Vendetta

Know your enemy

El enemigo se materializa. 


Categoria: Libros > Harry Potter > Vendetta

Genero: Suspenso


autor: NeaPoulain

Slytherin llena de finales agridulces y de historias que contar. Me gusta Theodore Nott y Blaise Zabini. Fan de Johanna Mason. Kirtash es mío.

"Ave maría purísima, me acuso de ser yo por todas partes..." 

Escribo, luego existo

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Vendetta: Know your enemy

autor: NeaPoulain

“Do you know the enemy?, do you know your enemy?, well, got a know the enemy” Green Day


Harry Potter había asegurado que Horace Slughorn no era simpatizante de los mortífagos y Rose Zeller había tenido que admitir que tenía razón: no se imaginaba a semejante imbécil siendo simpatizante de unos asesinos. Tenían que tener en cuenta todas las posibilidades, claro, pero aquella parecía ser la más remota. Suspiró. Aquel estaba siendo un día demasiado largo y aún tenía que revisar esa botella de vino de elfo que había dejado a buen recaudo en su casa, donde nadie se tropezara con ella y pudiera agarrarla. Era más seguro que dejarla en la oficina de la División.

Le había hablado a su padre para que se acercara por Ashley, su hija, pero le había respondido que no podía porque tenía que realizar una entrevista a alguien muy importante y no podía cancelar así como así. A Rose le agradaba que su padre tuviera algo que hacer —más cuando le permitía trabajar desde casa—, pero a veces ser redactor de un periódico muggle especializando en la nota roja era un poco inoportuno. Así que ella se dirigió a King Cross por Ashley.

Harry se había ofrecido a acompañarla, pero ella le había respondido que tenía que pasar primero a casa. «Joder», pensó, «se supone que este día sería tranquilo». Sin embargo se quitó los pensamientos pesimistas de la cabeza y espero pacientemente en la salida del Andén 9 y ¾ a que su hija apareciera, como cada año, rodeada de amigas. Siempre se las presentaba, pero Rose casi siempre olvidaba sus nombres hasta que las volvía a ver.

Un poco más allá estaban los dos Potter, platicando con un matrimonio —o eso parecía—, al que Rose sólo podía ver de espaldas. La mujer llevaba un complicado peinado de trenzas y el hombre era pelirrojo, así que probablemente eran familiares de la señora Potter.  Unos cuantos chicos habían salido ya y estaba reuniéndose con sus padres, pero Rose aun no distinguía a Ashley por allí.

Lo que si le sorprendió fue ver a un chico de cabello color azul turquesa. No todos los días veía ese tono de cabello.

—¡Lupin!

El chico volteó enseguida.

—¡Rose! —exclamó y se acercó a ella—. Se supone que estoy de servicio —dijo—. Ya sabes, siempre debe de haber aurores en King Cross cuando llega un tren…, por si se presenta algún imprevisto.

Rose sonrió. En el fondo, le caía bien aquel chico. Había sido de los mejores alumnos que había tenido en la academia cuando decidió dar clases un tiempo.

—Llamas un poco la atención —le señaló el cabello.

—Bueno… los muggles no se fijan demasiada —arguyó. Rose sonrió y le señaló algo que estaba a sus espaldas.

—Pues a aquellas dos chicas pareces gustarle —dijo.

Ted se dio la vuelta y lo comprobó: dos chicas muggles, una de ella con mechas rosa en su cabello rubio lo miraban con bastante atención. Aunque cuando se dio la vuelta intentaron disimularlo cuando pudieron para no ser descubiertas. Finalmente, se encogió de hombros.

—Lo recordaré la próxima vez —prometió, aunque Rose sabía que lo olvidaría. Lupin podía saber cómo enfrentarse a cada Criatura peligrosa en el mundo y ser un excelente duelista, pero a veces es demasiado distraído.

—¿Averiguaste quien robó el Emporio de la lechuza ya, Lupin? —preguntó Rose cambiando de tema.

—En realidad parecían ser buenos ladrones —admitió Ted—. No han aparecido las lechuzas robadas aun, y no dejaron demasiadas pistas. Como va, el caso de archivará… —suspiró, desalentando—. Al menos creo que se abrió un fondo para que el dueño recupere todas las pérdidas…

Rose bufó.

—Vaya, así que buenos ladrones, ¿eh? —comenté cuando vio a Ashley.

Ashley Zeller era muy parecida a su madre. A excepción del cabello, claro, castaño claro, casi rubio aunque no del todo y con algunas ondas rebeldes. Y los ojos. Tenía los ojos azules más claros que Rose había visto en su vida. La chica de trece años, cada vez más alta, salió acompañada de un par de amigas. Sobre el grueso suéter llevaba una bufanda de Gryffindor, porque al parecer no había previsto el frío que hacía en Londres en aquella época del año. La chica divisó enseguida a su madre y se acercó a ella; una de sus amigas, que aun no había localizado a sus padres, la acompañó.

Rose saludó a su hija y a su amiga pelirroja, llamada Lucy. La chica pronto divisó a sus padres y se acercó a ellos. Rose distinguió a la mano derecha del ministro, el hombre más aburrido del mundo: Percy Weasley, con su pelirroja esposa, Audrey. Ashley, después de saludar apresuradamente a Teddy y elogiarle el color de su cabello fue a saludar a los padres de su amiga.

—Bueno, Lupin, me parece que tengo que ir a saludar a alguien aburridísimo. —Ted se rió, pues conocía a Percy Weasley y le dijo adiós—. Sigue cuidando que no pase nada por aquí. 

Sonrió y se acercó a Percy Weasley dispuesta a soportar su plática aburrida pensando que, como mucho, su esposa le caía bien aunque sólo había hablado con ella un par de veces y había sido allí, precisamente, en King Cross.

Entonces, a su espalda, escuchó la explosión.


Habían estado hablando con Fred y con Angelina esperando a que aparecieran Ron y Hermione. Fred había comentado que Bill y Fleur les habían encargado que recogieran Louis porque ninguno de los dos podía ir a King Cross. Entonces habían aparecido Ron y Hermione y en un lapso no menor a veinte minutos había aparecido Rose con su mejor amiga, Hestia, de la que se había despedido, Roxanne y Kate Jordan que había dicho que tenía que ir a buscar a su hermano y a sus padres (George incluso le había dicho que saludara a Alicia y a Lee, por si no los veía por allí). También Hugo y Lily con los gemelos Scamander, que aun estaban hablando con ellos, esperando a su madre y Albus, con una chica rubia que les presentó como su novia llamada Justine Higgs. Ginny la había encontrado demasiado fría en esos dos minutos que había estado hablando con ella.

Entonces, había sonado la explosión.  Justo al lado de ellos.

Albus se tiró a un lado, protegiendo a Justine, que hasta entonces había estado al lado de él y a Lily. Todo estaba sumido en el caos. Alcanzó a ver a Roxanne que había acompañado a Kate, sacando la varita, al igual que su amiga. Oyó a una madre llamando a su hijo a gritos (la mujer que había estado junto a ellos hasta ese momento, con un niño de once años) y a muggles confundidos.

Decidió que todo aquello no importaba en ese momento e hizo lo que la mayoría de los padres, e incluso los chicos que habían salido, estaba haciendo: sacó su varita. Ya se preocuparían por los muggles más tarde.


Albus fue el primero en verlos. Estaban a no más de veinte metros. Dos sujetos con una capa y a capucha bajada que les cubría el rostro, alzando las varitas hacia ellos. Y luego vio el hoyo, justo en medio del andén nueve y diez, un hoyo perfectamente circular, de unos dos metros de diámetro. Vio a una madre gritando el nombre de su hijo sin poder hallarlo, y a unas gemelas que conocía de vista llamar a su madre y a su padre. Parecía como si todo lo que había estado en esos dos metros se hubiera evaporado, como si nunca hubiera existido.

Se puso en pie luego de asegurarse de que Justine estuviera bien. Vio como Teddy, el ahijado de su padre, se acercaba corriendo junto a una mujer rubia bajita. Ambos con las varitas fuera. También  su padre había visto a los dos hombres allí parados, que ahora corrían hacia la salida, pues había visto —oído, mejor dicho— como su tía Hermione levantaba un área anti-desaparición por todo King Cross. La mayoría de los padres, junto a sus hijos se apresuraba a correr hasta la salida, menos aquella madre que seguía llamando a su hijo desaparecido.

Todo parecía como una pesadilla. Rose lloraba en silencio mientras Hestia la abrazaba. Habían cerrado el andén 9 y ¾ momentáneamente y ningún estudiante podía cruzarlo hasta que no se hubiera calmado todo. Al menos, pensó, los que estaban del otro lado de la barrera estaban seguros. Había otros dos aurores más levantando una barrera mientras los muggles lo miraban todo con los ojos muy abiertos mientras se dirigían en desesperada a la salida.

Ginny tenía a Lily aferrada del brazo y la varita fuera. Antes de que los dos magos se escabulleran había lanzado dos desmaius que no dieron en el blanco de lo nerviosa que estaba. En ese momento, sólo estaba alerta. Albus supuso que estaba preocupada por Harry que había salido corriendo tras aquellos dos hombres.

Joder. Eso era una pesadilla. ¿Qué estaba pasando?


Teddy había salido corriendo a la par que Rose, en cuanto habían escuchado la explosión. Harry también lo había hecho en cuanto se dio cuenta de lo que pasaba y Hermione levantó una barrera anti-aparición. Sin embargo, los otros dos les adelantaban por casi veinte metros, o más y aquello estaba lleno de muggles. No podía lanzar hechizos aturdidores sin arriesgarse a darse a un muggle. Ni un simpleexpelliarmus. Si tan sólo no hubiera muggles…

—¡Potter! —gritó Rose a su lado—. ¡No conseguiremos atraparlos con tantos muggles aquí!

Teddy pensó que tenía razón. Joder, sí sólo hubiera un sitio abierto y no se pudieran desaparecer… quizá tuvieran alguna oportunidad. Y habían llegado casi a la salida… entonces podrían desaparecerse y nunca los alcanzarían.

Y eso fue justamente lo que pasó: se desaparecieron en cuando pisaron la salida, unos quince metros por delante de ellos.

«Ya está», pensó Teddy, «los hemos perdido».

Ni siquiera les habían visto el rostro.

—Joder —oyó mascullar a Harry.

—Bueno, tienes que admitir que fue un ataque bien planeado… hasta eso —espetó Zeller, de mal humor—. Esto se está convirtiendo rápidamente en un día pésimo. Bueno, tenemos que volver… me parece que Proudfoot se quedó dentro del andén y otro auror intentó que la gente se calmara… Aunque para mi fracasaron…

Empezó a caminar hasta los andenes nueve y diez con paso firme y de mal humor. Había alcanzado a encargarle a su hija a Audrey Weasley y entonces había salido corriendo. Ni siquiera estaba de servicio en ese momento.

—Lupin —espetó—. Llama a los desmemorizadores… hay un montón de trabajo que hacer aquí. Y vamos abajo, quiero averiguar que era esa bomba que lanzaron.


Habían desaparecido tres personas. Tres personas que estaban justo en el espacio que la bomba había cubierto. Tres personas, como si nunca hubieran existido. Un chico de once años al que su madre llamaba desesperada mientras Hermione intentaba calmarla y los padres de dos gemelas que lloraban abrazadas la una a la otra. Se preguntó qué pasaría con ellas dos y entonces vio llegar a Harry. Ginny, que abrazaba a Lily y no había querido moverse se allí hasta que no averiguaran que pasaba, se acercó corriendo a su esposo a abrazarlo.

Los padres de Justine Higgs, la que era al parecer la novia de Albus aparecieron poco después y se llevaron a su hija después de que Albus se presentara. «Vaya manera de conocer a sus suegros», pesó Hermione sonriendo aunque Justine no le había gustado demasiado.

Hermione dejo a la mujer en manos de Angelina Weasley, que al parecer prometía tener mejor tacto que ella y se dirigió hacia Harry, igual que Ron.

—Harry… —empezó en cuanto Ginny lo soltó—. Harry… esa bomba… jamás habíamos visto con tanta potencia. Y… desaparecieron tres personas… las tres personas a las que les alcanzó el impacto… —No quería ni pensar qué hubiera pasado si el diámetro hubiera sido más grande, podría haber alcanzado a Harry, a sus hijos o a sus sobrinos. Visto de aquella manera, tuvieron demasiada suerte, la que no habían tenido aquellas gemelas o aquella madre desesperada.

—Lo sé… —asintió Harry—. Pero tenemos que poner en orden el lugar primero. Los desmemorizadores vienen en camino. Teddy se encargó de llamarlos.

Hermione cerró los ojos un momento. La vida le estaba jugando malas pasadas. Había contado con que, después de la guerra, su vida sería tranquila. Y lo había sido, hasta ese momento, ese preciso momento en que aquella bomba —o lo que fuera— había estallado a sólo centímetros de ellos.


Liliane se había obsesionado con romper un embrujo de magia ancestral. Toda magia podía romperse, lo sabía, incluso aquella… Sólo…, sólo tenía que encontrar la manera para hacer a ese pergamino inservible y que no pudieran hacer nada contra su padre. Así que había convencido a James, al que, finalmente, había acabado por interesarle la magia ancestral y le hacía preguntas sobre todo aquello que no entendía. Al principio se había mostrado con muchas dudas, pero finalmente había aceptado seguir ayudando a Liliane.

Sólo había una condición, por supuesto, y era que nadie se podía enterar. Estaban, como siempre, en el apartamento de James. Fred aun no volvía de trabajar (y Liliane planeaba marcharse antes de que lo hiciera) y Frank estaba en el Caldero Chorreante, ayudando a su madre.

James insistía en tener la radio predida aunque a Liliane no le hacía mucha gracia el ruido porque no la ayudaba a trabajar en lo más mínimo, por lo que procuraba mantener el volumen bajo.

—… ataque en King Cros… —alcanzó a oír la radio.

—¿Puedes subirle? —pidió James. Liliane lo hizo de mala gana.

—…dos personas encapuchadas atacaron la estación King Cross a plena luz del día cuando los estudiantes de Hogwarts estaban saliendo del andén 9 y ¾, cobrándose tres víctimas, los tres magos, uno de ellos, Owen Maddley, estudiante de primer año en Hogwarts. Las otras dos víctimas son Amanda y Graham Pritchard.

James respiró hondo. Liliane supuso que era porque no habían dicho el nombre de nadie conocido.

—Liliane, ¿te importa que lo dejemos aquí? —preguntó, poniéndose en pie. Se iría le importara a Liliane o no—. Tengo que ir a ver cómo está mi familia.


—¡Dame una maldita razón para que no te mate aquí y ahora! —gritó la mujer—. ¡Dámela!

Era una mujer de cabello negro lacio y los púmulos marcados y la nariz prominente, que tenía la el rostro contorsionado de furia.

—No fue para tanto —jadeó uno de los hombres encapuchados, al que la mujer tenía cogido del cuello y le apuntaba con la varita—, podríamos haberles acertado…

—¡Pero no lo hicieron, idiota, no lo hicieron! —les espetó la mujer—. ¡Ahora estarán alerta por ese ataque en King Cross, ¿sabes?! ¡¡No son estúpidos!!

Soltó al hombre y encaró al otro, al más robusto.

—¿Qué excusa tienes tú? —le preguntó, de mala gana—. Porque si no me lo explicas a mí tendrás que responder ante otra persona… y esa persona no tiene tanta paciencia como yo… —Sonrió cruelmente—. ¡¿Cuál es tu excusa?!

—Tú ni siquiera habías nacido hace veintiséis años —le espetó el otro hombre en vez de responder.

—¡Pero al menos soy más inteligente que ustedes dos, atajo de inútiles! —les espetó a ambos—. ¿Tenían que coger uno de mis experimentos e intentar atacar con eso a Potter?... y digo intentar porque resulta que no sé si lo sepan pero… ¡Potter sigue vivo! ¡Toda su familia está bien menos tres desconocidos! El premio mayor son los Potter, y lo saben… Él se los dijo…

Respiró hondo.

—Bueno… tendremos que adelantar nuestros planes —espetó—. Y ustedes… vuelvan a cometer un error así, —los señaló a ambos con la varita—, y estará muertos antes de que puedan explicarse.

Oh, sí, hace veintiséis años ella no estaba viva. Nadie podía imaginar qué esperaba lograr allí, ayudándoles.

 


 

¡Hola!

¿Rowling en Pottermore dice que siempre hay aurores en King Cross para asegurar la seguridad de los que están allí?, pues alá, Aurores en servicio habemus (a.k.a Ted Lupin, Proudfoot y un desconocido). Aunque cabe mencionar que cuando Harry necesita aurores nunca aparecen… ¿raro, no?

En fin, Rose Zeller tiene una hija. Una hija con cabello castaño ondulado claro y ojos azules. Pueden empezar a adivinar quién es su padre. Y la amiga de Ashley Zeller casualmente es Lucy Weasley (que no, no es gemela de Molly, Rowling nunca lo dijo y así lo digan mil fanfickers, no es su gemela) hija del hombre más aburrido del mundo: Percy Weasley —atrévanse a decir lo contrario—.

Lo más importante del capítulo es… ¡El ataque!

Así que… ¿quién los atacó? ¿Por qué? Y más importante aún, ¿con qué los atacaron?, ¿es magia negra, magia blanca…? ¿Cómo se contrarresta? ¿Por qué hace desaparecer todo a su alrededor cual Nada en La historia interminable? (bueno, todo no, a la gente)

Muchas, muchas preguntas.

Por otro lado Al presenta a Justine a sus padres y conoce a sus suegros en un pésimo momento… y veremos después con esos dos; hay tres “muertos”, aunque no hay cuerpo…  (como curiosidad, uno de los muertos, Graham Pritchard es seleccionado Slytherin en 1994, a su esposa, Amanda, me la invente).

Y por otro lados los malos. Dos hombres, una mujer… podría haber alguien más. ¿Quiénes son? Y… Bueno, el ataque no estaba planeado… una pequeña debilidad. Pero la mujer planea solvetarlo todo y adelantar sus planes… ¿Cuáles planes?

En fin…, la canción del capítulo es Know your enemy del disco 21st Century Breakdown de Green Day y aunque no es la mejor canción de ese disco… bueno… queda. Si no saben a qué se refiere están mal porque con ese título es de lo más obvio. 

Por otro lado…

¡El fuego se propaga!

Nea Poulain

a 11 de enero de 2013

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