Spinning Off

El Quinto Año

El Quinto Año


Categoria: Libros > Harry Potter > Spinning Off

Genero: General


autor: cbianco

Bueno, es complicado decir algo sobre uno.

Me gustan para leer los fics largos y bien escritos. Soy muy molesto con eso, especialmente con lo segundo.

En cuanto que escribo, generalmente UAs. Esto no es una tematica nueva. Pero me impulsaron a escribir dos razones: La primera es que quería ver que tan bueno soy escribiendo y mis limitaciones para ir puliendome. La segunda es que no encontraba fics de las tematicas que quería.

Spinning Off: El Quinto Año

autor: cbianco

Harriet Potter estaba deprimida. Observó por la ventana de su habitación en la casa de los Dursley y lanzó un suspiro. No había tenido noticias de sus amigos ni de nadie del mundo mágico desde que había terminado su cuarto año. La verdad era que no lo estaba pasando nada bien, durante el curso anterior se había visto obligada a participar en el torneo de Los Tres Magos. La mayoría de sus compañeros no se lo habían tomado demasiado bien que entrara, incluso sus amigos desde primer año Hermes Granger y Wilhelmina Weasley habían dudado de ella. Uno de los pocos que se había comportado bien desde un principio era el otro campeón de Hogwarts, Cedric Diggory. Harriet no pudo evitar que una lagrima escapara de sus ojos al recordar al caballeresco chico de Huffelpuff. Sin duda él era el verdadero campeón y no ella. Ahora Cedric estaba muerto, el Ministerio se negaba a aceptar que Voldemort finalmente había vuelto y era el culpable de todo.

 

Los Dursley no estaban haciendo su estadía más grata y lo que más necesitaba en ese momento era poder hablar con Mina y con Hermes, por alguna razón los dos no habían respondido sus cartas.

 

Ese verano poco después de volver a Hogwarts había estado deambulando por el vecindario cercano a la casa de sus tíos. En un negocio de rubro indeterminado que se dedicaba a vender objetos viejos pero no lo suficiente para ser considerados antigüedades, encontró una vieja maquina de coser a pedal de principios del siglo XX. Inmediatamente se acordó de Mina y de los deseos que había tenido de poder fabricarse su propia ropa para estirar un poco más el ajustado presupuesto familiar y así obtener cosas que fuesen nuevas. Aunque jamás lo admitiría antes sus padres, Mina había pasado un muy mal rato gracias al vestido de fiesta que le habían conseguido para el baile de navidad del año anterior. La maquinaría era ideal para Mina ya que en su casa, al igual que en muchas otras casas completamente mágicas no había electricidad. Enviar el aparato fue un poco complicado Hedwig, no tenía la fuerzo como para llevarlo de un solo viaje, por lo cual utilizo algunas de las herramientas de su tío y lo desarmó. Era una suerte que utilizando un poco de magia podía ensamblarse nuevamente. Quince agotadores viajes después Hedwig entregó el ultimo cargamento.

 

Nuevamente, no hubo ninguna respuesta. A Harriet le resultó extraño ya que su lechuza siempre volvía sin las partes había transportado la vez anterior, lo que quería significar que alguien las estaba recibiendo. La chica no pudo evitar sentirse algo intranquila por la falta de respuestas. ¿Estarían todos bien? ¿Por qué no le respondía?

 

Después de unos días llegó la vieja lechuza de los Weasley transportando un paquete. Harriet lo abrió y encontró una pollera corta de verano color azul. Estaba bastante contenta, ya que era una de las primeras prendas muggles que realmente le entraban y no eran las enormes ropas que Dudley había descartado. Pero lo que le preocupaba es que no había ninguna nota. ¿Qué es lo que estaba ocurriendo?

 

ooOooOoo

 

Harriet entró a la oscura y lúgubre casa siguiendo a la chica del cabello color chicle. Antes de que pudiera darse cuenta de lo que sucedía estaba siendo aplastada por el abrazo de sus dos amigos Mina y Hermes. La niña que vivió se dejó abrazar pero estaba muy ofendida con sus amigos. Estaban en Grimmauld Place con su padrino, Sirius Black, y con el resto de la  Orden del Fénix mientras ella estaba con sus tíos, para colmos de males su primo y ella casi pierden el alma con un dementor, y ahora el Ministerio la estaba acusado de realizar magia en un área muggle siendo menor de edad.

 

-¡Harriet!- dijo su amiga del cabello pelirrojo. -No sabes la alegría que me da verte.-

 

-Estuvimos muy preocupados por ti.- dijo Hermes sonando genuinamente interesado por el bienestar de su Harriet.

 

Su amigo estaba más alto que la última vez que lo había visto y tenía la misma estatura que Mina. Llevaba una canasta en sus brazos cubierta con un pedazo de tela.

 

-Me imagino.- dijo Harriet fríamente, ya que todavía estaba bastante ofendida con sus amigos por no mantenerse en contacto cuando ella más los necesitaba.

 

Mina y Hermes cruzaron una mirada preocupada.

 

-Ven con nosotros.- dijo Mina tomándola de la mano y arrastrándola por una escalera que conducía a los pisos superiores.

 

Después de subir varias escaleras se encontraron con una habitación pobremente iluminada y un tanto lúgubre. Era evidente que habían intentado alegrar un poco el ambiente colocando unas flores y frazadas de colores alegres sobre las camas. Junto a la única ventana la maquina de coser, una caja de madera llena de hilos y un canasto con telas de varios colores.

 

Mina tomó el canasto de las manos de Hermes y lo llevó junto a la cama.

 

-Te preparé algo para que comas.- dijo Mina con una sonrisa dubitativa ya que notaba que su amiga estaba muy enojada.

 

-¡No!- dijo Harriet firmemente. -He estado todo el verano esperando noticias de ustedes. No saben lo difícil que ha sido este verano con los Dursley. Cada vez que intentaba dormir solo podía ver el rostro de Cedric cuando era asesinado. Quería tener noticias de lo que estaba ocurriendo y ustedes ni siquiera se dignaron a escribirme una sola línea.-

 

-Quisimos escribirte.-dijo Hermes lanzando un suspiro de frustración. -Pero no nos permitieron… este no es un lugar en el cual sea fácil comunicarse.-

 

-Créeme que quisimos escribirte.- dijo Mina. -Lo único que me permitieron fue mandate esa falda… fue lo primero que cosí.- y agregó con un poco de esperanza en sus ojos -¿te gustó?-

 

Harriet se cruzó de brazos y sentó. Todavía estaba bastante enojada con ellos y esperaba que las explicaciones fueran buenas.

 

-Sí. Es muy bonita.- dijo Harriet después de unos segundos.

 

Mina esbozó una sonrisa esperanzada.

 

-Bien.- dijo las chica del cabello pelirrojo. -Me imagino que no te deben haber estado alimentado bien tus tíos. Siéntate en la mesa y come, nosotros te contaremos todo lo que ha estado ocurriendo.-

 

El trío se sentó en una mesa que estaba en la habitación y Mina sacó unos platos para que su amiga pudiera comer.

 

-Bueno comienza con la sopa antes de que se enfríe.- dijo Mina recordándole mucho a su madre. -Es mi especialidad con ocho vegetales, avena y pollo. Recién salida del fuego… y una hogaza de pan recién horneado para acompañar.-

 

A Harriet se le hizo agua la boca al sentir el aroma de la sopa que había preparado su amiga. La verdad era que la dieta a la que la sometía su tía era como mínimo insuficiente. En los últimos años había conseguido ganar algo de peso gracias a las abundantes comidas de Hogwarts. Harriet no espero un segundo más, tomo la cuchara y empezó a devorar la comida que le había preparado su amiga.

 

Sus amigos le fueron contando todo lo que había estado ocurriendo durante el verano. Como el ministerio había intentado mostrar la muerte de Cedric como un mero accidente mostrando al profesor Dumbledore y Harriet como conspiradores para desestabilizar al gobierno. Todo con la ayuda del profeta que los estaban haciendo ver como un anciano senil y una buscadora de fama. Además le contaron como Percy había renegado de su familia por tener un ascenso en el ministerio.

 

-Segundo plato: Pastel de carne y riñón con ensalada de papas y huevo.- dijo Mina colocando un nuevo plato delante de su amiga.

 

Harriet jamás había sentido tanto hambre en toda su vida y se lanzó de lleno a comer el nuevo plato. Sus amigos le contaron como Dumbledore había sido expulsado de Wizengamot y como el ministerio buscaba sacarlo de Hogwarts.

 

Cuando Harriet terminó de comer ya se sentía de mejor humor. Mina sacó una bandeja de Brownies que tenían dibujadas unas caras sonrientes en la parte de arriba.

 

La verdad era que su amiga y la madre de esta eran las mejores cocineras que había conocido en su vida.

 

-Y eso es todo.- concluyó Hermes. -Como te darás cuenta las cosas no están bien.-

 

-La verdad es que no esperaba que estuvieran tan mal.- dijo Harriet. -Voldemort tiene vía libre para hacer lo que quiera.-

 

En eso momento se escucho un par de golpes en la puerta de la habitación y pocos segundos después ingresaron los dos hermanos gemelos de Mina, Fred y George seguidos por el hermano menor de su amiga, Gilbert.

 

-¡Harriet!- dijeron los gemelos al unísono.

 

-Llegó la buscadora más joven…- dijo George.

 

-Y no te olvides de bonita…- completo Fred.

 

-De todo Hogwarts.- dijeron los dos juntos.

 

-¿Cómo han estado chicos?- dijo Harriet con una sonrisa, esos dos siempre conseguían hacerla reír.

 

-Ocupados…- dijeron los gemelos misteriosamente.

 

Harriet les había entregado los mil galeones del premio del torneo de los tres magos para que pudieran comenzar con su negocio de bromas. Evidentemente habían estado buena parte del verano ocupados en este asunto.

 

-Me alegro que así sea.- dijo Harriet.

 

Fred y George alargaron sus manos para tomar un par de Brownies, pero justo cuando estaban por alcanzar su objetivo su hermana menor les palmeó las manos.

 

-¡Quiten sus garras de ese plato!- dijo Mina fulminándolos con la mirada. -Eso no es para ustedes. Pueden encontrar algo para comer en la cocina.-

 

Los gemelos fruncieron el ceño y desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos. 

 

-¿Todavía no les estás cocinando?- preguntó Harriet.

 

Mina se había enojado mucho con sus hermanos por una serie de desafortunados comentarios que habían hecho el año pasado.

 

-Sí, estuve cocinando un poco.- dijo Mina mientras tomaba un brownie y le daba un gran bocado. -Me prometieron que nunca más me harían algo que me hiciera sentirme mal, y decidí darles una oportunidad… después de todo son mis hermanos.-

 

La chica parecía desear profundamente que Fred y George estuvieran hablando en serio.

 

-Bien por ti.- dijo Harriet. -No puedes estar enojada para siempre con ellos.-

 

En ese momento reparó en la presencia de Gilbert, el chico estaba mucho más alto.

 

-¿Cómo has estado Harriet?- dijo el chico con una sonrisa y una mirada segura en sus ojos castaños que la sorprendió.

 

-Eh estado bien.- dijo la chica del cabello azabache sonriendo.

 

Debía reconocer que quedaba bastante poco del niño que se sonrojaba cada vez que la veía. El muchacho que tenía frente a ella parecía mostrar mucha seguridad. Harriet se obligó a controlar esos pensamientos, era el hermano menor de Mina del que estaba pensando.

 

En ese momento se escuchó una mano que golpeaba suavemente la puerta de la habitación.

 

-Adelante, está abierto.- dijo Hermes.

 

La puerta se abrió dando paso a su Padrino, Sirius Black. El hombre se veía mucho más saludable que la última vez, si bien se notaba que los años pasados en Azkaban habían hecho mella en él.

 

-¡Sirius!- dijo la chica levantándose y dándole un súbito abrazo al hombre.

 

-¿Cómo has estado mi niña?- dijo Sirius sonando bastante emocionado a tiempo que le daba un abrazo a la hija de su fallecido amigo.

 

-Cada vez estás más bella.- dijo el hombre paternalmente. -Me imagino que no deben faltarte candidatos, ahora me alegro de la fama que tengo… nadie se atreverá a rondarte demasiado.-

 

-¡Sirius!- dijo Harriet frunciendo el ceño.

 

-Tu padre me mataría si no hiciera algo para proteger a su hija de los jóvenes aprovechadores de Hogwarts.- dijo el último de los Black de lo más serio.

 

La verdad es que no tenía ningún chico que gustara de ella, su fama era más que suficiente para espantar hasta al más temerario. Estaba Hermes, pero él era como un hermano incluso antes de que Mina empezara a mirarlo con otros ojos.

 

-Debes venir abajo hay un montón de gente que quiere verte.- dijo Sirius.

 

Harriet no se hizo rogar y, ya de mejor humor, acompaño a su padrino a la planta baja.

 

Los días que siguieron fueron mucho mejores que los que había pasado en la casa de sus tíos, si bien no le permitían a ninguno de los chicos participar de las reuniones que mantenían a puertas cerradas en la cocina. De cualquier manera Molly se aseguraba de que estuvieran ocupados ayudando a volver la casa de los padres de Sirius habitable, lo cual no era tarea nada fácil.

 

-Este año van a elegir prefectos.- dijo Hermes mientras estaba aniquilando un nido de doxis particularmente violentos con un rociador lleno de veneno. -La profesora McGonagall ya debe tener los nombres elegidos… me pregunto a quienes elegirá.-

 

La mente de Harriet no iba tan lejos como para pensar en placas de prefectos. Primero debía conseguir ser absuelta por Wizengamot. Pero la verdad es que debía ser lindo ser reconocida dentro de su casa.

 

ooOooOoo

 

-Puedes creerlo.- dijo Mina mientras sus ojos azules centellaban de alegría. -¡Soy prefecta de Gryffindor!-

 

Las dos chicas estaban en el dormitorio que compartían en Grimmauld Place. La pelirroja se había puesto su nuevo uniforme para poder ver en el espejo como quedaría la placa sobre la ropa que utilizaría en el colegio.

 

Harriet debía reconocer que la maquina de coser era el regalo más útil que pudo hacerle a su amiga. Se había fabricado un par de uniformes completos para ese año incluyendo camisas, polleras, túnicas, sweater e incluso un par de corbatas. Debía reconocer que tenía talento para la costura y el uniforme que había hecho la hacía verse muy bonita.

 

-Estoy muy feliz por ti, Mina.- dijo Harriet esbozando una sonrisa.

 

Aunque en realidad no lo estaba demasiado, la verdad es que esperaba que ella hubiera sido elegida como la nueva prefecta de Gryffindor, después de todo ella había hecho muchas más cosas importantes en esos años. La verdad es que no le había importado demasiado hasta que no vio la placa en la mano de Mina. ¡Por Dios, era su amiga y debía estar feliz por ella!

 

-Y mamá dijo que me comprarían una escoba.- dijo la pelirroja dando saltitos de alegría. -Mi primera escoba completamente propia y nueva.-

 

La mente de Mina viajo hacía el futuro próximo, ahora podría finalmente probarse en el equipo de Gryffindor. Siempre había querido ser guardiana en los partidos que jugaban sus hermanos, pero ellos nunca le permitían jugar. Quizás este año podía demostrarles lo que sabía hacer y por una vez podría ver el partido desde adentro del campo de juego.

 

ooOooOoo

 

Mientras observaba desde la tribuna el partido entre Gryffindor y Slytherin Mina no pudo evitar sentirse un poco triste. Vicky Frobisher, una alumna de tercero, le había ganado en la selección para ser la nueva guardiana del equipo de Gryffindor.

 

-¡Esta ciega arbitro, eso fue falta!- gritó Hermes a su lado completamente compenetrado con el partido -¡Vamos Gryffindor!-

 

Wilhelmina Weasley se sintió un poco culpable por no estar apoyando a su equipo con más entusiasmo. Después de todo estaban jugando nada más ni nada menos que con Slytherin. Para colmo de males, Draco Malfoy estaba jugando como buscador del equipo de las serpientes claramente enfrentado con Harriet. Y aunque no le gustara admitirlo Frobisher lo estaba haciendo bastante bien defendiendo los aros de su equipo.

 

El resto del año no había sido demasiado bueno hasta ahora. Ser prefecta tenía sus ventajas, como era tener un baño muy bonito para compartir con muy poca gente, pero también tenía sus desventajas entre ellas estaba tener que controlar nada más ni nada menos que a sus hermanos, además Hermes se tomaba muy enserio su tarea como prefecto y quería que ella también lo hiciera. Las clases de Defensa contra las artes oscuras eran sencillamente un asco. Además la desgraciada de Umbridge había estado metiéndose en todas las actividades del colegio desde que la habían nombrado alta inquisidora de Hogwarts y casi había desbandado el equipo de Quidditch de Gryffindor.

 

-¡Harriet ya vio la snitch!- dijo Gilbert, el menor de los Weasley que observaba el partido apoyado en la baranda de la tribuna.

 

-¡Vamos Harriet!- gritó Mina poniéndose de pie. -Gánale a ese maldito hurón.-

 

Pocos segundos después su amiga se alzaba con la snitch dorada. El partido había terminado y Gryffindor había derrotado a Slytherin otra vez.

 

Súbitamente Mina y Hermes se abrazaron, pero se separaron después de unos pocos segundos sintiéndose algo extraños. El año pasado la chica había deseado profundamente que su amigo la llevara al baile de navidad y había hecho todo lo posible para que se diera cuenta de eso. Lamentablemente Hermes no parecía compartir los sentimientos que ella tenía por él y llevó a otra chica. Después del baile había intentado juntar los pedazos de su corazón y continuar con su vida. Incluso tuvo unas cuantas citas con Cormac Maclaggen pero, al final le dijo que no quiso seguir viéndola. Mina creía que la verdadera razón para su alejamiento era que el chico no se conformaba simplemente con besarla y quería llegar un poco más lejos con ella. Unas cuantas veces tuvo que retirarle las manos de lugares con los cuales ella no se sentía demasiado cómoda que estuviera tocando. Cuando le dijo que la relación no iba más, lejos de sentirse desilusionada sintió alivio. Cormac no era alguien que le agradara demasiado. Además, todavía, en lo profundo de su corazón, esperaba que Hermes se interesara por ella. Pero su amigo más allá de parecer particularmente feliz la semana después de que supo que ella y su compañero de casa habían roto su relación no demostró ningún sentimiento hacía ella aparte de amistad.

 

En ese momento la voz de su hermano la sacó de sus pensamientos.

 

-Parece que hay problemas.- dijo Gilbert consiguiendo atraer la atención de Hermes y Mina.

 

En el campo de juego podía verse que Harriet sostenía a George de la túnica mientras las otras chicas del equipo sostenían a Fred. Malfoy estaba a pocos pasos de ellos y se notaba claramente que algo estaba diciendo. Conociéndolo, seguramente no sería nada bonito.

 

Pocos segundos después Harriet soltó a George y los dos se lanzaron contra Malfoy.

 

-Eso no está nada bien.- dijo Hermes observando seriamente la situación con sus ojos castaños.

 

Al chico no le preocupaba para nada el bienestar de Malfoy sino las consecuencias que tendría para su amiga y para George. Instantes después Madame Hooch llegó a la escena y vieron como los enviaban al castillo. Seguramente al despacho de la profesora McGonagall.

 

Pocas horas después George y Harriet regresaron a la sala común. El sol ya había descendido y volvía aun más sombría la triste atmosfera que había en la sala común.

 

-Suspendidos de por vida.- dijo Fred temblando de frustración cuando después del partido se enteraron de cual había sido el castigo dispuesto por Umbridge. A pesar de no haber golpeado a Malfoy la alta inquisidora de Hogwarts considero que tenía intenciones de agredir al chico de Slytherin.

 

-Escobas incautadas.- continuó George dando un puñetazo en la mesa.

 

-Y me he quedado casi sin la mitad del equipo.- concluyo Angelina, que parecía una persona que se está preguntando si está viviendo en una pesadilla -Debo hacer una nueva selección la semana que viene.- Agregó a tiempo que se levantaba de su sillón.

 

Y sin decir más se retiró de la sala común rumbo a las habitaciones de las chicas.

 

A la tarde del día siguiente Fred y George estaban tirados en el césped aprovechando los últimos rayos de sol antes de que finalmente cayera el invierno y planeado que es lo que harían para vengarse de Umbridge y de Malfoy. A la alta inquisidora la estaban volviendo loca al saber que estaban haciendo un club de defensa secreto y que no podía encontrarlo. Sin embargo cualquier acción que tomaran no les quitaría la pena de no poder estar en el equipo de Gryffindor.

 

-No puede ser que no estemos en el equipo.- dijo Fred con furia. -Es nuestro último año.-

 

-Lo sé hermano.- dijo George la lanzando un suspiro. -Pero sin escobas va a ser un poco difícil y no creo que mamá se ponga muy contenta si hacemos algo que nos expulse.- 

 

-Ha habido por lo menos un Weasley en el equipo de Quidditch de Gryffindor desde que Bill tuvo edad para jugar.- dijo Fred y agregó con desprecio. -Y por culpa de este sapo ahora no queda ni uno ¡Ni uno!.-

 

En ese momento pasó junto a ellos su hermano menor Gilbert.

 

-Fred… George.- dijo el chico de los ojos castaños a modo de saludo.

 

-Como estás enano.- dijeron los dos al unísono con desgano.

 

Gilbert frunció el ceño pero no le dio mucho importancia al apodo que utilizaron sus hermanos mayores.

 

-Todavía siguen molestos.- dijo Gilbert. -Yo también lo estoy, me imagino que ya deben haber planeado algo.-

 

-Aunque te cueste creerlo hermano…- comenzó a decir George.

 

-Todavía no planeamos nada.- terminó Fred.

 

En ese momento Fred y George repararon en que su hermano tenía su escoba con él, seguramente pensaba aprovechar el día volando en ella. Gilbert sabía volar y de hecho lo hacía bastante bien, de todos los hermanos Weasley era uno de los que más talento tenía. Era realmente un misterio porque no se había presentado antes para formar parte del equipo de Quidditch. Los se miraron y después miraron a su hermano y se pusieron de pie de un salto.

 

-Querido hermano.- dijo George súbitamente. -¿Qué te parecería unirte al equipo de Quidditch?-

 

-Seguro que no lo habías pensado siquiera.- dijo Fred y agregó volviéndose a su gemelo. -Sería un excelente golpeador ¿no lo crees hermano?-

 

-Tiene el físico y la habilidad.- dijo George. -Evidentemente heredada de sus hermanos mayores…-

 

-Dejen de decir idioteces.- dijo Gilbert mirando a sus hermanos algo cansado. -Ya pensaba entrar al equipo antes que me lo dijeran.-

 

-¡Genial!- dijeron los dos hermanos al unísono. -¿Porque no nos dijiste?-

 

-Por que no es asunto suyo.- dijo Gilbert con simpleza.

 

El menor de los Weasley era sin dudas uno de los que más carácter tenía dentro de la familia. Evidentemente lo había heredado de su madre.

 

-Deberías.- dijo Fred.-Podemos darte una mano con esto de ser golpeador…- 

 

-Tenemos mucha experiencia…- continuó George.

 

Gilbert alzó las manos para que se callaran.

 

-Me presento como buscador.- les aclaró Gilbert.

 

-¿Buscador?- dijeron los gemelos mirándose el uno al otro algo decepcionados.

 

-Voy a servir más como buscador ahora que Harriet no está más en el equipo.- dijo Gilbert con seguridad y agregó. -Sé que puedo hacerlo.-

 

-Por un momento pensamos que estarías interesado en salvar el honor de tus hermanos en puesto de Golpeador.- dijo Fred simulando estar ofendido. -Queríamos heredárselo a un Weasley.-

 

-Van a tener que buscar a otro Weasley para ese puesto.- dijo Gilbert decidido. -Yo no pienso hacerlo.-

 

-Vamos a tener que adoptar a alguien.- dijo George en broma. -Aunque creo que ya somos demasiados en la familia. Quizás tendríamos que empezar a utilizar números.-

 

-Yo soy el cinco.- dijo Fred. -Tu serás el seis.-

 

-Yo seré el cinco hermano.- dijo George. -Y tu serás el seis.-

 

-Podemos usarlo una semana cada uno.- dijo Fred.

 

-Trato hecho.- dijeron al unísono.

 

Gilbert no estaba prestando atención al chiste de sus hermanos sino que parecía estar meditando algo.

 

-No necesitan adoptar a nadie.- dijo el chico después de unos segundos. -Tienen a Mina.-

 

-Vamos Gilbert.- dijo Fred. -Mina puede utilizar una escoba para barrer, para volar no lo creo.-

 

-Victoria Frobisher le ganó el puesto de guardiana.- agregó George. -Angelina dijo que voló mejor que ella.-

 

-Mina estaba bastante nerviosa durante las pruebas, pero no vuela tan mal como creen.- dijo Gilbert y agregó a tiempo que pateaba su  escoba y se elevaba. -Esas son sus opciones chicos… ya saben, si quieren un Weasley como golpeador no me busquen a mi.-

 

Y sin decir más se alejó a toda velocidad. Los gemelos lo observaron alejarse y vieron que a poca distancia de ellos, cerca del limite con el bosque prohibido, Mina estaba volando en su escoba.

 

-No vuela tan mal…- dijo George.

 

-Podría ser peor.- dijo Fred.

 

-Pero ¿tendrá lo necesario para ser golpeadora?- dijo George. -Siempre fue un poco blandita…-

 

-Más una llorona que una golpeadora.- dijo Fred recordando todas las veces que le habían hecho alguna broma y cuales habían sido sus reacciones.

 

-Es lo único que hay.- dijo George lanzando un suspiro.

 

Los dos hermanos se dirigieron hacia donde estaba Mina volando. Debajo de ella se encontraban sus dos amigos, Hermes y Harriet. La chica del cabello azabache y ojos verdes estaba echada en el césped y parecía estar bastante deprimida. Y era comprensible jugar al Quidditch era una de las cosas que más le gustaba en la vida y Umbridge se lo había quitado.

 

-Hola Fred… Hola George.- dijo Harriet sonriendo pero no pareciendo muy feliz.

 

-¿Como están chicos?- dijo Hermes levantando su vista del libro que estaba leyendo.

 

-Estamos bien.- dijeron al mismo tiempo.

 

-Venimos a hablar con Mina.- dijo George.

 

En ese momento la hermana de los gemelos descendió suavemente con su escoba.

 

-Hola chicos.- los saludó la pelirroja y agregó dirigiéndose a Harriet. -Estás segura que no quieres volar aunque sea un poco, puedes ir hacía el bosque prohibido no creo que Umbridge se entere.-

 

-Gracias Mina, pero no lo creo. Siempre va a haber alguien de Slytherin para contarle.- dijo Harriet. -Y no quiero que te quiten tu escoba o tu placa de prefecta. Por cierto Fred y George quieren hablar contigo.-

 

-Así es hermanita, te hemos visto volar y…- dijo Fred.

 

-Hemos notado que has mejorado mucho.- dijo George. -y no pudimos evitar preguntarnos.-

 

-Si has pensado en ingresar al equipo de Quidditch.- dijo Fred.

 

Mina frunció el ceño todavía le dolía no haber podido conseguir el puesto de guardiana a principio de año.

 

-A menos que Frobisher la golpee una Bludger y no pueda jugar más, no creo que pueda entrar al equipo.- dijo la pelirroja.

 

-Hablando de Bludgers.- dijo Fred. -no has pensado en presentarte como golpeadora, ese puesto tiene que ser para un Weasley.-

 

-Le preguntaron a Gilbert y les dijo que no. ¿No es así?- dijo Mina cruzándose de brazos y frunciendo el ceño.

 

-Solo porque lo cruzamos primero mientras veníamos aquí.- dijo Fred.

 

-Nos sugirió que te dijéramos a ti.- dijo George. -Dijo que estabas volando mucho mejor y por lo que vinos parece que es así. Vamos Mina que dices, por el honor de los Weasley.-

 

-¿No es alguna clase de broma?- dijo la chica con fundada desconfianza.

 

Harriet observó a los dos gemelos seriamente a tiempo que entrecerraba sus ojos. No quería que hicieran algo que lastimara a su amiga.

 

-Ninguna clase de broma.- dijo George seriamente. -Lo prometemos.-

 

-Te enseñaremos a ser golpeadora y en una semana estarás dentro del equipo.- dijo Fred. -¿Qué dices?-

 

Mina realmente quería ingresar al equipo de Quidditch de Gryffindor. Desde que era pequeña sus hermanos no le habían permitido jugar con ellos, pero la verdad es que le gustaba volar y no era mala, reconocía que le faltaba práctica pero creía que podía hacerlo.

 

-Ser golpeador es muy peligroso, Mina.- dijo Hermes preocupado. -Puedes lastimarte… de gravedad.-

 

-En realidad es el trabajo más seguro de todos.- dijo Fred. -Somos los únicos que tenemos manera de sacarnos a los Bludgers de encima con los bastones y mandárselas a algún pobre desgraciado que está volando por ahí.-

 

-No lo sé.- dijo Mina algo indecisa.

 

-No tienes nada que perder, no muchos tienen una segunda oportunidad para entrar al equipo.- dijo George.

 

Los ojos azules de Mina parecían indecisos.

 

-Está bien.- dijo la hermana de los gemelos después de unos segundos. -Lo intentare…-

 

ooOooOoo

 

El miércoles la ronda nocturna les correspondía a los prefectos de quinto de Gryffindor. En general era una tarea bastante monótona y poco emocionante. No era común encontrar alumnos rondando después del toque de queda, especialmente desde que la alta inquisidora se había hecho cargo de la disciplina dentro de Hogwarts.

 

Hermes observó a su amiga mientras caminaban en silencio. Mina se veía realmente bonita, la ropa nueva hecha a medida la sentaba muy bien, pero también se notaba que estaba bastante cansada, la razón de esto era que había estado practicando con sus dos hermanos para conseguir el puesto de golpeadora en el equipo desde el domingo a la noche.

 

-¿Cómo han estado las practicas?- pregunto Hermes mientras revisaban un aula vacía.

 

-Difíciles.- dijo Mina después de unos segundos, las manos le dolían terriblemente después de tanto blandir el mazo pero todo sea por un puesto en el equipo de Quidditch y rescatar el honor familiar. -Golpear personas con esas cosas no es tan fácil como parece. Creo que con un poco más de práctica podré conseguirlo.-

 

-Sé que lo harás bien.- dijo Hermes. -Pero la verdad es que no me hago a la idea de verte como golpeadora.-

 

-Yo tampoco.- reconoció Mina. -Me hubiera gustado entrar como guardiana pero si consigo entrar como golpeadora estará bien, todo sea por impedir que Slytherin gane el campeonato. No puedo permitirlo desde que me contaron las cosas horribles que Malfoy dijo de mi mamá.-

 

Salieron del aula y comenzaron a dirigirse a la sala común de Gryffindor.

 

-Malfoy va a tener que comerse una quaffle de la frustración- dijo Hermes con una sonrisa. -Estoy seguro que lo harás bien.- 

 

ooOooOoo

 

-No creo que Mina lo haga bien.- dijo George sentado en la cama de su habitación. -Puede volar bien, puede golpear las Bludgers bastante bien, tolera el clima y las horas montada en la escoba sin quejarse, pero…-

 

Los dos hablaban en voz muy baja y la lluvia golpeaba sin misericordia el cristal de la ventana.

 

-Le falta agresividad.- terminó Fred. -Te lo dije… más una llorona que una golpeadora.-

 

-Que esperábamos…- dijo George tomándose la cabeza con las dos manos. -Le dibuja caritas sonrientes a los Brownies en lugar de ponerles caras de terror porque están a punto de ser devorados.-

 

Los dos lanzaron un suspiro. Su hermana los había sorprendido, jugaba al Quidditch mucho mejor de lo que pensaban, si hubiera jugado de esa manera durante las pruebas de principio de año sin duda Frobisher estaría observando los partidos desde la tribuna en lugar de Mina. Pero, de cualquier manera, no creían que pudiera superar las pruebas.

 

-A menos que…- dijo Fred sumido en sus pensamientos.

 

-¿En que es estás pensando hermano?- pregunto George.

 

-Podríamos darle un poco más de agresividad.- dijo Fred incorporándose. -¿Alguna idea hermano?-

 

-Con una poción.- dijo George. -Similares a las pociones de amor pero con el efecto opuesto…-

 

-Para darle a nuestra querida y pequeña Wilhelmina un poquito más de carácter.- dijo Fred sonriendo siniestramente. -Le podemos dar un poco antes de la prueba y puedes estar seguro que no va a dejar a nadie con huesos sanos en todo el equipo.-

 

-Mina nunca va a tomar nada que venga de nosotros.- dijo George. -Debemos dárselo de forma encubierta.-

 

-Sabes que eso no es problema- dijo Fred. -Unas cuantas gotas en el desayuno con efecto retardado y listo.-

 

-Si se entera nos mata.- dijo George algo preocupado pero no lo suficiente como para desistir del plan.

 

-Siempre y cuando mamá no le gane de mano.- dijo Fred seriamente.

 

ooOooOoo

 

Mina estaba sentada en las tribunas del campo de Quidditch esperando que llegara el momento de las pruebas de guardianes. Aunque no quisiera reconocerlo estaba algo nerviosa, casi tanto como cuando se había presentado para el puesto de guardiana. Pero en este caso también temía decepcionar a sus hermanos. Fred y George habían puesto mucho empeño en entrenarla para que pudiera presentarse para reemplazar a alguno de ellos y no quería decepcionarlos. Era una de las primeras veces que había hecho algo con ellos que no había implicado una broma hacía ella y no quería perder eso.

 

Nuevamente observó el uniforme que su madre le había enviado. Eran partes de los viejos uniformes de sus hermanos pero estaban bastante bien el material era bastante fuerte y no estaba demasiado gastado solo necesitaba corregir un poco el trabajo hecho por su madre y le quedaría perfecto. En ese momento escuchó que alguien la llamaba.

 

-¡Mina!-

 

La chica torció la cabeza y pudo ver a Hermes que se acercaba a ella acompañado por Harriet. La pelirroja se puso de pie y sonrió ampliamente a tiempo que agitaba su mano derecha. La verdad era que estaba muy contenta de verlos, necesitaba todo el apoyo posible para poder triunfar en las pruebas.

 

-¡Hermes!¡Harriet!- dijo Mina cuando llegaron junto a ella. -Me alegra mucho verlos.-

 

-No vamos a dejarte sola hoy.- dijo el su amigo y agregó sin poder evitarlo. -Te vez genial.-

 

-Gracias.- dijo Mina sonrojándose ligeramente.

 

En ese momento se formó un incomodo silencio entre los dos

 

-¿Sabes a quienes se están probando de buscadores?- preguntó Harriet para romper el momento.

 

-Oh hay unos cuantos.- dijo Mina. -Nadie que pueda superarte, déjame decirte. Pero el que he visto con más probabilidades de quedarse con el puesto es Gilbert.-

 

-¿Gilbert?- dijo Harriet sorprendida, no sabía que el hermano menor de Mina se estaba presentando para las pruebas.

 

Harriet levantó la mirada al campo de juego e inmediatamente reconoció al hermano menor de su amiga.

 

-Así es.- dijo Mina. -Yo también me sorprendí, ya que no había dicho nada. Sé que prefiere jugar de cazador antes que buscador pero, quiere un puesto en el equipo. Y cuantos más Weasley dentro mejor…-

 

En ese momento aparecieron Fred y George y la llamaron para que se acerque, la chica imaginó que querían hablan con ella antes de que comenzaran las pruebas.

 

-¿Cómo estás hermanita?, me imagino que no estarás nerviosa.- dijo Fred con una sonrisa.

 

-Solo un poco.- dijo la chica jugando nerviosamente con su trenza pelirroja.

 

En ese momento vieron que Angelina hacia sonar el silbato. Las pruebas para buscador habían concluido.

 

-Esa es la actitud.- dijo George y agregó sacando rápidamente una cantimplora y unos vasos. -Un brindis de buena suerte.-

 

Fred y George se sirvieron un poco de jugo de en sus vasos.

 

-Por los mejores instructores.- dijeron chocando sus vasos y bajando el contenido de un sorbo y, a continuación volvieron a llenar sus vasos y el de su hermana menor.

 

Mina los observó con sus ojos azules algo dubitativa. Sabía que era algo riesgoso tomar algo que los gemelos le ofrecieran, especialmente desde que habían inventado todos esas cosas para su tienda de bromas. Pero si el jugo tuviera algo seguramente no lo hubieran tomado en primer lugar.

 

-Salud.- dijo la chica finalmente.

 

Los tres brindaron y tomaron lo que había en los vasos. En ese momento Angelina comenzó a llamar a los que se postulaban para golpeadores.

 

-Las pruebas están por comenzar.- dijo George tomando el vaso de su hermana. -Será mejor que te apures Mina. ¡Destrúyelos!-

 

La chica largo un suspiro.

 

-Muy bien, ahí voy.- dijo Mina dando media vuelta y dirigiéndose hacia donde se encontraba la capitán del equipo de Quidditch.

 

-Muy buena idea la de poner la poción en el vaso y servir el jugo después.- dijo Fred cuando su hermana se alejó.

 

-Por un momento temí que se diera cuenta.- dijo George. -¿Cuanto crees que tarde en comenzar a hacer efecto?-

 

En ese momento Hermes se acercó a su amiga para darle unas últimas palabras de aliento. A medida que se acercaba vio como su amiga entrecerraba los ojos, apretaba los dientes en una mueca feroz y cerraba su mano en torno al mazo.

 

-Buena suerte Mina…- dijo Hermes.

 

La chica lo miró sin responder y continuó su camino. El chico del cabello castaño frunció el ceño y la observó alejarse muy extrañado.

 

-Yo diría que ya está actuando.- dijo Fred con una sonrisa. -Tiene suficiente para media hora, no creo que duren más que eso las pruebas. Y en caso de que sea demasiado tenemos el antídoto.-

 

La chica continuó avanzando con paso decidido. En su camino hacia el borde del campo de juego se cruzó con su hermano menor que se acercó a ella sumamente feliz.

 

-¡Soy el nuevo buscador!- dijo Gilbert sonriendo. -¿Puedes creerlo?-

 

-Cuéntale a alguien que le interese.- dijo Mina quitando a su hermano del medio y continuando su camino.

 

Gilbert la observó alejarse sumamente extrañado. No era común que Mina se comportara de esa manera.

 

Angelina les explicó rápidamente lo que debían hacer, primero debían volar una vuelta para comprobar que tan bien sabían manejar las escobas como correspondía, esa prueba eliminó a la mitad de los postulantes. La siguiente prueba consistió en golpes con una Bludger, Mina la supero sin ninguna dificultad y golpeaba la bola de metal sin piedad mientras la dirigía a los objetivos que Angelina había puesto en el campo de juego. Después lanzó otra Bludger para volver la prueba más difícil aun y agregó unas siluetas de madera flotantes para que sirvieran de blanco. La primera Bludger de Mina le pegó a uno de los blancos en el pecho dejando un agujero circular bastante grande y la segunda le quitó la cabeza. Cuando cayó al suelo Mina envió nuevamente a las dos Bludger dejando la silueta transformada en un montón irreconocible de astillas. Una siniestra sonrisa de satisfacción cruzó el rostro de la chica al ver su obra. En ese momento sonó el silbato indicándole que la prueba había concluido. Mina descendió con poco suavidad y arrojó su mazo al costado sin fijarse si había alguien.

 

-¡Hey! ¿que haces?- dijo un chico apenas esquivando el objeto.

 

-¡Esto es un deporte de contacto!¡Si no te aguantas unos golpes no te hubieras preocupado en venir!- dijo Mina lanzándole al chico una mirada tan fría que lo hizo cerrar la boca en el acto.

 

En ese momento apareció Angelina. Se la veía muy feliz.

 

-¡Lo hiciste genial Wilhelmina!- dijo Angelina con una gran sonrisa.

 

La pelirroja seguía observando al chico con algo de furia pero volvió su vista a la capitán del equipo de Gryffindor. Ella no creía haber terminado, todavía sentía la adrenalina corriéndole por las venas pidiéndole que destruyera más cosas o personas.

 

-Espero que juegues así en los partidos.- dijo Angelina inmediatamente. -La única regla es que no le hagas eso a tus compañeros y te encargues de protegerlos del Bludgers del equipo contrario. No espero menos que lo mejor de ti.-

 

Mina sonrió a medias. Haría puré de Hufflepuff en el próximo partido.

 

-Creo que puedo hacerlo… ¿Eso significa que estoy dentro?- le preguntó la pelirroja.

 

-Así es…- dijo Angelina y agregó. -Bienvenida al equipo.-

 

En ese momento se acercaron a ella sus tres hermanos y sus amigos.

 

-Mina lo hiciste genial.- dijo Harriet con una sonrisa. -¿Cómo te fue?-

 

La chica torció la mirada. Gilbert, Hermes y Harriet observaron algo confundidos la fría ira que despedían los ojos azules de Mina. Pocos segundos después parpadeó un par de veces y los observó algo confundida con su mirada de siempre, sus manos se aflojaron y se abrazó a si misma sintiéndose algo insegura.

 

-¿Cómo te fue?- preguntó Harriet nuevamente. -¿Te sientes bien?.-

 

-Si. Genial…- dijo Mina apoyando una mano al costado de su cabeza y cerrando los ojos. -Entré en el equipo…- y agregó otra vez con algo más de seguridad sonriendo de felicidad. -¡Entré en el equipo!-

 

-Felicitaciones.- dijeron Fred y George mientras, discretamente, se daban un apretón de manos.

 

-Y tu también ingresaste, Gilbert.- dijo Mina dándole un súbito y gran abrazo a su hermano. -¡Estoy tan feliz por ti!-

 

Su hermano respondió al abrazo de su hermana mientras se preguntaba que demonios le había ocurrido a Mina pocos minutos antes.

 

ooOooOoo

 

Andrew Kirk fue el otro golpeador elegido esa tarde. Angelina si bien no estaba demasiado conforme con los reemplazos estaba conciente de que podría haber sido mucho peor. Kirk era un golpeador bastante decente, Gilbert Weasley no era Harriet pero era bastante bueno y Mina Weasley había demostrado una ferocidad que había resultado una enorme sorpresa. La selección no había salido tan mal como esperaba y nuevamente tenía un equipo competitivo.

 

-¿Cómo se siente finalmente estar en el equipo?- le preguntó Harriet a su amiga mientras cosía su uniforme después de haberle hecho unas reformas menores.

 

Las chicas estaban en sus habitaciones y todavía faltaba un buen rato para tener que irse a la cama. 

 

-Sé siente bien.- dijo Mina mientras daba las puntadas finales a su uniforme. -Debo reconocer que estoy un poco nerviosa con todo esto.-

 

-Gilbert lo hizo bastante bien.- dijo Harriet sentándose en su cama.

 

-Juega muy bien.- dijo Mina cortando el hilo con una tijera. -Desde pequeño fue muy bueno.-

 

Su amiga tenía razón Gilbert era muy bueno jugando al Quidditch.

 

-Sé lo veía muy guapo en su uniforme.- dijo Harriet sin poder evitarlo.

 

Mina entrecerró sus ojos y observó a su amiga. Harriet sabía que su amiga aunque no lo quisiera reconocer era particularmente sobre protectora con el menor de su hermanos.

 

-Quiero decir…- dijo Harriet tratando de recomponer sus ideas. -Sé lo veía muy bien jugando, estoy seguro que llevara bien el uniforme. Y que me reemplazara bien en el equipo.-

 

Mina frunció el ceño y comenzó a doblar su sweater. No estaba segura de que fuera eso lo que su amiga quisiera decir.

 

-Sé que lo hará bien.- concluyó su amiga.

 

-Entonces…- dijo Harriet para cambiar de tema. -Cuando será la siguiente práctica de Quidditch.-

 

-Dentro de una semana y a partir de ahí todas las semanas un par de veces hasta el segundo partido de la temporada.- dijo Mina. -Angelina esta desesperada por poner en forma el equipo antes de que nos enfrentemos con Hufflepuff. Ahora que perdimos tres jugadores clave todos creen que somos flanco fácil.-

 

-No lo serán.- dijo Harriet metiéndose en la cama y tapándose hasta el cuello. -Estoy segura que tu y Gilbert conseguirán que se olviden de que Fred, George y yo alguna vez estuvimos en el equipo.-

 

-No lo creo.- dijo Mina sonriéndole a su amiga. -Estoy segura que levantaran tu suspensión y volverás a estar en el equipo.-

 

La pelirroja se fue a la cama preguntándose como sería la siguiente práctica.

 

ooOooOoo

 

 

Mina ingreso al vestíbulo los vestuarios completamente empapada, el clima había sido un desastre. Había estado lloviendo todo el día y, a medida que se acercaba la noche, se instalo una garúa permanente y un frío que calaba hasta los huesos. Sin embargo los ánimos de la chica estaban bastante caldeados. Los músculos del brazo le dolían de tanto golpear la Bludger y seguía con ganas de golpear más aun. Era lo único que le servía de descarga. 

 

-¡Maldita sea Andrew!- le dijo a su compañero golpeador lanzándole una fría mirada  cargada de furia mientras descargaba un golpe contra la pared. -¡Te dije que me lanzaras la Bludger a mi! ¡Cómo demonios se supone que voy a practicar! ¡Esta es la última práctica antes del partido con Hufflepuff!-

 

El chico se sentó en uno de los bancos que estaban en la entrada del vestuario de los chicos y dejó su mazo en el suelo. Estaba realmente cansado Wilhelmina Weasley lo había hecho practicar casi hasta que se cayera de la escoba.

 

-Estabas en una mala posición.- dijo su compañero. -Katie Bell estaba por pasar, no podía arriesgarme a golpearla.-

 

En ese momento ingresó Angelina, también completamente empapada.

 

-¡Ey!¡!Tranquilos!- dijo la capitana del equipo de Gryffindor. -Sé supone que tienen que trabajar juntos no pelearse, lo estuvieron haciendo muy bien en el campo de Juego.-

 

-¡No me digas lo que tengo o no tengo que hacer Johnson!- dijo Mina dándose la vuelta y encarándola.

 

-Guárdalo para cuando juguemos con Hufflepuff, Weasley.- dijo Angelina firmemente mientras la observaba sorprendida, jamás pensó que tuviera semejante carácter. 

 

Justo en ese momento ingreso un muy cansado Gilbert Weasley. Y se encontró  con su hermana que parecía a punto de lanzarse sobre Angelina.

 

-¿Mina?- dijo el menor de los Weasley observando a su hermana algo extrañado por la mirada que tenía.

 

Gilbert estaba algo preocupado por su única hermana. Últimamente estaba teniendo un humor un tanto extraño. De vez en cuando verla con una fría y agresiva mirada por momentos y después, como por arte de magia, volvía a ser la misma de antes.

 

-¡No me metas Gilbert!- dijo dando medía vuelta e ingresando al sector de los vestuarios reservados para las chicas.

 

Mina fue hasta a su casillero y comenzó a tratar de abrirlo. Lamentablemente sus manos estaban mojadas y la pestaña de metal no se dejaba destrabar. El rostro de la chica comenzó a ponerse colorado.

 

-¡Maldita porquería!- dijo Mina a tiempo que apretaba sus dientes, apoyaba sus manos a los costados del casillero y le daba un violento cabezazo a puerta de chapa.

 

Inmediatamente la pelirroja comenzó a sentir como la cabeza le giraba y se vio forzada a cerrar los ojos por el dolor. Rápidamente la furia que sentía comenzó a abandonar su cuerpo, los oídos comenzaron a zumbarle, sus piernas se aflojaron cayendo de rodillas al suelo y, casi inmediatamente, escuchó pasos a sus espaldas.

 

-Mina…- escuchó que alguien decía con voz muy lejana mientras la tomaba de los hombros y la daba vuelta. -¿Estás bien?-

 

La chica abrió los ojos para encontrar a Angelina Johnson y al resto de sus compañeras observándola bastante preocupadas. Junto a la puerta del vestuario estaban los únicos dos chicos del equipo.

 

-¿Estás bien?- repitió su capitana. -¿Que ocurrió?-

 

Era una buena pregunta, la verdad es que no tenía la más minima idea de lo que estaba ocurriendo con ella. No entendía de donde podía provenir esa ira que estaba sintiendo.

 

-Me resbale.- mintió algo insegura mientras se ponía de pie. -Me resbale y golpeé mi cabeza con el casillero… pero estoy bien.-

 

No creía que fuese una buena idea decirle a sus compañeros que había utilizado su frente como un ariete porque su casillero se negaba a abrirse.

 

-Voy a llevarte a la enfermería.- dijo Angelina no parecía demasiado convencida con la respuesta de su jugadora.

 

-¡No!. No es necesario. De verdad, estoy bien…- dijo Mina todavía algo insegura pero sin tener ganas de pasar la noche en observación. -Y lamento haberte gritado Angelina… a ti también Andrew… y a ti Gilbert. Estuve fuera de lugar, no sé que me pasó… creo… creo que iré a darme una ducha.-

 

La chica abrió el casillero, que esta vez se dejo abrir con facilidad, tomó sus cosas y se alejó hacía las duchas.

 

-Muy bien ya escucharon.- dijo Angelina a los chicos. -Vayan a su vestuario.-

 

Andrew dio media vuelta y se largo, pero Gilbert demoró unos segundos más mientras observaba, algo preocupado, como su hermana se alejaba.

 

ooOooOoo

 

Esa mañana se podía palpar el ambiente de tensión en la mesa de Gryffindor, dentro de una hora comenzaría el partido con Hufflepuff y era necesario ganar para poder demostrarle al resto de las casas que los leones no estaban derrotados a pesar de las bajas sufridas por la acción de Umbridge.

 

Los siete jugadores estaban reunidos con sus respectivos uniformes en el centro de la mesa. Junto a ellos estaban sus amigos más cercanos y los antiguos jugadores del equipo.

 

-Creo que más preparados no podemos estar.- dijo Angelina seriamente mientras bebía algo de jugo. -Hufflepuff no nos va regalar el partido de echo, creen que pueden ganarlo. Quiero que todos cumplan con sus posiciones y respeten las tácticas que hemos organizado.-

 

Angelina daba bastante miedo, parecía estar poseída por el espíritu de Oliver Wood desde que había asumido el mando del equipo.

 

-Lo van a hacer bien.- dijo Harriet restándole algo tensión a la situación.

 

-Eso espero…- dijo Gilbert, que aunque no lo quisiera reconocer estaba algo nervioso.

 

Hermes que hasta ese momento había estado leyendo un libro de Defensa Contra las Artes Oscuras cerró el pesado volumen y levantó la vista.

 

-Han estado entrenando durante mucho tiempo.- dijo el chico del cabello castaño. -Lo harán bien… especialmente tu Mina-

 

-G…Gracias Hermes.- dijo la chica enrojeciendo ligeramente ante el comentario de su amigo.

 

En ese momento los gemelos aparecieron en escena y se sentaron junto a su hermana.

 

-Realmente extrañaré estar dentro del campo de juego.- dijo George con algo de pesar.

 

-Yo también hermano.- dijo Fred acompañando el sentimiento de hermano.

 

George le robo el vaso con jugo a su hermana y le dio un trago.

 

-¡Ese es mi jugo!- dijo Mina frunciendo el ceño. -¡Devuélvemelo!-

 

-Ahora te lo lleno hermanita.- respondió George tranquilamente.

 

-Pueden venir con Hermes y conmigo.- dijo Harriet. -No seremos un grupo demasiado feliz pero, podremos apoyar al equipo juntos.-

 

-Nos encantaría.- dijo Fred.

 

Disimuladamente, mientras llenaba el vaso de su hermana nuevamente con jugo, George dejo caer un liquido transparente contenido dentro de una pequeña botella. Afortunadamente para él nadie se percató de la   operación. A continuación le paso el vaso a su hermana que comenzó a beber del mismo.

 

-Vamos a los vestuarios.- anunció Angelina poniéndose de pie y dando por concluido el desayuno.

 

-Bueno ahí vamos.- dijo Mina terminando el contenido del vaso y poniéndose de pie.

 

-Buena suerte Mina.- dijo Hermes y antes de que se diera cuenta atrapó a su amiga en un abrazo.

 

Esta vez la chica enrojeció por completo. Hermes no eran de los que daban demasiados abrazos, especialmente a ella, y este la había tomado completamente por sorpresa.

 

-Gracias.- dijo Mina torpemente y se fue caminando con una sonrisa algo boba en el rostro.

 

Pocos minutos después el resto de las mesas comenzaron a levantarse para poder dirigirse a las tribunas y observar el partido. Fred y George se retrazaron un poco pero prometieron a Harriet encontrarla en la tribuna.

 

-Debería empezar a actuar ni bien se suban a las escobas.- dijo Fred.

 

-Tenemos todo perfectamente calculado.- agregó George. -Excepto… cuando terminara el partido.-

 

La finalización del partido era un problema. Si Gilbert era un prodigio como buscador el partido terminaría demasiado pronto, y si demoraba mucho la poción se consumiría. La segunda opción era la mejor. Mina podría hacer suficientes destrozos y cuando se consumiera la poción seguiría jugando de forma normal.

 

-Dos horas debería alcanzar.- dijo Fred. -Si el partido termina antes tenemos el antídoto.-

 

-Esperemos que no sea necesario.- dijo George.

 

Finalmente los dos muchachos se dirigieron a las tribunas. Cuando llegaron ya todos estaban sentados esperando que el partido diera comienzo. Afortunadamente Harriet les había guardado un par de lugares justo en el borde la tribuna.

 

-¿Qué ocurrió con ustedes? El partido está a punto de comenzar.- dijo Harriet.

 

En ese momento salieron al campo de juego los equipos de Hufflepuff y Gryffindor. Los jugadores comenzaron a circular el estadio en sus escobas antes de ponerse en posición para el comienzo del juego.

 

-Ahí viene Mina.- dijo Hermes poniéndose de pie y acercándose a la baranda de la tribuna.

 

La chica venía volando a bastante velocidad en una mano tenía su mazo y la trenza pelirroja flameaba detrás de ella. Cuando paso junto a sus amigos no respondió a sus saludos sino que continuo mirando al frente con sus ahora fríos ojos azules antes de ir al centro del campo.

 

-¡Que cara!- dijo Hermes algo sorprendido. -¿Qué le ocurrirá?-

 

-Probablemente este algo nerviosa por el partido.- dijo Fred rápidamente.

 

-Debe ser eso.- dijo George algo nervioso.

 

Harriet observo a los gemelos y entrecerró los ojos pero antes de que pudiera decir algo Madame Hooch dio comienzo al partido atrayendo la atención de la chica al campo de juego. Inmediatamente Mina golpeo con violencia una Bludger lanzándosela a uno de los cazadores de Hufflepuff que tuvo bastantes problemas para esquivas la esfera de acero. Inmediatamente comenzó a volar junto a Katie Bell que estaba llevando la Quaffle hacia los aros salvándola una Bludger dirigida hacía ella.

 

-¡Lo esta haciendo muy bien!- dijo Harriet emocionada. -¡Los de Hufflepuff están preguntándose que demonios ocurre!-

 

Sin embargo el asombro de los jugadores de la casa de los tejones no duro mucho y su capitán consiguió reorganizarlos rápidamente. Además en una de las tribunas que estaba a la izquierda de la que ocupaban Harriet y los chicos comenzó a sonar una canción entonada por los alumnos de Slytherin.

 

-¿Están diciendo Weasley es nuestra reina?- preguntó Hermes.

 

-Y algo de que no puede golpearse ni a si misma…- agregó Harriet.

 

-Y que vive en un basurero.- dijo George enrojeciendo de furia.

 

-Eso va a hacer enojar a Mina…- dijo Fred sonando algo preocupado pero también intrigado por cual sería la reacción de su hermana.

 

La cabeza de los cánticos se encontraba nada más ni nada menos que Draco Malfoy, se lo podía reconocer con su cabellera rubia en el medio de un mar de túnicas verdes. El chico de Slytherin esperaba destruir la confianza de la chica cantando a lo largo de todo el partido la molesta melodía. El sabía que atacarla con la mugrosa vivienda en la que vivían y lo pobre que era familia la sacaría de quicio en menos de cinco minutos. Si todo salía bien Gryffindor podía olvidarse del campeonato.

 

En ese momento Draco vio a la pelirroja detenerse junto a la tribuna en la cual se encontraba. La chica levantó la mirada, lo observó fríamente con sus ojos azules y se pasó el dedo índice por debajo de la garganta a tiempo que sonreía malévolamente. Pocos segundos después volvía al juego.

 

Draco tragó con dificultad y palideció un poco. Sin embargo sabía que la chica no podría hacerle nada Umbridge estaba encima de Potter y de todos sus amigos desde que había comenzado el año. Si hacía algo la castigaría, la expulsaría del equipo y le incautaría la escoba.

 

El partido continuó veinte minutos más, Gryffindor iba arriba por treinta puntos. Los cánticos contra Mina no cesaban, Angelina decidió llamar a un tiempo muerto. Desde la tribuna Harriet observó que Mina tomaba de la tunica a Andrew Kirk y le decía algo. El chico asintió y los dos levantaron vuelo pero Mina estaba volando demasiado bajo cerca. La chica se dirigió a la tribuna de Slytherin, que seguían cantando y le arrojaban cualquier cosa que tenían a mano.

 

-¿Que está haciendo?- se preguntó Harriet y no era la única. Angelina le estaba gritando que volviera a su posición.

 

En ese momento Andrew Kirk golpeó una Bludger enviándosela a Mina, justo por encima de ella estaba avanzando uno de los cazadores de Hufflepuff. La chica golpeo la esfera de hierro con todas sus fuerzas e inmediatamente se lanzó hacía adelante ganando altura. La Bludger, mientras tanto, pasó por poco al jugador contrario pero que fue a incrustarse justo debajo de la tribuna.

 

Harriet observó a lo lejos como una persona de cabello rubio salía despedida un par de metros por el aire de entre el mar de túnicas verdes para volver a caer mientras la Bludger se elevaba en el aire y volvía al campo de juego. Todo el estadio hizo una expresión de dolor. Inmediatamente la tribuna de Slytherin quedó en silencio.

 

-Que trágica casualidad.- dijo Fred riendo.

 

Hermes no pudo evitar esbozar una sonrisa al ver el resultado de la maniobra de su amiga. El partido continuó un largo rato esta vez, sin los molestos cánticos por parte de los Slytherin. Finalmente Gilbert atrapó la Snitch y el partido terminó. Los alumnos de Gryffindor estallaron en aplausos y gritos de alegría que taparon los abucheos de los Slytherin.

 

-¡Vamos a buscarlos a los vestuarios!- dijo Harriet poniéndose de pie.

 

Harriet y Hermes se pusieron rápidamente en camino seguidos de cerca por Fred y George.

 

-No han pasado dos horas.- dijo George en un susurro -¿Cuanto le queda?-

 

-Veinte minutos.- dijo Fred en voz baja -Seguramente un poco menos.- 

 

Los cuatro llegaron al cabo de unos minutos a los vestuarios que utilizaba Gryffindor. En la puerta se encontraban festejando todo el equipo. Era lógico que estuvieran felices, prácticamente nadie había tenido fe en ellos.

 

-¡Felicitaciones!- dijo Harriet abrazando a cada uno de los del equipo. -Lo hicieron muy bien.-

 

Hermes espero que Harriet terminara de saludar y se acercó a saludar a Mina.

 

-Lo hiciste muy bien Mina.- dijo Hermes sonriendo feliz por su amiga, sabía lo que significaba para ella ese triunfo.

 

-Todo salió muy bien.- dijo la pelirroja con una mirada feroz que sorprendió a su amigo. -Incluso le di a ese parasito de Malfoy una buena lección espero que no pueda caminar más, idiota. Eso le enseñara a no meterse con mi familia-

 

El chico del cabello castaño se sorprendió de escuchar las palabras de su amiga. Ella no era así.

 

-No deberías haberlo hecho Mina, podrías haberte metido en muchos problemas,- dijo Hermes. -No deberías haberle prestado atención a la canción-

 

La chica junto sus cejas algo confundida.

 

-¿Qué canción?- dijo Mina sin entender lo que le decía su amigo.

 

-¿No escuchaste la canción?- dijo Hermes abriendo desmesuradamente sus ojos castaños sin poder creer lo que estaba escuchando.

 

-Estaba ocupada jugando.- dijo Mina bruscamente. -¿Era sobre mi?¿Qué decía?-

 

El rostro de la chica comenzó a adquirir un color muy similar al de su cabello.

 

-Cosas desagradables, no voy a negarlo.- dijo Hermes. -Pero créeme que no la cantaron más después de lo que hiciste con esa Bludger. Parecían bastante asustados.-

 

-Y deberían estarlo.- dijo Mina apretando su bastón de golpeadora. -Malfoy está en la enfermería pero seguramente todavía estoy a tiempo de encontrar a esa zorra de Parkinson y meterle la cabeza en escusado por un par de minutos.-

 

La chica blandió su mazo y parecía dispuesta a lanzarse a la búsqueda de su compañera de Slytherin.

 

-No vas a hacer eso.- dijo Hermes firmemente interponiéndose en su camino. -No vas a meterte en problemas.-

 

-No voy a dejar que anden por ahí diciendo cualquier cosa que se les ocurra sobre mi y sobre mi familia.- dijo la pelirroja -¡Y tu no vas a detenerme!-

 

-¿Qué demonios pasa contigo Mina?- dijo Hermes perdiendo la paciencia. -No puedo creer que estés pensando en ir a armar problemas sabiendo que Umbridge está detrás nuestro.- y agregó tratando de serenarse. -Podemos encontrar otra manera solo, cálmate.-

 

-¡No quiero calmarme! Sabes que se merecen eso y mucho más.- dijo Mina apretando los dientes.

 

El chico tomó a su amiga suavemente por los hombros.

 

-Solo quiero ayudarte.- dijo Hermes preocupado por el comportamiento de su amiga.

 

-No puedes ayudarme.- dijo Mina sacándole las manos con rudeza y agregó con furia. -No necesito tu ayuda. Te piensas que tengo once años que tienes que venir a recordarme que no me pelee porque esta en contra de las reglas de Hogwarts ¡Me tienes cansada con tus malditas reglas! ¡Lárgate! ¡Déjame en paz antes de que tengas que lamentarlo!-

 

Hermes observó a su amiga muy apenado En ese momento sintiendo un desagradable dolor en el pecho por el rechazo de ella. No podía entender lo que sucedía con Mina y estaba muy preocupado por ella. Sería posible que estaba sucediéndole algo que nos les estaba contando. Últimamente estaba teniendo un humor muy extraño por momentos era la Mina que conocía desde primer años y después se transformaba en esa desconocida que tenía ahora frente a él. ¿Cómo podía haberle fallado tanto?

 

En ese momento Mina parpadeó un par de veces y parecía algo confundida. Dejo caer su mazo al suelo, abrió los ojos desmesuradamente y se cubrió la boca con una mano.

 

-Oh Hermes, lo lamento mucho.- dijo Mina luchando por contener unas lagrimas que estaban comenzando a formarse en sus ojos.

 

-Creo que lo mejor será que me vaya.- dijo Hermes y sin poder disimular lo apenado que se sentía dio media vuelta y comenzó a alejarse.

 

-Hermes…- dijo con un hilo de voz mientras observaba como su amigo se dirigía hacia le castillo.

 

En ese momento se percató que ya no se escuchaban las voces de sus amigos y compañeros de equipo. No era necesario darse vuelta para saber que la estaban observando en ese preciso momento. Sin decir una palabra ni atreverse a mirarlos dio media vuelta metiéndose en los vestuarios lo más rápido que pudo. Necesitaba una ducha urgente parta aclarar sus ideas e intentar sacarse esa horrible sensación de pesar que la embargaba.

 

ooOooOoo 

 

Habían pasado dos semanas desde el partido. Mina, Hermes y Harriet estaban reunidos en la sala común después de la cena su amigo leía un libro mientras ellas dos jugaban con el juego de ajedrez de Gilbert, de cualquier manera la mente de Mina no estaba en el juego. El chico del cabello castaño había aceptado sus disculpas pero todavía parecía estar algo enojado con ella. Y tenía todo la razón del mundo, ella misma no entendía por qué por momentos se sentía tan furiosa. Con un escalofrío recordó el momento cuando discutió con Hermes, realmente lo hubiera golpeado con su mazo de golpeadora sin dudarlo. No entendía como podía haber pensado en hacerle daño a Hermes.

 

-Deberían estudiar un poco.- dijo Hermes levantando la mirada de su libro. -Este año los exámenes no serán tan fáciles como los anteriores.- y agregó después de unos segundos sonando algo cansado. -Yo cumplo avisándoles.-

 

Mina recordó con algo de tristeza como extrañaba que Hermes la amenazara para estudiar diciéndole que todo su futuro dependía de eso. Desde su discusión la relación entre ellos había sido un poco distante.

 

-Nos encantaría.- dijo Mina con una sonrisa esperanzada.

 

Harriet observó a su amiga con unos intrigados ojos verdes. Mina nunca había sido una fanática de estudiar, de echo siempre se quejaba hasta que Hermes finalmente la obligaba a sentarse frente a un libro. No era necesario ser un genio para darse cuenta que las cosas entre ellos dos estaban mal por culpa de su amiga, que ahora estaba haciendo lo posible por recomponer la situación.

 

-Solo es una idea no es necesario que lo hagan.- dijo Hermes sin mirar a Mina.

 

-No, tienes razón…- dijo Mina con algo de pesar. -Los exámenes no serán nada fáciles.-

 

Los tres se sentaron a estudiar en silencio una hora después habían terminado. Harriet sentía mucha pena por sus dos amigos pero debía reconocer que el comportamiento de Mina durante ese año había sido bastante errático. Por momentos le costaba reconocer a su amiga. Justo cuando estaban guardando los libros llegó Angelina.

 

-¿Cómo están chicos?- dijo la capitana del equipo de Gryffindor tomando asiento junto a ellos.

 

En ese momento de las habitaciones de las chicas salió Vicky Frobisher la guardiana del equipo.

 

-Ven aquí Vicky.- dijo Angelina llamando a la chica. -Esto también te interesa a ti y ya que estás trae a Andrew y a Gilbert.-

 

La guardiana fue a buscar a sus dos compañeros que estaban un poco más alejados.

 

-Muy bien.- dijo Angelina cuando finalmente estuvieron reunidos. -Ravenclaw está bastante asustado, su capitán los ha tenido entrenando dos veces por semana desde que vieron nuestro partido con Hufflepuff.-

 

-Y deberían estarlo…- dijo Gilbert con una sonrisa satisfecha.

 

-Eso no es motivo para confiarse.- dijo Angelina seriamente. -Los jugadores de Ravenclaw son muy buenos. Y ningún equipo tiene los puntos suficientes como para poder perder el próximo partido, incluidos nosotros… por lo cual vamos a tener que entrenar mucho más duro.-

 

-Vamos a tener que encargarnos de algunos horarios.- dijo Hermes refiriéndose a los encuentros de Ejercito Dumbledore.

 

-No creo que haya problemas.- dijo Harriet entendiendo de lo que estaba hablando su amigo.

 

-Tendré que ver mis horarios del club de encantamientos.- dijo Vicky Frobisher

 

-Estoy segura que no tendremos problemas de horarios.- dijo Angelina levantándose. -Nos encontraremos mañana definiré el horario y reservare el campo de juego para entrenar…- Y sin decir más palabras se fue su habitación.

 

En ese momento Vicky observó los libros que estaban sobre la mesa de la sala común.

 

-¿Estás estudiando encantamientos Mina?- preguntó la chica.

 

En un principio Mina se había sentido bastante resentida con la chica por haber obtenido el puesto que ella deseaba en  el equipo. Después se dio cuenta que no era mala chica y le había ganado de buena fe. 

 

-Sí, este año tenemos los OWLs y Hermes nos está ayudando.- dijo la pelirroja. -El es muy bueno en encantamientos.-

 

 -¿Es verdad que obtuviste un 130 sobre 100 en tu examen de encantamientos de primer año?- le pregunto Vicky a Hermes -El profesor Flickwick siempre lo menciona.-

 

-En realidad fue 110...- dijo Hermes sin poder disimular cierto orgullo.

 

-¡Eres muy bueno.!- dijo la chica sorprendida mientras se ponía de pie. -¿Cómo es que no estás en el club de encantamientos?-

 

-O no lo sé…- dijo el chico de cabello castaño. -Reconozco que debe ser interesante.-

 

-Hermes, ya tienes otras actividades extracurriculares.- dijo Mina frunciendo el ceño y sin poder evitar sentirse algo celosa. La verdad era que no le gustaba mucho que aceptara propuestas de chicas con más capacidad para encantamientos, y puntos en común, que los que tenía con ella.

 

-Bueno debo irme.- dijo Frobisher acomodando su túnica. -Piénsalo Hermes estoy segura que te divertirás y a unos cuantos del club no encantaría aprender algo de ti.-

 

-Lo pensare, gracias por la invitación.- dijo Hermes amablemente. -Igualmente si quieren preguntarme algo ya saben donde encontrarme.-

 

-¡Muy bien!- dijo Vicky. -¡Adiós!-

 

Una vez que la chica de tercero se retiró Hermes observó  a su amiga.

 

-¿Como están mis horarios para el mes que viene señorita Weasley? Tengo espacio para una cita con el Ministro, o tengo demasiadas actividades extracurriculares.- dijo Hermes sarcásticamente. -¿Que tal si tenía ganas de ir al club de encantamientos?-

 

Normalmente una frase como la que había dicho Hermes sería la excusa perfecta para comenzar una de sus memorables y estupidas discusiones. Pero la pelirroja no quería discutir con Hermes. Dudaba de cómo podía llegar a reaccionar y no quería decirles a sus amigos cosas horribles que seguramente lamentaría.

 

-Lo siento… solo pensé que…- dijo Mina, pero no pudo terminar la oración. -Creo que será lo mejor que me vaya a la cama.-

 

La chica dejó abandonado el juego de ajedrez de su hermano y se alejó precipitadamente bajo la mirada atónita de Hermes y Harriet.

 

Mina subió las escaleras a toda velocidad y cuando llegó a su cuarto se cambió lo más rápido que pudo y se metió en la cama cerrando herméticamente los cortinados que la rodeaban. Una vez dentro permitió que las lagrimas que había estado conteniendo cayeran libremente de sus ojos.

 

ooOooOoo

 

Hermes caminaba solo hacía los pisos inferiores. El chico estaba de muy mal humor la razón tenía nombre y se llamaba Wilhelmina Weasley. La relación con la chica se había vuelto muy difícil en los últimos meses. Le preocupaba que esta nueva y fría faceta de su personalidad se transformara en algo permanente en ella. Aunque se negara a reconocerlo sus sentimientos con Mina iban más allá de una simple amistad y le aterraba la idea de perderla.

 

Los últimos meses habían sido algo difíciles. El padre de Mina había sido atacado poco antes de navidad. Harriet no lo estaba pasando demasiado bien y esas visiones relacionadas con Voldemort la estaban afectando más de lo que se animaba a admitir. El Ejercito Dumbledore había sido desbandado por Umbridge y el director que había inspirado el nombre del grupo había sido forzado a retirarse de Hogwarts.

 

Mañana sería el último partido de la temporada: Ravenclaw contra Gryffindor. Hermes deseaba que ese maldito campeonato terminara de una vez por todas. Por alguna razón creía que el Quidditch tenía algo que ver con el inusual comportamiento de su amiga. Desde que había ingresado en el equipo se había comenzado a comportar de forma tan extraña.

 

Hermes continuó caminando sumido en sus pensamientos y cuando estaba a punto de llegar al cruce de dos pasillos escucho un par de voces que conversaban, el tema no le sorprendió en lo más mínimo.

 

-Te digo que Ravenclaw no tiene oportunidad.- dijo una voz de un chico. -Angelina consiguió sacar a esos chicos de los años inferiores que están jugando muy bien.-

 

-Si no hubiera comido esos huevos de doxis tendría el lugar de Frobisher.- Dijo otra voz. -Y conmigo dentro sería otro equipo.-

 

Hermes reconoció a esta última, era Cormac MacLaggen.

 

-No lo creo… Y no estás dentro del equipo por realizar apuestas estupidas.-dijo una voz de chica. -Pero es verdad que hay jugadores interesantes: Como los hermanos Weasley.-

 

-Yo solía salir con la Mina.- dijo Cormac. -No es la gran cosa.-

 

Hermes, que permanecía escondido a la vuelta de la esquina, no pudo evitar sentir un enorme despreció por Cormac. Mina era demasiado buena como para haber salido con ese idiota.

 

-Solo la he visto en el campo de juego y déjame decirte que parece una completa lunática.- dijo la chica con algo de desprecio. -No me agrada.-

 

-Es una estrecha.- dijo Cormac riendo. -Siempre se estaba haciendo la difícil.-

 

Las palabras de Cormac resonaron en la mente de Hermes. Pudo imaginarse la escena como si la estuviera viendo con sus propios ojos Mina diciendo claramente “¡No!¡Déjame!” mientras Cormac la aprisionaba contra una pared de un oscuro y desierto corredor diciendo con voz desagradable: “Vamos, sabes que te gusta”.

 

-Alguna vez te dije que eres un cerdo, Cormac…- dijo la chica. -Así nunca vas a poder conseguir novia…-

 

Pero la chica no terminó la frase ya que un muy enojado Hermes Granger apareció doblando la esquina.

 

-Uh… Granger…- dijo Cormac sabiendo que se había metido en problemas. -¿Cuántos puntos menos…?-

 

-“Siempre se estaba haciendo la difícil”- repitió Hermes enrojeciendo de ira mientras dejaba caer su mochila al suelo. -¿Qué le hiciste?-

 

-No tengo que estarte dando explicaciones a ti, sobre lo que hago o no.- dijo Cormac molesto. -Si vas a restar puntos hazlo, si no lárgate y vuelve con tus amiguitas a tejer o lo que sea que hacen cuando se juntan.-

 

-¿Que le hiciste?- repitió Hermes.

 

Quizás Cormac se había propasado con ella y esa era la razón por la cual Mina se estaba comportando de manera tan extraña. La tensión de tener que convivir con ese cerdo a pocos metros de ella había convertido a su dulce Mina en esa persona fría y desapegada que últimamente estaba viendo.

 

-Te propasaste con ella ¿no es así?- dijo Hermes cada vez más enojado.

 

-Si estás molesto porque no conseguiste nada con ella no es problema mío.- dijo Cormac molesto. -Sabes que Weasley es una cualquiera, no entiendo como todavía te haces pasar por el amigo.-

 

Hermes estuvo a punto de lanzarse contra Cormac pero su compañera lo detuvo.

 

-Cormac puede ser un idiota por momentos.- dijo la chica de cabello castaño nerviosamente. -Pero no es tan idiota como crees, no se propasó con tu amiga, estoy segura.-

 

Su intento por calmar las cosas no tuvo el efecto esperado.

 

-No estoy hablando contigo.- dijo Hermes a la chica muy enojado quitándola del medio antes de volverse nuevamente a Cormac.

 

-Ey cuidado como le hablas.- dijo el otro compañero de Cormac empujándolo molesto porque un chico de un año inferior les estuviera hablando de esa manera.

 

En ese momento, después de meses de frustración por no poder entender porque su amiga se comportaba de esa manera tan extraña y aguantarse durante buena parte del año pasado verla yendo a citas en Hogsmeade con ese idiota era demasiado, el frágil balance que había dentro de Hermes se quebró. Sacó lentamente su varita y envió al amigo de Cormac contra una pared dejándolo inconciente. Por el rabillo del ojo observó que la chica intentaba sacar su varita pero la desarmo de un rápido movimiento.

 

-¡Voy a buscar a la profesora McGonagall!- dijo la chica retirándose.

 

Hermes no le dio ninguna importancia a la amenaza y guardó su varita.

 

-Nunca te tuve por alguien que se metiera en peleas, Granger.- dijo Cormac guardado también su varita, sabiendo que su edad y tamaño le daban la ventaja.

 

Mientras Cormac se sonaba los nudillos de las manos Hermes tomó de su mochila su copia de “Hogwarts una historia” y antes de que el otro chico pudiera darse cuenta de lo que sucedía lo golpeó en el rostro una, otra y otra vez hasta que consiguió tirarlo al suelo. Cuando lo tuvo firmemente tomado del cuello de la tunica, comenzó a golpearlo con el puño derecho.

 

-¿¡Que le hiciste a Mina!?- dijo Hermes fuera de si. -¡Te aprovechaste de ella!-

 

El chico descargó un par de golpes contra el rostro del muchacho, jamás se había sentido tan enojado en su vida. Pero, a cada golpe que daba sentía como la furía que tenía dentro iba creciendo más y más.

 

-No le hice nada.- dijo Cormac finalmente después de que su cabeza rebotara un par de veces contra el duro piso de granito. -Lo juro… por mi magia que no me aproveche de ella.-

 

Hermes levantó su mano una vez más pero no descargó el golpe. Sabía que Cormac estaba diciendo la verdad. Lo había golpeado sin cesar durante dos minutos y eso era bastante tiempo como para hacerlo hablar. Cormac no se había propasado con Mina. En ese momento escuchó unos pasos que se acercaban apresuradamente.

 

-¡Hermes Granger!- era la voz de la profesora McGonagall. -No puedo creerlo.-

 

La mirada de su jefa de casa era de pura decepción. Hermes había roto reglas anteriormente pero nunca de esa manera, nunca se había peleado con un compañero de casa.

 

-Esta conducta es completamente inaceptable por parte de un prefecto.- dijo la profesora McGonagall pálida de ira.

 

-Él insultó a Mina.- dijo Hermes apenas conteniéndose. -Dijo cosas que jamás deben decirse de una chica… estaba seguro que se había propasado con ella…-

 

-Pero te equivocaste, Granger.- dijo Cormac desde el suelo con el labio y la nariz rota.

 

-Si creyó que el señor MacLaggen había tenido un proceder inadecuado con su amiga debería haber hablado conmigo personalmente y no haber intervenido de esta manera.- dijo la Profesora McGonagall fuera de si. -Lo lamento pero deberé tomar medidas drásticas.-

 

Hermes sabía lo que significaba eso. Lentamente se desprendió la placa dorada del pecho y se la entregó a la profesora McGonagall.

 

-No crea que con esto se termina, señor Granger.- dijo su jefa de casa mirándolo seriamente a tiempo que guardaba la placa de prefecto. -Lo espero en mi despacho para que me expliquen más ampliamente a que se debe está deplorable conducta de su parte.-

 

Hermes lanzó un suspiro. Sabía que, con la situación actual del colegio, los próximos días serían muy difíciles para él… si es que no lo expulsaban.

 

ooOooOoo

 

Mina entró a la enfermería sintiéndose algo nerviosa. Esperaba que nadie estuviera con la Madame Pomfrey. La verdad es que no quería tener que explicar a nadie por que se encontraba ahí. Sus pasos resonaron por el silencioso corredor que separaba las camas vacía. La chica no pudo evitar preguntarse cuantas personas estarían en ellas después del partido de mañana y cuantas serían por su culpa…

 

Finalmente llegó a la puerta entreabierta de la oficina de la enfermera y golpeo la puerta suavemente con sus nudillos contra el marco. Sintió un poco de dolor en la mano, cuando volvía de la práctica había descargado un inexplicable puñetazo contra la pared de uno de los corredores y ahora la tenía algo hinchada.

 

La enfermera se levantó de su escritorio y se acercó a la puerta.

 

-Pasa querida.- dijo la mujer cuando vio a la chica pelirroja parada en el umbral de su oficina. -¿En que puedo ayudarte?- 

 

Mina pasó inmediatamente dentro.

 

-No me he estado sintiendo bien últimamente.- dijo Mina sonando nerviosa.

 

La enfermera la observó un par de segundos, era evidente que la chica estaba bastante preocupada.

 

-Siéntate en la camilla, por favor.- dijo la enfermera.

 

La pelirroja obedeció con celeridad.

 

-¿Has sentido fiebre, cansancio, dolores?- preguntó la mujer.

 

Mina negó con la cabeza.

 

-Abre la boca, por favor.- dijo la enfermera.

 

La chica hizo lo que Madame Pomfrey le indicaba sin quejarse.

 

-No veo nada anormal.- dijo la mujer después de observar la garganta de la pelirroja. -Por que no me cuentas como te has estado sintiendo.-

 

-Es un poco extraño…- dijo Mina algo insegura. -He estado teniendo estos cambios de humor repentinos que no puedo explicar es como… si no fuera yo misma.-

 

Era normal que los de quinto año sufrieran un colapso cuando se acercaran los OWLs y, sabía que la chica estaba en el equipo de Quidditch de Gryffindor lo que podía agregar un poco de tensión extra además, su padre Arthur Weasley había sido atacado poco antes de navidad y había estado internado de gravedad en San Mungo. Pero su instinto le decía que este no era el caso y era mejor escuchar lo que Mina tenía para decirle.

 

-Por momentos siento que estoy muy enojada y después vuelvo a ser yo misma.- dijo Mina deseando que la enfermera pudiera ayudarla.

 

-¿Jaquecas, nauseas, antojos…?- preguntó la enfermera.

 

Mina negó con la cabeza nuevamente.

 

-¿Tienes novio?- pregunto la enfermera. -¿Algún amigo especial…?-

 

-No.- dijo la pelirroja sin entender bien a donde iba la enfermera con esas preguntas.

 

-¿Alguna irregularidad en tu ciclo?- preguntó la mujer.

 

-¡No!- dijo Mina sonrojándose hasta la raíz del cabello dándose cuenta, finalmente, por donde venía el asunto. -No estoy embarazada… no puedo estarlo… Además soy demasiado joven, mi mamá me mataría.-

 

La enfermera levanto una ceja, se había cansado de ver embarazos y supuestos embarazos en sus años en Hogwarts, especialmente durante los años de la guerra cuando los chicos pensaban que no tendrían suficiente tiempo para vivir.

 

-Es que no entiendo que ocurre conmigo.- dijo Mina dejando caer unas lagrimas y agregó algo asustada. -Por momentos pienso que me estoy volviendo loca… Ya sabe, como Bellatrix Lestrange. Creo que algún día, si sigo así, me van a enviar al ala de psiquiatría de San Mungo para siempre.-

 

-Tranquila.- dijo la enfermera maternalmente a tiempo que abrazaba a la llorosa chica. -No vas a terminar como Bellatrix Lestrange, no estás perdiendo la razón… por que no te acuestas en la camilla y me permites realizar algunos exámenes.-

 

Mina obedeció y la enfermera comenzó a pasar su varita sobre la chica. Rápidamente descartó el embarazo.

 

-¿Cómo te lastimaste la mano?- preguntó Madame Pomfrey cuando notó la herida.

 

-Golpeé una pared con el puño.- dijo Mina.

 

Madame Pomfrey frunció el ceño pero no dijo nada y continuó examinando a la chica.

 

Después de un par de minutos concluyó el examen sin encontrar ninguna dolencia. Sin embargo los miedos de su paciente parecían estar fundados.

 

-Esto es para tu mano.- dijo la enfermera entregándole una poción. -Y si vuelves a sentirte mal quiero que vengas a verme de inmediato.-

 

-Lo haré…-dijo la pelirroja tomando la poción que la mujer le entregaba.

 

Madame Pomfrey acompaño a Mina hasta la puerta. En ese momento apareció un muchacho de Gryffindor llevando a otro de su misma casa.

 

-¿Cormac?- dijo Mina. -¿Qué ocurrió?-

 

-Pregúntale a ese psicópata de Granger.- dijo Cormac mientras sujetaba un pañuelo contra su nariz. -Y aléjate de mi…-

 

Mina no pudo evitar preguntarse que demonios estaba ocurriendo en Hogwarts.

 

ooOooOoo

 

El rumor de que Hermes Granger había perdido su placa de prefecto por golpear a Cormac MacLaggen hasta enviarlo a la enfermería se había extendido como un reguero de pólvora. Sin embargo los rumores murieron dentro de la casa de los Leones, si Umbridge llegaba a enterarse de lo sucedido encadenaría a Hermes de las muñecas durante tres días.

 

Mina y Harriet no pudieron hablar con él ya que el chico se había ido a dormir casi de inmediato, casi sin responderles a sus preguntas. Harriet creyó que lo mejor era dejarlo solo por un tiempo hasta que se calmara un poco.

 

Esa misma noche los gemelos estaban reunidos en su habitación.

 

-Quien diría que Hermes terminaría mandando a Cormac MacLaggen a la enfermería.- dijo George.

 

-Isobel Hardin dijo que había dicho algo sobre Mina y Hermes lo golpeó hasta que se cansó. McGonagall le sacó su placa de prefecto…- dijo Fred. -Tendríamos que haberlo golpeado cuando la invito a salir…-

 

-Lo sé.- dijo George.

 

-Y hablando de Mina.- dijo Fred.

 

-Mañana es la última dosis.- dijo George. -La verdad que todo esto me está poniendo nervioso…-

 

-Si todo sale bien nadie lo lamentara.- dijo Fred aunque no parecía demasiado seguro de sus propias palabras.

 

-Pero me parece que Mina no lo está pasando bien.- dijo George algo preocupado.

 

-Sí, lo sé.- dijo Fred tomando dos botellitas con liquido transparente y observándolas detenidamente. -Mañana utilizaremos una de estás y nos desharemos de la evidencia.-

 

Finalmente dejó las dos botellas sobre la mesa que tenía junto a su cama y se fueron a dormir.

 

Fred abrió los ojos a las nueve de la mañana deslumbrado por la luz que ingresaba a raudales por la ventana y sintiendo que alguien lo sacudía.

 

-Despiértate idiota.- dijo George apresuradamente. -Mina ya debe haber bajado a desayunar.-

 

-¡Merlín!- dijo Fred mientras ponía apresuradamente la túnica tomaba la solitaria botella de poción que estaba sobre la mesa y seguía a su hermano rumbo al gran comedor.

 

Cuando llegaron a la mesa de Gryffindor observaron que el humor era algo sombrío. Hermes y Mina parecían estar sumidos en sus propios pensamientos. Harriet desayunaba en silencio entre sus amigos que no parecían dispuestos a soltar una sola palabra.

 

Colocar la poción en el jugo de Mina fue bastante complicado pero finalmente Fred lo consiguió.

 

Fred y George observaron algo confundidos como la mirada de su hermana paso de ser la que estaban acostumbrados a una completamente feroz. En ese momento Angelina anuncio que debían retirarse.

 

-Ravenclaw no sabe lo que le espera.- dijo Mina mientras clavaba un cuchillo en la mesa y partía junto con sus compañeros de equipo.

 

Los gemelos se dirigieron algo confundidos a las tribunas, después de buscar lugar consiguieron unos en primera fila junto a algunos de sus compañeros.

 

-Empezó a actuar rápido.- dijo Fred mientras arrojaba el envase vacío.

 

-¿Qué era eso?- dijo George.

 

-El frasco de la poción.- dijo Fred.

 

-Yo le coloque la poción.- dijo George .

 

-No, lo hice yo.- dijo Fred.

 

George sacó de su bolsillo otro frasco idéntico al que su hermano había arrojado su hermano y, al igual que este, completamente vacío. Los dos hermanos se miraron y abrieron los ojos desmesuradamente.

 

-¡Merlín!- dijeron al unísono.

 

ooOooOoo

 

Gryffindor había ganado el campeonato. Mina volvía sola hacia la sala común de vestida en su uniforme de Quidditch, el resto del equipo estaba festejando pero ella sentía ganas de golpear a alguien. El partido había sido complicado pero finalmente habían aplastado a Ravenclaw, después de que mandara a esa estupida llorona de Cho a la enfermería con una pierna rota no habían tenido oportunidad. Sin embargo no pudo sentirse algo decepcionada: había estado apuntando a la cabeza de la buscadora de Ravenclaw.

 

Cuando estaba a punto de llegar a la sala común de vio que otra chica vestida con el uniforme de Quidditch de Gryffindor caminaba un poco más delante de ella. Era su compañera de equipo y guardiana Vicky Frobisher. Su silueta era perfectamente reconocible, esa era la mosquita muerta que le había quitado el puesto de guardiana. No podía creer que esa cerebritos del club de encantamientos hubiera ganado la selección.

 

-Miren quien apareció.- dijo Mina con sorna.

 

-Hola Mina.- dijo Vicky amablemente. -El resto del equipo esta viniendo para sala común con todos los de Gryffindor.-

 

Mina no respondió y se imagino como sería golpear la cabeza de Frobisher con su mazo de golpeadora. Seguramente armaría un desastre pero valdría la pena.

 

-Me crucé con Harriet y con Hermes cuando estaba viniendo para acá.- continuo la chica ante la falta de respuesta de la pelirroja. -Te estaban buscando para saludarte… y  poco después me encontré con tus hermanos también, parecían algo preocupados y querían saber donde estabas.-

 

La mente de Mina se detuvo cuando escucho el nombre de Hermes salir de los labios de su compañera. Frobisher lo había invitado al club de encantamientos. Era evidente que era una jugada tratar de enganchar a su amigo.

 

-Aléjate de Hermes.- dijo Mina con cara de pocos amigos.

 

-¿Disculpa?- dijo Vicky.

 

-Me escuchaste, Frobisher.- dijo Mina . -Sé lo que estás intentando con él. Pero no te creas que te voy a permitir que le andes atrás como la arrastrada que eres.-

 

-Yo no estoy detrás de Hermes Granger.- dijo Vicky tratando de razonar con Mina. -Sabe mucho de encantamientos y creo que puede explicarnos un montón de cosas interesante.-

 

-No me vengas con estupideces.- dijo Mina mirándola de arriba a abajo con desprecio. -Te crees que no me dí cuenta como lo miras. No puedes esperar para arrastrarlo a un armario de escobas y abrirte de piernas ¡Zorra!-

 

Vicky Frobisher abrió los ojos desmesuradamente, no podía creer lo que estaba escuchando.

 

-No entiendo que hace Hermes con una loca como tu, Weasley.- dijo la guardiana de Gryffindor roja de ira. -Si él no esta interesado en una pelirroja psicopata no es mi culpa y tu no puedes venir a erigirte como autoridad moral cuando todos sabemos que hacías cualquier cosa con Cormac MacLaggen.-

 

Mina no sabía lo que era erigirse pero tampoco le importaba sentía como la sangre golpeaba en sus venas.

 

-Y por si no sabes lo que es.- dijo Vicky roja de ira e indignación -Erigirse es lo que conseguías que Cormac tuviera en un par de segundos después de meter tu mano en su entrepierna.-

 

El rostro de la pelirroja se contorsiono en una mueca salvaje.

 

-Te lo buscaste.- dijo Mina lanzándole el mazo a la cabeza.

 

Vicky consiguió esquivarlo de un rápido movimiento pero antes de que pudiera plantarse frente a su compañera. Mina le lanzó un puñetazo que impacto en su mandíbula.

 

-¡Vas a pagar, perra!- dijo Mina fuera de si.

 

Vicky respondió dándole otro puñetazo en el rostro.

 

-Eres una desquiciada Weasley.- dijo Frobisher.

 

Mina se repuso rápido, tomó a su compañera y le dio un violento rodillazo en el estomago. La guardiana de Gryffindor no pudo evitar quedarse sin aire y la pelirroja aprovecho para descargar otro rodillazo esta vez consiguiendo romperle una costilla.

 

-¡Si sabes lo que te conviene aléjate de Hermes, zorra!- dijo la pelirroja.

 

Vicky Frobisher cayó al duro suelo de piedra producto de los terribles golpes de su compañera.

 

-Ni se te ocurra levantarte, Frobisher- dijo Mina con desprecio. -Te quedaras en el suelo como la arrastrada que eres.-

 

Pero Vicky no estaba derrotada aún y era una Gryffindor hecha y derecha que no pensaba quedarse tranquilamente sin pelear. Rápidamente tomó el mazo que estaba sobre el suelo y golpeo a mina en la rodilla consiguiendo tirarla al suelo. Una vez que las dos estuvieron al mismo nivel comenzó nuevamente el combate en el que no faltaron golpes de puño, patadas. Mina consiguió arrancarle un mechón de cabello castaño pero recibió un codazo en el ojo.

 

-¡Suéltame maldita!- dijo Mina

 

Vicky la tenía tomada por la trenza tirando para atrás su cabello y Mina apretaba con sus manos la garganta de la otra chica.

 

En ese momento se escucharon pasos apresurados que se acercaban a donde estaban combatiendo las dos chicas.

 

-¡No!¡Mina déjala!- dijo George sonado desperado.

 

-¡Detente!- dijo Fred.

 

Su hermana si los escuchó no hizo ningún intento por detener la pelea.

 

Los dos chicos corrieron, tomaron a Mina firmemente por los brazos y la arrastraron fuera de pelea.

 

-Suéltenme idiotas.- dijo Mina fuera de si.

 

Antes de que Fred pudiera reaccionar su hermana lo pateó en la entrepierna obligándolo a soltarla. George se sorprendió de ver a su hermana tan fuera de si, ese instante de duda fue aprovechado por Mina darle un violento cabezazo a su hermano dejándolo casi inconciente.

 

-Si quieren pelear esperen a que termine con Frobisher.- dijo la pelirroja volviendo hacía donde estaba su compañera poniéndose de pie.

 

En ese momento Mina sintió como una fuerza invisible la aplastaba contra la pared del corredor. El encantamiento provenía de la varita de su jefa de casa.

 

-¡Señorita Weasley!- dijo Minerva McGonagall pálida de ira acercándose a su alumna.

 

-¡Suélteme!- dijo Mina con sus ojos azules inyectados en sangre. -¡No termine con esa perra! ¡Me escuchas Frobisher! ¡Eres una cualquiera! ¡Te voy a sacar el hígado y lo voy cocinar con cebollas!-

 

En ese momento todos los alumnos de Gryffindor estaban reunidos observando incrédulos la pelea. Harriet y Hermes por su parte no podían creer lo que estaban viendo.

 

-¿Que ocurre con usted?- dijo Minerva sin poder creer lo que estaba escuchando.

 

Fred y George se levantaron lentamente.

 

-Tenemos que darle el antídoto.- dijo George a su jefa de casa.

 

-¿Qué antídoto?- dijo la profesora McGonagall volviéndose hacia los gemelos.

 

-Le dimos una poción.- dijo George y se volvió hacia sus compañeros - Hermes, Gilbert ayúdenos a sostenerla, Harriet tu le debes dar esto.-

 

-¿¡Que le hicieron!?- dijo Harriet muy enojada mientras tomaba el frasco que le daba el hermano de su amiga.

 

-No hay tiempo de explicar.- dijo Fred seriamente.

 

Los cinco que se acercaron a la chica y la profesora McGonagall la liberó del hechizo. Inmediatamente Mina se lanzó contra los cuatro muchachos pero, después de algunos golpes y patadas por parte de la chica, consiguieron sostenerla firmemente en el suelo.

 

-¡Suéltenme imbeciles!- gritó Mina fuera de si.

 

Harriet aprovechó cuando abrió la boca para obligarla a tragar el liquido que le habían dado los gemelos. La niña que vivió observo a su amiga forcejear mientras le dirigía una mirada asesina pero, lentamente fue relajándose y sus ojos fueron llenándose de lagrimas.

 

-¿Qué me hicieron?- preguntó la pelirroja llorando desconsoladamente.

 

Nuevamente volvía a ser la chica que ellos conocían.

 

-Mina, ahora estás bien.- dijo George sintiéndose muy culpable.

 

El muchacho quiso ayudar a su hermana a levantarse pero esta rehuyó a su contacto.

 

-Pensé que querían que entrara al equipo, pero todo fue una broma.- dijo la chica hecha un mar de lagrimas. -Prometieron que no me harían nada que me hiriera sentir mal ¡Lo prometieron!-

 

Los Gemelos no pudieron hacer otra cosas más que mirar el suelo. En ese momento Hermes levantó a Mina en brazos que se abrazó a su cuello y enterró su rostro en la túnica de su amigo.

 

-Vamos Mina.- dijo el chico del cabello castaño suavemente. -Te llevaré a la enfermería… ahí te sentirás mejor.-

 

Fred y George observaron a Hermes alejarse lentamente mientras cargaba a su hermana detrás de ella Katie Bell y Alicia Spinnet ayudaban a Vicky Frobisher a caminar.

 

-Son un par de idiotas.- dijo Angelina antes de partir tras sus jugadoras.

 

-Está vez se pasaron.- dijo Gilbert sonando decepcionado de sus dos hermanos.

 

La profesora McGonagall se detuvo frente a ellos.

 

-¿Que fue lo que hicieron?- pregunto su jefa de casa. -¡Es su hermana!-

 

Los dos sabían que cualquier chance que hubieran tenido de terminar el año se había esfumado.

 

-Le dimos una poción para que sea un poco más agresiva.- dijo Fred.

 

-Ella no sabía nada.- dijo George.

 

-Cuando vuelva el profesor Dumbledore… y lo hará. Discutiremos su castigo, si se decide su expulsión no me opondré.- dijo la profesora McGonagall seriamente antes de dar media vuelta.

 

Antes de que pudiera dar un par de pasos Fred la llamó.

 

-También le dimos a Hermes.- dijo Fred lanzando un suspiro.

 

-El día que golpeo a Cormac.- dijo George siguiendo la mentira de su hermano.

 

-Muy bien.- dijo McGonagall. -Me alegra saber que hay una explicación para es comportamiento anormal  por parte del señor Granger.-

 

Sin decir más la profesora se retiró. Seguramente le devolvería su placa al amigo de su hermana, eran lo mínimo que podían hacer después de haberse armado semejante desastre.

 

-No fue divertido.- dijo George.

 

-No. No lo fue.- dijo Fred lanzando un suspiro.

 

ooOooOoo

 

Hola de nuevo!

 

Acá les dejo un nuevo capitulo de Spinning Off. Realmente me sorprendió el éxito que tuvo y decidí alargar un poco más la historia. Les comento que pienso escribir un capitulo por cada libro pero aclaro que voy a demorar un poco ya que mi prioridad sigue siendo Un Extraño Lugar. Este fue más largo que el anterior y espero que les guste. Además quiero agradecer a María y a Sofi nuevamente por toda la ayuda que me han dado.

 

Bueno, dejen comentarios y nos estamos leyendo.

 

Saludos

 

Salvatore.

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