No podía siquiera ponerse de pie, así que se dedico a recoger los pedazos de las tazas. Con una gran toma de aire, la joven se levanto después de unos minutos. Se acerco a la puerta y sin poder atreverse, permaneció bajo el borde de esta.

- ¿Es cierto? Abuela… ¿mi madre morirá? - pregunto la chica, su voz le tembló levemente. Bliss solo le brindo una calida sonrisa además de una leve negación - te traeré otro té, espera… - Ayleen dio media vuelta y con los pedazos de tazas en sus manos echo a correr por el pasillo hacia las escaleras. 

La sonrisa cálida de Bliss se desvaneció, y su mirada se clavo en la ventana, la noche era fría, tenebrosa y como siempre negra… no se veían estrellas ni luna...

Pasados 2 meses, en una mañana cubierta por nieve, Bliss no despertó más. Ayleen fue la primera en percatarse de su muerte, ya que una noche anterior, la anciana le había pedido que durmiera con ella. La niña se quedo sin habla y sus ojos no dejaban de derramar lágrimas. Erelyn al entrar en la habitación comprobó si en verdad estaba muerta, llevando su dedo medio y anular hacia su cuello donde se podía palpar el pulso. 

- Oh Bliss… ni siquiera te despediste - susurro Erelyn, la cual rodeo la cama para abrazar a su niña. Levanto su diestra y acaricio el cabello de su hija mientras susurraba - llora… no te contengas, no es malo llorar… - las ultimas palabras salieron temblorosas por el nudo que se le había formado en la garganta, que pronto llego lagrimas a sus ojos…

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