Spinning Off

El Cuarto Año

Las concecuencias de un baile.


Categoria: Libros > Harry Potter > Spinning Off

Genero: General


autor: cbianco

Bueno, es complicado decir algo sobre uno.

Me gustan para leer los fics largos y bien escritos. Soy muy molesto con eso, especialmente con lo segundo.

En cuanto que escribo, generalmente UAs. Esto no es una tematica nueva. Pero me impulsaron a escribir dos razones: La primera es que quería ver que tan bueno soy escribiendo y mis limitaciones para ir puliendome. La segunda es que no encontraba fics de las tematicas que quería.

Spinning Off: El Cuarto Año

autor: cbianco

Nota del autor: Creo que tengo que hacer algunos comentarios antes de que comiencen a leer este fic.  

 

La idea para hacer este unitario salió del capitulo 37 de mi fic “Un extraño Lugar”, en ese capitulo Ron es llevado temporalmente por una entidad a un universo paralelo en el que Hermione, Harry y él, no existen sino que sus lugares los ocupan estas versiones opuestas de ellos mismos (que son como sus hermanos gemelos que nunca nacieron.).

 

A su vez la idea de este universo paralelo no es idea mía sino que lo saqué de un fan art de una artista llamada dkcissner, que pueden encontrar en deviantart. Y me pareció una muy buena idea para utilizar en ese capitulo antes mencionado.

 

Bueno terminadas las aclaraciones voy a los agradecimientos

 

Para María y Sofi que fueron muy amables leyendo cada reglón que les envié y dándome idas para los personajes.

 

Muy bien terminado eso. Espero que disfruten de este singular fic.

 

Salvatore

 

ooOooOoo

 

Spinning off:

 

Hermes Granger se levantó temprano esa mañana. Sus compañeros de cuarto todavía estaba dormidos y el brazo de Neville Longbottom colgaba fuera de su cama tocando el piso. El chico se vistió rápidamente, se alisó lo mejor que pudo su crespo cabello castaño y salió de su habitación rumbo al gran comedor.

 

Mientras recorría el camino familiar no pudo evitar que su mente viajara unas semanas atrás hasta el baile de Navidad del Torneo de Los Tres Magos, definitivamente la había pasado muy bien. La verdad es que había estado algo preocupado por el tener que llevar una cita, todos querían llevar a alguna de las más bonitas y los chicos de años superiores tenían la ventaja de la edad. En su caso el utilizó esa misma ventaja ya que invitó a Romilda Vane una chica de segundo que, en las semanas previas al baile, le sonreía cada vez que lo veía y siempre encontraba una excusa para saludarlo o hacerle las preguntas más tontas que había escuchado en su vida. No le tomó mucho darse cuenta de que era lo que buscaba su compañera de casa. Además todavía resonaban en su mente las palabras de Fred y George, los hermanos gemelos de su amiga Mina, “Apúrate o se agarrarán a todas las lindas.”  Y antes de que se diera cuenta de lo que estaba haciendo estaba invitando a Romilda Vane, una de las chicas más bonitas de Gryffindor, al baile de Navidad.

 

Sin embargo había algo que le preocupaba bastante, y era su amiga Mina. La chica había estado actuando algo extraña antes del baile. Estaba bastante obsesionada con todo el asunto y parecía haberle tomado la afición a darle abrazos, acomodarse su cabello pelirrojo y sonreírle casi todo el tiempo. Sin embargo después de consiguió su cita con Romilda, ese comportamiento extraño cesó abruptamente y siempre parecía tener que estar en algún lugar diferente al que se encontraba él. Hermes comenzó a sospechar que, por alguna razón, estaba rehuyendo de él.

 

Que Hermes Granger y Wilhelmina Weasley pelearan no era ninguna novedad, discutían desde hacía años, por cosas pequeñas y cosas importantes. Sin embargo esta vez parecía que era algo grave. Hermes tuvo la certeza de que algo le ocurría a su amiga cuando cayó en la cuenta que Mina desaparecía cada vez que él entraba en escena. Harriet, la amiga a la cual consideraba casi la hermana que nunca había tenido, se negaba a darle información; para colmo de males Lavender y Parvati lo miraban como si fuera un cerdo, sin que supiera a ciencia cierta que era lo que había hecho.

 

No conocer, no saber o entender cosas era algo que lo ponía de muy mal humor. Hermes siempre se había considerado una persona inteligente. Tenía las mejores notas de su año, dominaba aritmacia, runas antiguas, transformaciones y casi cualquier materia que se propusiese pero, las relaciones personales eran otra cosa. Las personas no eran fáciles de leer como un libro. El comportamiento de Mina lo desconcertaba, lo enojaba también al punto que un par de veces se había largado de la sala común al verla aparecer solo para devolverle el desprecio y los desplantes. Pero pocos minutos después, como era de esperarse, se había arrepentido. Ella era una de sus mejores amigas y no quería perder esa amistad… no quería perderla.

 

Hermes tomó la determinación de hablar con Harriet, debía ayudarlo a hablar con Mina, y arreglar las cosas entre ellos dos.

 

Finalmente llegó al gran comedor, y comenzó a buscar un lugar para sentarse. No era tarea difícil ya que muy pocos lugares estaban ocupados. A los pocos minutos comenzó a llegar más gente. Hermes vio que se acercaban a la mesa Mina y Harriet, la primera se sentó a unos metros de distancia de su antiguo amigo sin siquiera mirarlo y la segunda se acercó a Hermes.

 

Harriet se sentía mal con toda la situación que se había formado entre sus dos amigos. Mina, estaba enamorada de Hermes, y él sin darse cuenta le había roto el corazón. Además la confianza de la chica estaba bastante maltrecha, en parte gracias un vestido horrible, a un chiste muy desafortunado de sus hermanos, y otros sucesos que se encadenaron para la catástrofe. Hermes lamentablemente no parecía entender bien cual había sido su papel en todo el asunto.

 

-Hola Hermes.- dijo Harriet Potter sentándose frente a él, últimamente tenía que dividirse el tiempo entre los dos ya que no parecía haber forma de que volvieran a hablarse… o por lo menos discutieran.

 

El muchacho levantó su vista, el indomable cabello azabache de su amiga estaba mucho menos enmarañado esa mañana. Evidentemente Harriet estaba utilizando algún método de alisamiento.

 

-Harriet… Necesito hablar contigo.- dijo Hermes en voz baja antes de que su amiga terminara de acomodarse un su lugar. -Es sobre Mina, debes ayudarme a hablar con ella… Esto no puede seguir así. No me habla, no me mira.- el chico dejó escapar un poco de la desesperación que sentía en el tono de su voz -¿Qué demonios ocurre con ella?¿Por qué se enojó conmigo de un día para otro?-

 

Harriet se llevó una mano a la frente, como si algo muy grande hubiera escapado a la comprensión de su amigo.

 

-Haré lo que pueda.- dijo la chica mientras se servía una taza de té. -Pero, no prometo demasiado. Mina es muy testaruda.-

 

-Lo sé…- dijo Hermes bajando la vista. -Solo inténtalo…-

 

Harriet permaneció unos diez minutos desayunando en silencio antes de, finalmente, levantarse e irse. Cómo podía decirle a su amigo que Mina no quería verlo porque, hacía unas semanas, se había dado cuenta de que Hermes era el único que quería que la llevara al baile.

 

Cuando llegó junto a su amiga, notó que no había desayunado demasiado y se dedicaba a observar su taza de té mientras jugueteaba con su cuchara. Preparó unas tostadas con mucha mermelada de frutilla y las puso en un plato frente a su amiga.

 

-Gracias Harriet, pero la verdad es que no tengo hambre…- dijo Mina sin siquiera mirarla.

 

-No te levantas de la mesa hasta que no las comas.- dijo Harriet firmemente. -Me estás preocupando Mina, comes cada vez menos y estás cada vez más pálida. Estoy pensando seriamente en mandarle una carta a tu madre diciéndole que tienes desordenes alimentarios.-

 

Harriet sabía que Mina no entraba en esa categoría pero quizás un buen susto a tiempo podía ayudar a prevenir una desgracia.

 

-¡Harriet!¡Yo jamás haría eso!- dijo Mina sonando indignada.

 

-Pero parece que vas en ese camino.- dijo Harriet seriamente. -Esto es culpa de la broma que te hicieron tus hermanos durante el baile, nunca has estado gorda… ni siquiera cerca de estar gorda. Tienes lo que los muggles llaman un metabolismo acelerado… a Dudley le vendría bien uno de esos.-

 

Mina sonrió al recordar al malcriado y obeso primo muggle de su amiga.

 

-Creo que tienes razón…- dijo la pelirroja tomando una tostada y dándole un mordisco. -¡Oh Merlín! Están deliciosas.-

 

Harriet le preparó otra taza de té para que pudiera bajar la comida. Y se sintió un poco más tranquila de ver que su amiga, lentamente se reponía del desastroso baile de navidad. Mina había sido su mejor amiga desde que se conocieron en el expreso de Hogwarts. Era la única chica de un grupo de siete hermanos, lo cual hacía su vida un poco complicada. Eran muy buenos muchachos, pero por alguna razón tendían a creer que el lugar de su hermana era la cocina junto con su madre, y si bien una de las pasiones de su amiga era comer las deliciosas cosas que ella misma preparaba, también le gustaba jugar al quidditch. Pero por alguna tonta razón nunca la dejaron y recién aprendió a volar en cuando llegó a Hogwarts. No era una estrella, pero era bastante buena y sus hermanos por supuesto no tenían la más mínima idea.

 

-Hermes quiere hablar contigo.- dijo finalmente Harriet cuando Mina se terminó la última de las tostadas.

 

-Y yo no quiero hablar con él.- dijo Mina testarudamente.

 

-Hermes no quiere perder tu amistad.- dijo Harriet tratando hacer razonar a su amiga. -Tu podrías intentar…-

 

-¿Que quieres que le diga…?- la interrumpió Mina. -¡Que me enojé porque quería que me llevara al baile y se fue con esa…! ¡Zorra…! Que se me rompió el corazón cuando los vi besándose- los ojos azules de la chica centellearon de ira primero y de tristeza después. -No me voy a humillar de esa forma… Está bien, si quieres puedo volver a hablar con él. Pero que no me pida explicaciones… no quiero hablar nunca más del asunto. ¡Nunca!-

 

Era un avance, solo quedaba que Mina pudiera superar sus sentimientos por Hermes. Parvati y Lavender le había sugerido discretamente que intentara salir con otros chicos, a Harriet no le parecía una mala idea.

 

-Está bien.- dijo la chica del cabello azabache -Nunca más se hablará del tema.-

 

-Bien, espero que así sea.- dijo Mina sonando satisfecha con el acuerdo. Que aunque todavía le dolía lo ocurrido en el baile, no quería perder a Hermes.

 

En ese momento aparecieron los hermanos gemelos de Mina, Fred y George. Sentándose  cada uno al lado de su hermana.

 

-¿Que estás esperando que sea?- preguntó Fred afablemente.

 

-Es una buena pregunta.- dijo George.

 

La relación de Mina con sus hermanos no había vuelto a ser la misma desde el baile de Navidad.

 

-No es asunto de ustedes.- dijo Mina mandándolos a volar.

 

-Vamos, pequeña Mina…- dijo George sin querer retirarse todavía.

 

-…nos preocupamos por ti.- completó Fred.

 

-A ustedes les preocupa que no vuelva a cocinarles.- dijo Mina. -Recuerdo su cara cuando se enteraron que el dulce de calabaza, el pastel de chocolate, el Lemon Pie, la Cheesecake de naranja, los brownies navideños que tanto les gustan… ¡Y sus malditas tortas de cumpleaños! eran mi creación. Pasaron años pensando que las hacia mamá cuando, en realidad, ella no tenía absolutamente nada que ver.-

 

Una de las pasiones de Mina era la cocina. Había aprendido de su madre a hacer prácticamente cualquier cosa que se propusiese y siempre terminaba siendo delicioso. Desde que sus hermanos le habían dicho que estaba gorda no había puesto un pie en la cocina durante las vacaciones de invierno. Y la variedad de comida a la cual estaban acostumbrados los Weasley había disminuido drásticamente.

 

-Puede ser que no hayamos reconocido tu talento hermanita.- dijo George diplomáticamente.

 

-…pero ahora lo hacemos. Y realmente apreciamos lo que hiciste por nosotros en estos años.- completó Fred esperando que su hermana se ablandará un poco.

 

La pelirroja los ignoró completamente y los gemelos se retiraron derrotados.

 

Finalmente terminó el desayuno. Harriet le pidió a Mina que se adelantara para pociones, y ella se quedó esperando a Hermes.

 

.¿Hablaste con Mina?- preguntó el chico algo impaciente ni bien se reunió con su amiga.

 

-Sí. Dijo que permanecerá en la misma habitación que tu.- dijo Harriet. -Pero no esperes que hable contigo todavía, debes darle un poco de tiempo.-

 

-Pero, quiero saber que es lo que pasa con ella.- dijo Hermes algo molesto con la situación. -¿Por qué me dejó de hablar tan repentinamente?-

 

-No quiere hablar de eso.- dijo Harriet. -Y no le preguntes Hermes, no lo tomará bien. Pasaron muchas cosas -

 

Hermes odiaba no entender que era lo que ocurría. La verdad es que las chicas eran muy complicadas. Repentinamente un recuerdo lo hizo volverse muy pálido.

 

Sabía que Mina se había enojado con Fred y George por decir que estaba gorda y con Gerald, su hermano menor, por haberse enterado que utilizó la palabra “morsa” para describirla. Hermes tembló ligeramente al recordar que el mismo día que había anunciado que llevaría a Romilda a fiesta, fue el día que llegó un paquete para su amiga. Cuando vio el contenido Hermes le había comentado a Neville que no entendía porque Molly le había enviado una manta de caballo… Al final, resulto ser un vestido fiesta.

 

Era la única opción: Mina había escuchado su desafortunado comentario.

 

El chico se sintió muy mal al darse cuenta de lo que había ocurrido. Sabía que era inútil pedir disculpas a su amiga, era muy orgullosa. Si bien siempre se había sentido muy mal por la falta de dinero de sus padres nunca se había quejado, y había manejado la situación con entereza. Él, inconciente, había traicionado su amistad, se había burlado de la falta de recursos de su familia y era lógico que estuviera enojada con él.

 

-El vestido… Entiendo… Nunca fue mi intención. No te preocupes Harriet, no le preguntaré nada.- dijo Hermes solemnemente. -Esperare el tiempo que sea necesario para que se decida a hablar nuevamente conmigo.-

 

Harriet pestañeo un par de veces pareciendo algo confundida, finalmente cerró sus ojos y lanzó un suspiro.

 

Las cosas mejoraron un poco a partir de ese momento, si bien Mina y Hermes podían permanecer en la misma habitación sin que hubiera riesgo de que se dijeran cosas horribles. Y finalmente después de un par de semanas empezaron a hablar nuevamente. Harriet observaba de cerca a su amiga, si tenía algún sentimiento por Hermes lo estaba ocultando bastante bien.

 

A pesar de que el torneo de Los Tres Magos se desarrollaba en Hogwarts, las clases no se habían suspendido y todos los profesores, como era de esperarse, exigían que sus asignaturas fueran tomadas en serio. Harriet y sus amigos debían pasar una buena cantidad de tiempo en la biblioteca. Como era costumbre Hermes terminaba todo en pocos minutos, y corregía las cosas de las chicas una vez que hubieran terminado con todo. Mientras tanto podía seguir adelantando tareas o leyendo. Últimamente aprovechaba para leer diarios mágico, o muggles que le enviaban sus padres para estar al tanto de las cosas que ocurrían en casa.

 

-Bueno he terminado.- dijo Mina lanzando un suspiro y desparramándose en la silla que ocupaba. -¡Mi cerebro no da más!-

 

Hermes dejó el diario, tomó los pergaminos y comenzó a analizarlos; marcando faltas de ortografía y errores conceptuales. Eso era lo más que haría por sus amigas era necesario que aprendieran de sus errores para poder tener éxito en las materias.

 

Harriet mientras tanto corregía sus deberes y observaba a sus dos amigos con algo de alivio. Parecían haber vuelto a ser los mismos de antes. En ese momento vio algo que le llamó la atención.

 

-Wilhelmina Molly Weasley… me engañan mis ojos o acaso… ¿estás leyendo un libro?- preguntó intrigada Harriet .

 

Hermes pensó varios comentarios sarcásticos para decir, pero prefirió no arruinar la inestable paz que había alcanzado con su amiga. 

 

-Puedo leer libros Harriet Lily Potter.- se defendió la chica.

 

Hermes alzó la vista con intriga por ver que estaba estudiando su amiga pero, se decepciono al notar que era un libro de moda y volvió su atención a corregir el trabajo de Mina.

 

-Estaba leyendo sobre como hacer ropa.- dijo Mina en voz baja. -Podría decirle a mamá que compre la tela y gastaría menos que comprando ropa de segunda mano, solo tendría que aprender a coser.-

 

Harriet miro a su amiga algo incrédula.

 

-Hacer ropa no es algo fácil- dijo la niña que vivió.

 

-Comprar ropa es algo todavía menos fácil… al menos para una Weasley.- dijo la pelirroja y añadió rápidamente. -Además he crecido desde principio de año y la ropa no me queda igual que hace unos meses.-

 

La chica, sin levantarse de la silla, estiró un poco su falda con sus manos tratando, inútilmente, de bajarla unos centímetros. Harriet se había dado cuenta que su amiga estaba más alta, siempre había sido la más alta de las chicas.

 

-No me siento cómoda con la ropa tan corta…- susurró mirando hacia los costados con sus ojos azules como si se sintiera observada.

 

Hermes le devolvió su tarea a Mina en silencio, observó la hora, faltaba poco para que la biblioteca cerrara. Guardó sus cosas en su morral, tomó una gigantesca pila de libros y fue a dejarlos en las estanterías correspondientes. Cuando estaba dejando un libro de transformaciones sintió que alguien se paraba junto a él.

 

-¿Cómo estas Granger?- dijo una voz que sonaba algo arrogante.

 

Hermes recoció al chico, era Cormac McLaggen un alumno de Gryffindor un año mayor que él. Era bastante alto para su edad y según decían sería casi con seguridad el próximo Guardián de Gryffindor tras la retirada de Oliver Wood. Hermes, por su parte, esperaba que quien sea que fuese el próximo capitán no lo eligiese para el puesto.

 

-Siempre rodeado de chicas, Granger.- continuó Cormac sin esperar una respuesta por parte de Hermes y dirigiendo su mirada hacía la mesa en la cual Harriet y Mina estaban terminando de corregir la tarea. -Me imagino que los que se burlaban de ti años atrás no lo hacen tanto ahora.-

 

-Nunca se burlaron de mi…- dijo Hermes tratando de no mostrarse molesto, no le gustaba el tono del voz de su compañero de casa.

 

-Tienes un par de bellezas ahí, Granger.- dijo Cormac.

 

-Son mis amigas.- dijo el chico del cabello castaño remarcando la palabra “amigas“. No le gustaba el rumbo que tomaba la conversación.

 

-Si, claro. A mi también me gustaría tener amigas como esas… - dijo Cormac lanzando una carcajada y a continuación puso su brazo sobre los hombros del chico. -Por cierto leí el profeta, bien hecho al enganchar a Harriet Potter. Y Vane tampoco es una mala cosecha… un poco verde para mi gusto igualmente, se nota que tiene futuro.-

 

Hermes sabía perfectamente de lo que Cormac estaba hablando. Rita Skeeter había publicado un articulo inventado que existía algo entre él y Harriet… Desgraciada.

 

-Pero no decía si tenías algo con Weasley.- agregó Cormac. -¿O acaso sí?-

 

Esa pregunta trajo unos sentimientos difíciles de identificar.

 

-No tengo nada con Mina.- dijo Hermes ahora sin molestarse por disimular su enojo.

 

Cormac no se dio por aludido por el tono del chico del cabello castaño pero parecía satisfecho con la respuesta.

 

-Lindo nombre, Mina. No me molestaría entrar en confianza, para empezar a utilizarlo…- dijo Cormac mientras observaba a la pelirroja de arriba abajo sin ningún disimulo y prestando atención a las largas piernas de la chica.

 

Hermes comenzó a sentir como una furia que nunca había sentido en su vida le empezó a circular por las venas. Sintiendo la necesidad de soltar los libros que todavía tenía en las manos y golpear a ese idiota hasta que no fuera nada más que una masa de carne entre sus manos. No dejaría que pusiera sus sucias manos sobre Mina, no permitiría que la mirara de esa forma, como si fuera un objeto. No dejaría que nadie pensara de esa forma sobre Mina.

 

-Nos vemos Granger… tengo un par de cosas que hacer.- dijo Cormac despidiéndose y dándole un par de fuertes palmadas en el hombro.

 

Hermes observó a Cormac alejarse. Y antes de que pudiera pensar en echarle una maldición sintió un par de manos que lo tomaban por los hombros.

 

-Granger, tenemos que hablar contigo.- dijeron un par de voces poco amistosas al unísono.

 

Hermes Granger volteó y se encontró frente a Fred y George, los hermanos mayores de Mina, y sus caras combinaban con sus voces. Definitivamente no estaban felices, algo raro en ellos. Lo más extraño era que lo llamaban por su apellido cuando siempre utilizaban su nombre.

 

-Estoy ocupado. Después hablamos.- dijo Hermes tratando de desembarazarse de ellos sin mucho éxito.

 

-No vas a ninguna parte Granger.- dijo Fred.

 

-Tenemos que hablar contigo. Ahora.- dijo George.

 

Fred y George arrastraron a Hermes a un rincón oscuro de la biblioteca.

 

-¿Qué les sucede?- dijo Hermes molesto, sin entender que había pasado con los usualmente simpáticos gemelos.

 

-Eso es lo que queríamos preguntarte.- dijo Fred molesto. -O mejor dicho ¿Cuáles son tus intenciones con nuestra hermanita?-

 

Hermes los miro sin entender la pregunta. Sabía que, a pesar de que no se notara demasiado, todos los hermanos Weasley eran muy sobre protectores con hermana. Malfoy le había dicho el día del baile que parecía una garza con una bolsa de papas y apareció inconciente colgando de uno de los aros de quidditch. El chico de Slytherin no recordaba quien lo había dejado ahí pero, los Gemelos y Gilbert parecían bastante satisfechos después de eso.

 

-No queremos que andes confundiéndola.- dijo George con cara de pocos amigos.

 

-¿Confundiéndola?- dijo Hermes sin entender nada. -¿De que están hablando?-

 

-Estamos seguros que fuiste tu el que consiguió dejar a Mina llorando en el baile.- dijo Fred señalándolo amenazadoramente con su dedo. -Ahora quieres hacerte el amigo… es muy bajo.-

 

Los gemelos parecían a punto de caerle encima en cualquier momento, tenía pocas posibilidades de ganar la pelea pero, Hermes era un Gryffindor y se defendería de ser necesario. 

 

Sin embargo, a pesar de que no aprobaba un montón de cosas que hacían los gemelos, les tenía aprecio y no quería pelearse con ellos por ningún motivo. Quizás todavía se podía dialogar.

 

-Reconozco que tuve algo que ver, fue un muy mal gesto de amistad decir lo que dije sobre su vestido.- dijo Hermes solemnemente.

 

Los gemelos se miraron intrigados.

 

-¿No lo sabe?- dijo George.

 

-¿No lo sabe?- repitió Fred.

 

-No lo sabe.- dijo una voz a sus espaldas.

 

Hermes reconoció la voz del menor de los Weasley, Gilbert.

 

-Y la próxima vez que quieran amenazar a alguien por Mina.- continuó el menor de los pelirrojos. -Avísenme personalmente, no me dejen una nota. Y a él nunca le interesó llevar a Mina al baile.-

 

Fred y George lo soltaron.

 

-¿Mina quería que alguien la lleve al baile? ¿Quien?.- dijo Hermes demandando una respuesta.

 

Hermes sintió una enorme desazón que no podía comprender muy bien.

 

-Es tu amiga.- dijo Gilbert mirando a Hermes seriamente con sus ojos castaños. -¿Es que acaso no lo sabes?-

 

-No me dijo nada.- reconoció finalmente Hermes y agregó después de unos segundos. -¿Pensaron que era yo?-

 

-Por un momento.- dijo Fred y agregó rápidamente. -¿Y que fue lo que dijiste sobre su vestido?-

 

-No me pareció bonito y ella me escuchó comentarlo.- dijo Hermes y agregó duramente. -Pero al menos tuve la decencia de querer mantener las apariencias. Ustedes en cambio se portaron terriblemente mal con su hermana y ahora quieren limpiar su conciencia.-

 

Fred, George y Gilbert enrojecieron pero sabían que el chico tenía razón, una parte de la culpa de que su hermana terminara llorando desconsoladamente era su culpa. Hermes dio media vuelta y retiró sin decir nada más, los Weasley solo observaron como se alejaba.

 

Harriet, mientras tanto, se preguntaba que había pasado con Hermes que tardaba tanto en volver. Finalmente lo vio salir detrás de unas estanterías y parecía algo alterado. Harriet se imaginó lo que le había ocurrido al ver salir a Fred, George y Gilbert de detrás de una estantería y retirarse discretamente de la biblioteca.

 

Volvieron a la torre sin decir una sola palabra, el chico del cabello castaño no parecía tener ganas de hablar, y Harriet sabía que era mejor no preguntarle nada de momento. Cuando llegaron Neville y a Seamus le hicieron señas a Hermes desde la mesa que estaba en la otra punta de la sala común para que fuera a socorrerlos ya que estaban teniendo enormes problemas para resolver la tarea de encantamientos.

 

Mina dejó su mochila sobre el suelo y su espalda contra la pared de la sala común

 

Harriet se detuvo unos momentos, los gemelos aun no habían llegado. Debía hablar con ellos para asegurarse que no molestaran a Hermes otra vez. En ese momento escuchó una voz a sus espaldas.

 

-Justo la chica que quería ver, Weasley.-  dijo una voz decidida detrás de ella.

 

Harriet dio media vuelta para encontrar a Cormac McLaggen con una mano apoyada contra la pared sobre la cual su amiga estaba apoyada. El chico era un poco más alto y tenía que bajar la mirada para poder observar a Mina.

 

-Hola Cormac, ¿qué haces por aquí?.- dijo la pelirroja sonando algo extrañada mientras apretaba contra su pecho el libro de costura que había estado leyendo en la biblioteca.

 

-Este fin de semana hay salida Hogsmeade, Mina.- dijo Cormac sonriendo descaradamente. -Quería saber si alguien te ha invitado o, tengo la suerte de ser el primero.-

 

A Harriet por un momento la escena le recordó a uno de esos documentales de la BBC que había visto en la casa de los Dursley en los que se mostraban a los leones acechando gacelas en el Serengeti, en el parque nacional Kruger, o en algún otro lugar de África.

 

-No…- dijo la pelirroja dándose cuenta para donde iba la cosa y agregó lentamente. -Nadie me ha invitado aun.-

 

-Entonces es mi día de suerte, qué me dices.- dijo Cormac mirando penetrantemente los ojos azules de la chica. -¿Vienes a Hogsmeade conmigo? Te garantizo que nos divertiremos, Mina.-

 

Mina demoró solo unos segundos en responder pero, por alguna  razón pareció mucho  más tiempo.

 

-Me encantaría.- dijo finalmente la pelirroja esbozando una sonrisa dubitativa.

 

En ese momento unas voces llamaron la atención de Harriet desde el otro lado de la habitación .

 

-¡Wow! Rompiste la pluma Hermes.- se escuchó decir a Neville. -¿Qué pasó amigo?-

 

-¿Hermes? ¿Estás bien muchacho?- dijo Seamus con su característico acento irlandés.

 

La niña que vivió volvió su atención nuevamente hacía donde estaba su amiga.

 

-Entonces nos veremos aquí mismo el sábado a la mañana, no te arrepentirás linda.- dijo Cormac con una media sonrisa a modo de despedida.

 

Harriet no demoró un segundo tomó el brazo de su amiga y la arrastró a la escalera que conducía a las habitaciones de las chicas.

 

-¿Qué se supone que estás haciendo?- preguntó Harriet cuando llegaron al final de la escalera. -¿Desde cuando te interesa ir a Hogsmeade con Cormac McLaggen?-

 

-Desde que me lo pidió. Además Tu y las chicas dijeron que sería una buena idea que intentara salir con otros chicos, y lo estoy haciendo.- dijo Mina cerrando el tema. -¿Y sabes qué?… se sintió bien que me invitaran.-

 

Hermes en la sala común todavía seguía sosteniendo la pluma rota entre sus manos, ante la mirada sorprendida de Seamus y Neville. No podía entender lo que estaba sucediendo: Cormac McLaggen uno de los sujetos más arrogantes que había conocido en su vida había invitado a su dulce Mina a Hogsmeade con vaya a saber uno que intenciones, y ella había aceptado.

 

El sábado por la mañana Hermes Granger estaba sentado en el sofá de la sala común leyendo un diario muggle que su padre le había enviado y esperando.

 

El diario no había traído buenas noticias West Ham, el equipo que él y su padre seguían, había perdido… otra vez. Parecía que esa semana la mala suerte lo acosaba por todos los frentes.

 

Uno de los idiotas más grandes de la casa de Godric Gryffindor había invitado a su amiga Wilhelmina Weasley a Hogsmeade. Aunque la verdad debía reconocer que no era cualquier idiota. Cormac McLaggen tenía bastante facha y era un año más grande que él. Era una verdad científica comprobada que las chicas buscaban hombres más grandes.

 

Además tenía muchas otras cosas en común con Mina. Los dos pertenecían a tradicionales familia sangre pura que llevaban siglos dentro de la comunidad mágica. Él en cambio era solo un hijo de muggles y siempre lo sería. Sabía que Mina nunca lo discriminaría pero eso no cambiaba el hecho de que nunca tendría más alcurnia que Cormac. Los dos amaban el quidditch, eran bastante buenos volando y les gustaba jugar en la misma posición. Hermes, si bien le gustaba seguir el deporte más popular del mundo mágico, odiaba volar a menos que fuera en un avión y era un desastre jugando al quidditch.

 

Lentamente, a medida que pasaban los minutos, la sala común fue llenándose de gente algunos esperaban a sus amigos y se iban, otros esperaban alguna cita. En ese momento una voz lo saco de sus pensamientos.

 

-No te veo preparado para ir a Hogsmeade, Hermes.- Era Gilbert Weasley.

 

-Eso es porque no pienso ir.- dijo el chico del cabello castaño amargamente dejando el diario que le había enviado su padre sobre su copia de “Hogwarts una Historia”.

 

En ese momento escuchó pasos que descendían de la escalera que conducía a las habitaciones de los chicos acercándose cada ves más. Cuando vio a Cormac con su impecable túnica sintió más ganas de estrangularlo.

 

-Justo la chica que quería ver.- dijo Cormac con una radiante sonrisa.

 

Hermes torció la vista y vio a Mina, se veía hermosa con su tunica azul, un boina del mismo color y su cabello pelirrojo perfectamente peinado.

 

-Hola Cormac.- dijo Mina sonriendo.

 

Gilbert observó a su hermana, esperaba que McLaggen la tratara con respeto o tendría graves problemas. En ese momento torció la mirada y vio el rostro pétreo del amigo de su hermana… ¿sería posible que…?

 

-Mi hermana en una cita…- dijo Gilbert queriendo saber como reaccionaría Hermes a sus palabras. -¿Quién lo diría…?-

 

-¿Por que no…?- dijo Hermes rápidamente. -Es bonita y simpática.-

 

Permanecieron un par de segundos en silencio viéndolos alejarse.

 

-Ella se merece a un buen mago… buen jugador de quidditch- dijo Hermes desprendiendo amargura y sin entender bien que era lo que estaba sintiendo.

 

Por la forma que lo dijo Gilbert pudo percibir todas las aprensiones del chico del cabello castaño. El menor de los Weasley lanzó una carcajada al darse cuenta de lo que pasaba por el corazón del amigo de su hermana, esté le dirigió una mirada asesina.

 

-¿Desde cuándo a mi hermana le interesan esas cosas?- dijo Gilbert simplemente. -Pensé que conocías mejor a Mina.-

 

Hermes sintió que todavía quedaban esperanzas.

 

-Y espero que ese sujeto se comporte bien con ella.- dijo Gilbert entrecerrando sus ojos castaños dejando una amenaza pendiente.

 

Hermes tomó su copia de “Hogwarts: una Historia” y no pudo evitar preguntarse el efecto que tendría el pesado libro al golpear a una persona en la cara.

 

-Si tienes la más ligera sospecha de que se propasó…- dijo Hermes siniestramente a tiempo que sopesaba el libro en sus manos. -Házmelo saber.-

 

ooOooOoo

 

Bueno han llegado al final. Muchas Gracias por llegar hasta acá.

 

Espero que lo hayan disfrutado y que nos les haya parecido algo demasiado descabellado. Me gustaría mucho que me dejen algunos comentarios diciéndome que les parece.

 

Saludos

 

Salvatore

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