No me olvides

Rojo II

Una última opción...


Categoria: Libros > Harry Potter > No me olvides

Genero: Romance


autor: MakotoBlack

Ahí donde haya un espacio íntimo para publicar... ahí me verán :P

No me olvides: Rojo II

autor: MakotoBlack

-¡Hermione! –Gritó al verla ahí parada dándole la espalda con algo entre sus brazos, algo a lo que sonreía, estaba feliz pero lejana; corrió con todas sus fuerzas para sujetarla y al hacerlo notó que sus pies chapoteaban, miró al piso, estaba corriendo entre charcos, charcos oscuros y densos; pero ella estaba lejos, por eso no le dio importancia  y siguió corriendo. Cuando al fin llegó a ella extendió su mano para tocarla, volteó sonriendo, tenía marcas rojas en las mejillas, marcas arenosas, raras. –Sangre seca. –Susurró al ver su rostro castaño, sus ojos marrones fijos en él, sonrientes, vivaces.

            -Es roja Ron… y todo está rojo. –Dijo sonriendo tiernamente, luego alzó las cejas, bajó la cara y rió como una chiquilla mirándole los pies; se agachó para ver lo que ella, horrorizado sintió que el cabello se le erizaba, lo que había estado pisando era sangre, eran charcos de sangre en los que había estado chapoteando, sus zapatos y su pantalón estaban empapados y al levantar sus manos para mirárselas las vio igual de sucias, la sangre lo cubría casi por completo; dio un paso atrás sin saber qué hacer, Hermione lo miraba con cara infantil, con ojos inocentes, como si no entendiera, la miró asustado y cuando iba a acercársele ella se volvió por completo y le mostró lo que tenía entre los brazos y que aprisionaba con tanta emoción.

            -¡Imposible! –Gritó horrorizado, reconoció entre las manos de Hermione aquello, era una cabeza pelirroja y llena de pecas, cercenada por el cuello sangrante, una cabeza que reconoció como propia, era su cabeza; se le cortó la respiración y no pudo decir más, ella sonriendo acercó el bulto a sus labios y lo besó en la frente. -¡No! –Exclamó espantado y trató de alcanzar a Hermione para impedirle que se siguiera torturando de esa forma. -¡No, Hermione!... ¡No!

            -Ron… ¡Ron! –Clamó aquella voz, abrió los ojos desorbitados inhalando profundo, sudoroso se sentó en la cama, lograba ver entre la penumbra esas dos luces, esos dos reflejos de luna verdosa; sentía la espalda helada y las manos pegajosas, por un momento pensó que era la sangre pero se engañaba, era el sudor.

            -Harry… ¿Dónde está? –Preguntó tragando saliva, orando porque aquel maldito sueño lo dejara de una buena vez en paz, rezando porque Hermione volviera, esperanzado en que de alguna forma pasara el tiempo y todo se aliviara o en el mejor de los casos, que todo fuera un sueño.

            -Duerme… como siempre. –Murmuró el chico acercándosele, se sentó a la orilla de la cama y se quitó las gafas para restregarse los ojos con claro cansancio y con más que evidente molestia, a él también lo tenía muy mal todo lo ocurrido; Ron miraba a la puerta, le parecía que se abriría de golpe para dejar entrar a esa Hermione enternecida que besaba su cabeza cercenada o quizá a esa Hermione desconsolada que solía recibir a Harry con un abrazo fuerte en épocas pasadas o mejor aún, la Hermione que le había besado pese a estar cargado con un bulto enorme de colmillos de basilisco.

            -¿Qué día es hoy? –Preguntó saliendo de entre las mantas y buscando sus zapatos en el suelo; se los metió con cansancio, se levantó rascándose la nuca, Harry miraba al piso.

            -Miércoles… han pasado tres semanas… -se puso de pie y miró por la ventana, la noche estaba cerrada, puso la cortina de un golpe; a veces sospechaba que los que habían hecho esto estaban afuera y que vendrían a hacérselo a alguien más, entonces fruncía el ceño y apretaba la varita, ahora con Ron a su espalda se sentía igual de inútil. -… otra vez el sueño de tu cabeza, ¿Verdad? –Preguntó para dejar de sentirse idiota.

            -No puedo sacarlo de mi mente… no puedo quitarlo de mí. –Susurró como respuesta, si cerraba los ojos le parecía volver a verse los pies llenos de sangre. –¿Ha venido el sanador hoy?

            -Está con ella… Ginny y tu madre le acompañan… -Harry se dirigió a la puerta, Ron se miró al espejo, había perdido cerca de ocho kilos, estaba ojeroso y comenzaba a cubrírsele el rostro con una insipiente barba, ya no era ni la sombra de lo que había sido. -… necesitas ver tú también al médico. –Lo miró, él tampoco estaba bien, había perdido quizá cinco kilos y lucía agotado; los dos tenían la apariencia de vagabundos.

            -No… no si no es para que me diga que ella está bien. –Dijo al tiempo que pasaba a su lado y se dirigía a la habitación, en las últimas semanas la Madriguera parecía una tumba.

 

Nadie hubiera imaginado semejante final para personas tan queridas, pocos en el mundo mágico los conocían pero eran muy queridos por el simple hecho de existir y de dar existencia a alguien a quien se le debía la de muchas personas más; Hermione Granger era más que sólo la amiga de Potter, era la guía, era la luz que los apoyaba a los dos, pero sobre todo a Ron; ahí parado ante la puerta de la habitación se preguntaba todavía, como desde hacía casi un mes, qué había hecho mal, qué era lo que no habían calculado, por qué habían tenido que vengarse de todos precisamente en ella; quizá ese era el punto, era ella la amiga de Potter, la novia de Weasley, la conocida de todos, era el punto medio, su daño, su dolor era de cierta forma el dolor de todos. Tragó saliva, se pasó la mano por la cabeza para acomodar su cabello y llamó dos veces como acostumbraba, la voz de Ginny le concedió la entrada, sintió la presencia de Harry a su espalda y entraron juntos.

            La habitación era casi alegre, había cortinas claras, bancos, flores en la mesa y la cama, espléndidamente blanca, alojaba en su interior a una figura perfecta, casi angelical; a los costados Ginny y su madre la miraban, frente a ella el sanador tomaba notas y entregaba frascos a la joven Weasley; Ron carraspeó para que notaran su presencia, Harry se movió hacia la cama y se inclinó para besarle la frente a la chica en ella, cuya mirada permanecía fija al frente, estática, incluso sin parpadear casi, sólo fija y ya, con una media sonrisa de tranquilidad; tranquilidad abandonada, obligada.

            -Joven Weasley… -el sanador tendió una mano pálida a Ron que miró a Hermione para comprobar que al recibir el beso de Harry, tampoco hoy, se había movido.

            -¿Cómo la ve? –Preguntó volviéndose a mirarlo pasando por los ojos cansados y tristes de su madre y los labios asustados de Ginny.

            -Pues… no hay mejora alguna… -el hombre se volvió cabizbajo y tomando a Ron con delicadeza por el hombro lo jaló hacia la puerta, Molly cerró los ojos con fuerza y quiso no escuchar lo que venía, porque era una rutina prefijada, algo que todos en la habitación conocían de sobra. -… debería considerar mi recomendación…

            -¡No! –Exclamó colérico, tanto por la idea como por su estado de ánimo. –Ella se queda aquí, con su familia, se queda con nosotros… no se la va a llevar a San Mungo para internarla como a una loca… ¡Estará bien aquí! –Terminó sofocado, su madre se acercó para calmarlo.

            -Discúlpelo, es la presión… no ha dormido bien. –Susurró Molly mientras acompañaba al hombre a salir de la casa, Ginny miraba a Harry sin saber qué más hacer que mirar a su amiga, que ni siquiera se había movido al oír los gritos.

            -Ron, deberías descansar más… te daré una poción para dormir sin sueños. –Harry se acercó a su amigo, pero Ron se había vuelto a ver a Hermione.

            -Daría mi vida… daría mi alma, para que ella volviera… -exclamó tirándose de rodillas a la orilla de la cama sollozando desesperado, aferrado a la colcha con las uñas; Harry lo acompañó poniéndole las manos en los hombros y desviando la mirada, porque Hermione les miraba como una niña que no alcanza a comprender lo que pasa; Ginny se acercó a ella y le sonrió para calmarla tomándole la mano con delicadeza, para luego alejarse un poco. -… la amo tanto, ¡Quisiera poder hacerla olvidar!... quiero que olvide, quiero que sane… -las lágrimas le salían sin control, Ginny estaba horrorizada llorando inconsolable, dándole la espalda a la cama; la escena era espantosa, por un lado veía a su hermano deshacerse en llanto y por el otro, su mejor amiga permanecía impávida ante esto, inmóvil, insensible.

Muerta.

 

El resto del día fue el normal, bueno, lo que para ellos era ahora normalidad: Ron la pasaba vigilando a Hermione de pie, sentado, de rodillas tomándole la mano; a veces, Harry entraba para sacarlo a comer, platicar o caminar un poco, entonces Ginny y Molly se dedicaban a Hermione, la bañaban, peinaban, vestían y arreglaban con la esperanza de que al sentirse bien volviera, con la fe puesta en que dijera al menos una palabra, pero no lograban nada. Todos los días era lo mismo: Luna llegaba a medio día cargada de noticias, libros, regalitos llamativos que se conseguía sólo Merlín sabía dónde, se sentaba al lado de la cama y todo era hablar y hablar, a veces se sentaba en la cama y se dedicaba a repasar con sus azules ojos los dedos de Hermione, pero ésta se negaba a volver, sólo la miraba ladeando de vez en cuando la cabeza, sonreía otras veces con dulzura infantil pero nunca decía nada, no parecía si quiera recordar lo que era hablar.

Por la tarde Neville venía con más regalos, en su mayoría flores de muchos colores y aromas, se sentaba a mirar a Hermione, a veces le decía cosas, trataba de recordarle clases, tareas en las que le había ayudado, sucesos del Colegio, nombres de personas; otras veces sólo la miraba, no tenía nada más qué hacer, al fin caída la tarde se iba despidiéndose de todos con asentimientos tristes; Ron no lograba agradecerle lo que hacía, ni a él ni a Luna y se sentía impotente.

            Todos los días era el mismo proceso, el mismo infierno, Hermione con los ojos abiertos miraba al frente con una sonrisa impávida en los labios, como si se le hubiera quedado apenas el esbozo de la alegría en el rostro como si estuviera justo a la mitad de la risa de felicidad de ver a sus padres y el llanto espantoso de verlos hechos pedazos. Ron se moría, Ron se dejaba ir, a veces esperaba ansioso terminar como ella, pero no era posible, no lo era.

 

Con el tiempo se adaptaron a ello, el sanador fue menos a visitar a Hermione, George se encargaba de los asuntos de la familia, Bill y Fleur del estado de la casa, Charlie de ayudar a su padre, Ginny y Harry de vigilar a Ron y a Hermione, uno tan muerto como la otra. Habían pasado dos meses, la noticia del estado de Hermione había conmocionado a todo el mundo mágico; esa tarde al ponerse el sol, una visita cruzó la puerta saludando amablemente; Ron la miró desde las escaleras y por primera vez en su vida lo que sintió al verla no fue respeto, admiración o miedo, esta vez era puro y sincero alivio.

            -Molly… gracias por dejarme venir a verla. –Susurró sonriendo triste, Molly asintió, ella fue y extendió sus brazos, Ron no pudo menos que imitarla y la abrazó; le hacía falta esa figura de autoridad, era quizá la mejor opción para volver a Hermione.

            -Profesora McGonagall… gracias por venir. –Dijo esperanzado, quizá al verla, Hermione volviera, la Profesora sonrió y le miró.

            -Estás tan demacrado… necesitas descansar. –Sentenció, Harry y Ginny bajaban las escaleras, al verla la saludaron afectuosos, entonces al mirarlos ya a todos, perdió el gesto gentil, recuperó la altivez de Jefa de la Casa Gryffindor y asintió para denotar que ya quería verla.

           

La guiaron por la escalera, abrieron la puerta y entró elegantemente, pensaron que Hermione reaccionaría al primer momento pero no fue así, la miró como venía mirando a todos, como venía haciendo siempre; Minerva le tomó una mano con suavidad y le pasó la otra por la frente, pero nada, Hermione seguía sin expresar nada, entonces la Profesora lo dijo.

            -Vengo por ella. –Soltó de golpe y Ron, Harry y Ginny se tensaron como las cuerdas de una lira y se miraron unos a otros; el pelirrojo miró a su madre y al verla tranquila supo que esto ya lo venían planeando.

            -¿Qué? –Masculló Ginny al ver que ninguno de ellos iba a hablar.

            -He venido a llevarla conmigo. –Exclamó de nuevo, Harry notó también que Molly parecía saber de aquello porque no decía nada y sólo miraba al suelo.

            -Pero… ¿A dónde?... ¿Por qué? –Dio un paso al frente, Ron no podía articular palabra, temblaba de rabia, de cansancio, de debilidad.

            -La llevaré a mi casa, a la orilla del mar… un sitio despoblado donde podrá estar más libre y tranquila, necesita paz, espacio y calma… esto va a ser muy lento, señor Potter. –Minerva le miraba fijo, Ron cerró los puños, no sabía qué hacer, quizá ella tenía razón pero no quería que se la llevaran de su lado, se tragó el nudo en la garganta y levantó la mirada neblinosa por el llanto.

            -No… no quiero que se la lleve. –Dijo envalentonado por el dolor que sentía. –Ella se queda conmigo, yo la cuido… me tiene a mí, no le hace falta nada, todo lo tiene aquí, yo voy a cuidarla. –Sentenció mirándola fieramente.

            -No es suficiente, necesita otras cosas… necesita paz para sanar. –Minerva procuraba ser sutil con él, lo veía demasiado afectado.

            -Ella sanará conmigo, con su familia. –Insistió aguerrido, Ginny presintió que eso iba a acabar mal. -¡Ella no requiere más paz que la que nosotros le damos!

            -Ron hijo, entiende… -Molly quiso intervenir acercándose hacia él.

            -No pueden llevársela, madre. –Ginny trató de apoyar pero la mirada de su madre le decía que también tenía sus dudas y sin embargo tenía esperanza.

            -¡No!... no lo entiendo… -exclamó Ron furioso, Harry a su lado se asustó al verlo tan alterado. -… no se merecía esto, no lo merecía pero pasó… ahora no la van a alejar de la única familia que le queda.

            -Hay una razón para todo, Ron. –Bill habló desde la puerta, Ron no quería escuchar, negó fuerte con la cabeza y cerró los ojos negándose a oír.

            -No la estamos alejando… Ron, su mente y su corazón se han sellado, se han cerrado al mundo para no sufrir más con su realidad, Hermione se ha envuelto en un capullo de olvido… -Minerva intentaba convencerlo, Hermione en la cama los miraba sonriendo, pronto se distrajo y enfocó su atención en mirar las arrugas de la manta que la cubría. -… ahora necesita volver a empezar, aprender, conocer y quizá después recordar. –McGonagall razonaba de a poco con él, pero Ron no quería entender.

            -¡No!... yo soy su paz… volverá a empezar conmigo, porque yo la amo… -Confesó exasperado con los puños cerrados, Ginny ahogó un sollozo, Hermione ni siquiera notó el comentario y eso a él lo mató.

            -Ron… -Harry quería ayudar y comenzaba a creer que McGonagall, Bill y Molly tenían razón.

            -¡La amo!... no me la van a quitar. –Sentenció dando un paso hacia la cama dispuesto a impedir que se la llevaran de su lado.

            -Es el único medio, hijo. –Arthur se unió desde la puerta, Molly le tomó la mano para convencerlo, Ron miró a Hermione y se echó a llorar desconsolado.

            -No quiero. –Dijo implorando a su madre que lo abrazó con fuerza y lo empujó fuera de la habitación, Bill y Fleur entraron a ayudar a sacar a Hermione de la casa.

            -Vamos. –Arthur impulsó a Harry a que les ayudara, él asintió mirando a Ginny.

            -Profesora. –Clamó Ron en medio del sollozo, la debilidad, el cansancio y el dolor ya no lo dejaban pelear contra lo único que parecía ser remedio para la castaña.

            -Dígame, señor Weasley. –Minerva se volvió a verlo, él levantó la mirada.

-¿Me dejará ir a verla? –Preguntó Ron en una voz ahogada por el sollozo, Harry y Ginny le miraron sorprendidos pero no dijeron nada; McGonagall asintió con una sonrisa tranquilizadora, entonces Ron la imitó y miró a Hermione un momento, quizá eso era lo mejor por ahora.

Ingresa para comentar con:

Comentarios

Skinniy

hace 7 años, 9 meses Responder

Mi adoradísima, Mako...

¿Te he dicho alguna vez lo mucho que te odio cuando haces sufrir a mi amado Ron? (Porque si recuerdas, llegamos a la conclusión de que tanto Ron como Rupert, son míos) Y sí, te odio demasiado cuando lo lastimas de ese modo... ¿Quién diría que a la linda Mako que conocí, le divierte tanto jugar con el sufrimiento y los sentimientos de los demás...

Tus historias me duelen, sabes? Me proyecto demasiado y tú y tu forma de escribir me afecta aún más... pero es No me olvides, son Ron y Hermione, eres tú...

¿Quién iba a pensar que gracias a esto, terminaríamos conociéndonos de verdad?


MakotoBlack

hace 7 años, 9 meses Responder

 

@Skinniy "jugar con el sufrimiento y los sentimientos de los demás"... qué fuerte... penosamente es verdad, literiamente siempre es así, es decir, si no tengo este tipo de tramas, realmente no puedo del todo escribir con pasión, que es lo que siempre busco.

 

¿Quién iba a pensarlo?, no nadie, uno nunca piensa en lo que viene ni sabe qué viene.. no te proyectes tanto, no dejes que te peguen en demasia... gracias por leer, en serio, gracias




Todos los derechos de personajes y nombres son propiedad de sus respectivos autores citados en cada fanfic. Escríbenos: equipo@fictopia.net
Fictopia.net @ 2011 - forever
By: Boredsoft.com ( ._.) is made for boring you!