Vendetta

Give 'em hell, kid

Ls notas vuelven, los misterios aumentan y las víctimas empiezan a caer... 


Categoria: Libros > Harry Potter > Vendetta

Genero: Suspenso


autor: NeaPoulain

Slytherin llena de finales agridulces y de historias que contar. Me gusta Theodore Nott y Blaise Zabini. Fan de Johanna Mason. Kirtash es mío.

"Ave maría purísima, me acuso de ser yo por todas partes..." 

Escribo, luego existo

@NeaPoulain en twitter

Vendetta: Give 'em hell, kid

autor: NeaPoulain

“Some might say we are made from the sharpest things you say. We are young and we don't care.” My Chemical Romance


Era jueves en la mañana y James Potter se dijo que no estaba aprovechando sus vacaciones de la Academia de Aurores en lo más mínimo. En la Academia el trabajo era muy duro, siempre bajo presión… y esas vacaciones, viendo a Liliane Zabini, esa chica tan extraña, no estaba descansando absolutamente nada. La joven no había aceptado el pésame que le había dado por la muerte de su madre espetándole que él no lo sentía. Tenía razón, claro: James nunca había cruzado ni una palabra con Pansy Zabini, su muerte lo dejaba completamente indiferente. Pero Liliane… era demasiado cerrada y demasiado orgullosa para admitir que, en el fondo, estaba dolida.

Al menos ese día no la vería hasta más tarde. Estaba en el apartamento que Fred, Frank y él habían conseguido para independizarse. Fred se había marchado ya: la navidad era una de las épocas más complicadas para Sortilegios Weasley y él trabajaba ayudando a su padre y a su tío Ron en el negocio; no volvería hasta pasadas las cinco. Frank Longbottom, que asistía con él a la academia de aurores, en cambio, seguía completamente dormido y estaría así hasta pasado el mediodía porque esas vacaciones estaba ayudando en El Caldero Chorreante por las noches.

James suspiró. La vida adulta, en su mayoría, apestaba. En Hogwarts todo era más sencillo, más fácil y desde luego chicas que lo odiaban no le pedían ayuda para descubrir los pormenores de la muerte de su madre. La madrugada que llegó la lechuza con aquella súplica de ayuda escrita con la elegante y pulcra caligrafía de Liliane se había sorprendido. ¿Qué podía necesitar esa fría chica de él? La había conocido a los once años tropezando con ella en el expresso de Hogwarts y en todos aquellos años su carácter había cambiado muy poco.

Llevaba dos días rompiéndose la cabeza con aquel acertijo indescifrable que Liliane Zabini le había puesto en bandeja, definitivamente, necesitaba un descanso.

Se preparó un café cargado en la única taza limpia, esperando que llegara El Profeta. Pero no llegó El Profeta. Llegó una lechuza desconocida con un sobre con su nombre escrito con tinta verde en el sobre. James se acercó y le desató el sobre de la pata. La lechuza desapareció mientras él abría el sobre y sacaba el pedazo de pergamino que lo quemó al tacto y que, antes de tirar al suelo como su fuese una braza ardiente que había cogido por error, alcanzó a leer.

«Venganza», decía.

Se quedó perplejo. No tenía ni idea de que significaba. Pero quemaba. Dejó que el papel cayera al suelo y se miró las yemas de los dedos donde habían quedado marcadas las quemaduras. Se quedó con la mirada perdida mientras pensaba en eso… ¿«Venganza»?

 


 

Hermione Weasley había mandado una nota a Sayuri Ihara comunicándole que tenía toda la semana libre. Pensó que era lo mejor. La había visto con los aurores y se veía demasiado afectada por el secuestro. Había hablado con Irma Fawcett, que se marchaba el lunes, pasara lo que pasara, antes de tomar una decisión sobre Sayuri. Se veía demasiado afectada y ella estaba pensando en darle un ascenso. Quizá no era el mejor momento…

Irma, en cambio, le había dicho que Sayuri llevaba meses esperando la oportunidad de conseguir ese ascenso y la convenció para darle una oportunidad. Hermione, aun así, tenía sería dudas sobre eso. Pero no demasiado tiempo para pensar en el asunto tenía una reunión con los miembros del Winzengamot que había convocado Percy Weasley. Seguramente iba a tratar de un tema aburrídisimo, pensó. Al menos había dejado la regulación de escobas en paz cuando se había convertido en la mano derecha de Shacklebolt.

Sin embargo cuando salió de su oficina se encontró con Sayuri en su escritorio de costumbre. Llevaba el cabello negro suelto, sin fleco y era increíblemente parecida a su madre. Sin embargo, tenía una mirada huidiza, como si, en el fondo, siguiera secuestrada. Hermione se acercó a ella y se sentó frente a ella.

—Tenías el día libre, Sayuri —le dijo, con suavidad, esperando no incomodarla. La chica levantó la cabeza y se quedó mirando a Hermione. No sonreía. Dadas las circunstancias, habría sido un milagro que sus labios se curvaran para formar algo parecido a una sonrisa. Una cicatriz adornaba una de sus mejillas: el tiempo no la borraría nunca y la magia tampoco.

—Prefiero trabajar, señora Weasley —musitó la chica, con apenas un hilo de voz—. Mantiene mi mente ocupada… —comentó.

—Como quieras, Sayuri —dijo Hermione, finalmente, sin pensarlo mucho—. Puedes irte a casa después de comer, si quieres.

Sayuri negó con la cabeza y ya no dijo nada. Hermione, con la ligera sensación de que estaba incomodándola, optó por marcharse de una vez a su reunión con el Winzengamot. Antes de perder de vista a Sayuri volteó a verla y se fijó bien en su forma de moverse, de mirar a la gente. Cada poro de su piel seguía gritando de miedo, como si siguiera en manos de los malnacidos que la habían secuestrado… Una parte de ella seguía encerrada, temblando de miedo por lo que pudiera pasar después.

 


 

James se había quedado con el pergamino, alegando algo que quería probar y Liliane había dejado que se lo quedara para ir a internarse en la biblioteca de la mansión Zabini. Como no habían podido probar ninguna relación entre su padre y Lord Voldermort nunca la habían revisado a fondo, a pesar de la cantidad de libros de magia negra o prohibida que tenía. La magia ancestral, sin embargo, no era magia prohibida… La mayoría de la gente no la conocía o no le gustaba, pero seguía sin estar prohibida. Las protecciones de las familias de sangre pura seguían allí, protegiendo sus mansiones. 

Sin embargo no era esa clase de magia ancestral que buscaba. No… recordaba haber leído sobre tipos de magia ancestral que se le podían atribuir a los objetos. Aunque generalmente la gente usaba ese tipo de magia para proteger objetos que le habían pertenecido a su familia por décadas, cosas valiosas, herencias. No un simple pedazo de pergamino… Sin embargo, Liliane no podía descartar la posibilidad así como así.

Entonces lo recordó. Lo había leído hacía un año. Sobre ligar un objeto a otro o algo así… Sobre objetos gemelos. La cabeza le dio vueltas y fue directo a la estantería donde recordaba qué estaba ese libro que ostentaba por título «Secretos de la magia ancestral». Ni siquiera se dirigió a la mesa a leerlo, buscó allí mismo el capítulo y se quedó absorta leyendo. Las palabras eran tal cual las recordaba y estaban allí gritándole que eran la respuesta a lo que estaba buscando.

Al terminar de leer le vino una idea a la mente. Dejó el libro donde estaba salió de la biblioteca. Esperaba que a James Potter no le molestara que apareciera en su chimenea de improviso.

 


 

La señora Nott aún sentía las miradas de los hombres al caminar por la calle y sonreía, altanera y orgullosa. Tenía cuarenta y tres años y seguía siendo guapa. Seguía conservando esa belleza de la que estaba tan orgullosa, esa belleza que siempre había sido su mejor arma. Sin embargo, aún, de vez en cuando se atrevían a gritarle «mortífaga» en una multitud. Cuando se casó con Theodore empezaron a decirle que tenía por marido a un asesino. Daphne sólo los miraba gélidamente y no respondía; ¿para qué?, sólo ella sabía a ciencia cierta con quien se había casado, sólo ella conocía los secretos más oscuros de Theodore. Daphne Nott consideraba inferiores a casi todas las personas.

Era consciente de su posición social, por supuesto. Al final de la guerra los Greengrass no habían tenido problemas. No demasiados para ser sangre pura de Slytherin, al menos, porque nunca los relacionaron con Voldemort. Pero entonces Astoria, la bella e inmaculada Astoria, su hermana menor, había celebrado sus nupcias con Draco Malfoy y la gente había empezado a recelar de ellos. Les habían mandado amenazas algunas veces y vociferadoras, habían dejado de invitarlos a las reuniones y algunas familias los habían vetado de su círculo social. Daphne se había acostumbrado.

Luego ella se había casado con Theodore Nott. No tenía tan mala reputación como Draco, al menos, pero eso era simplemente porque no era tan conocido. Lamentablemente, su apellido había adquirido una pésima fama después de que, en los juicios de la postguerra, el padre de Theodore fuera condenado a cadena perpetua en Azkaban por todos sus crímenes como mortífago. Habían sido demasiados crímenes, demasiadas muertes…, demasiadas torturas.   

Y habían empezado a molestarla a ella también. Y a sus padres, porque, aun sin conocerlos, la gente les cuestionaba de sobremanera el hecho de que sus hijas hubieran elegido por maridos a dos retoños de mortífagos. Pero no los conocían. No conocían sus razones, ni la naturaleza de sus elecciones. No conocían sus pensamientos ni lo que pasaba por su cabeza y aun así los cuestionaban por cosas pasadas. Aún veintiséis años después Daphne Nott seguía levantando miradas recelosas al mencionar su apellido de casada, veintiséis años después aun los consideraban parias sociales sin saber que a ninguno de los dos, ni a Daphne ni a Theodore les importaba en lo más mínimo. La guerra había quedado atrás y ellos no habían salido del todo bien, pero tampoco demasiado malparados. Habían tenido tiempo de sobra para aceptarlo y asumirlo. Si la demás gente no lo hacía, era su problema.

Ni siquiera habían intentado limpiar su manchado apellido, como los Malfoy. Lo habían dejado estar, permitiendo que la gente hablara a sus espaldas y, después de un rato, los olvidara.

Sin embargo, al caminar por el callejón Diagon, Daphne Nott notaba las miradas que le dirigían. Algunos la examinaban con la mirada al verla pasar, pues a pesar de su edad no había perdido la belleza y otros, los pocos, al reconocerla como la señora Nott, le dirigían miradas recelosas… algunas de odio contenido. Habían pasado veintiséis años de todo aquello y la gente continuaba resentida.

Pero nadie había preguntado si ellos habían sufrido, si ellos habían tenido problemas. Nadie les había preguntado por sus respectivas historias y nadie se había dado cuenta de que todos habían perdido en la guerra. Una guerra que, tantos años después, la gente seguía sin superar.

Daphne suspiró. Había ido a Gringotts. En Gringotts la recibían bien, al menos. Mejor que a los tres héroes indiscutibles de la guerra, que habían liberado a un dragón y destrozado la cámara de los Lestrange.

Caminaba por el Callejón Diagon en dirección al Caldero Chorreante para dirigirse a la mansión Nott desapareciéndose desde allí. Y entonces, notó a la figura que la seguía.

El tiempo y los ataques de personas que le profesaban un odio que ella ni siquiera entendía la habían vuelto paranoica. La guerra también había ayudado. Era extremadamente cuidadosa y eso le permitió ver a alguien que la seguía. No podía verle el rostro entre tanta gente pero sabía que la seguía a ella. Se detenía cuando ella lo hacía…, avanzaba si ella avanzaba. Sin embargo, una capucha le cubría el rostro. Aunque seguro que era un hombre. Un hombre alto, por lo que podía ver de reojo.

Decidió que lo más prudente era llegar al Cadero Chorreante lo más rápido posible y desaparecerse para que aquel extraño y misterioso sujeto no la alcanzara, fuesen cuales fuesen sus intenciones.

Sin embargo, nada podía prepararla para lo que pasó.

El rayo color violeta le dio de lleno en la espalda y ella cayó al piso.

Antes de que se le cerraran los ojos sintió el dolor. 

Si las cuerdas vocales le hubieran respondido, hubiera gritado de agonía.

La persona que la seguía ni siquiera intentó acercarse el cuerpo desvanecido de Daphne Nott: se desapareció después de atacarla.

 


 

Se apareció directamente en una habitación poco amueblada, donde apenas si había dos sillas y una mesa. Llevaba aun puesta la capucha que le ocultaba el rostro y no se podía distinguir su identidad. Amparado por el anonimato podría ser cualquier persona. Otra persona estaba esperándole: una mujer.

—¿Y bien? —preguntó la mujer. Su tono era frío e impersonal y ni siquiera volteó  ver al recién llegado.

—Está hecho —respondió él.

La mujer asintió y no dijo nada más.

Todos sus planes estaban saliendo a pedir de boca.

 


 

Buenas.

Este es, literalmente, el capítulo que más odio. Le he dado mil repasos, lo he reescrito mil veces y sigue sin convencerme de todo. Es un capítulo puramente transitorio sin personajes relevantes  de por medio sin embargo créanme cuando les digo que es necesario…

En primera… James. Ya no sólo tiene un papel ayudando a Liliane. Le ha llegado la misma nota que a varios de los Weasley y a sus dos hermanos. Sin embargo, ni él sabe que les ha llegado a ellos, ni ellos saben que él también ha recibido una… y todos —menos yo— siguen preguntándose, ¿qué puede significar?, ¿por qué las mandan?... los dejo pensando en esa cuestión una vez más…

Frank Longbottom, hijo de Neville, y Fred viven con él. Sobre ambos ahodaremos después. (Y viva mi originalidad a nombrar a Frank… bueno… la verdad es que me pareció bastante lógico. Eso sí, si tiene una hermana —¿la tiene?, ¿no la tiene?—, me aseguraré de que 1) ni se llame Alice, 2) ni se llame Augusta).

Empezamos a ver las secuelas del secuestro en Sayuri. Hermione las nota cuando habla con ella… si es que a eso se le puede llamar conversación. Me leí varios ensayos de psicología así que espero retratarlo bien a lo largo de las escenas que tiene Sayuri… ahora bien… ¿le borraron la memoria cuando estuvo secuestrada? ¿por qué? ¿para qué la querían? (si recuerdan, en el preludio se mencionaba que «si la chica Ihara accedía a cooperar…» ¿a cooperar a qué?). Ahora, dada su situación actual, ¿Hermione le concederá el ascenso que deseaba?, ¿se recuperará del todo?

Como nota, me la imagino como la actriz japonesa Kou Shibasaki, que interpreta a Mitsuko Souma en Battle Royale (un personaje bastante… interesante… y psicópata). No como está caracterizada en Battle Royale, no. Si no como aparece en muchas fotos, con el cabello negro y sin fleco. Es parecida a Katie Leung en algunas fotos… En fin, ya notaron que a veces me gusta ponerle cara a mis personajes.

Sobre Liliane Zabini no hay mucho que decir. Está obsesionada por descubrir quiénes son los asesinos de Pansy (se nota que a su manera, le duele y, a su manera, la quiere). Ahora, ¿qué descubrió?, ¿qué le parece tan importante como para ir a la casa de James? Teorías, teorías para ustedes, jóvenes aprendices de Trelawney.

Y ahora… sobre Daphne Nott. Sí, es Daphne Greengrass, uno de mis personajes fanon favoritos gracias a Mortífago, de Metanfetamina (¡léanlo!). Se me hace muy difícil retratarla a esa edad, pero creo haberlo logrado… o algo así. Ha sido atacada, igual que su hermana, Astoria Malfoy. ¿Morirá? ¿Vivirá? ¿Cómo la atacaron? ¿Por qué la atacaron?

Y chan!... es la segunda vez que aparecen los malos en este fic. No sabemos quiénes son pero hay una mujer involucrada… ¿Cuáles son sus planes exactamente? ¿Qué desean? ¿Quiénes creen ustedes que sean los antagonistas? (yo lo sé, ustedes no, MUAJAJAJA). Divaguen, divaguen, quiero oír sus ideas.

En fin… el título de la canción, esta vez, es de un grupo que estoy segura es bastante conocido: My Chemical Romance. Fui muy fan alguna vez… ahora sólo me gusta a secas. Tengo dos de sus discos (Three Cheers for Sweet Revenge —al que pertenece esta canción— y The Black Parade). En fin, se refiere a los antagonistas de la historia, muy concretamente a la última escena y más que la letra, me gusta la música para los antagonistas. (http: // www .youtube. com/ watch?v =jKw_ konZphs Sin espacios)

¡Hasta la semana que viene!

Venus in armis.

Nea Poulain

a 7 de enero de 2013

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Comentarios

Tooru_Hally_Beelia_Potter

hace 6 años, 9 meses Responder

Hola, hola, bienvenida sea la actualización de Vendetta que tocaba (Bell suelta una risita).

James, pobre, parece como si ya fuera auror, pero sin la satisfacción del sueldo, jajajaja... Y ha recibido una nota. Y de las que queman. Dejando de lado que todavía queda la intriga de quién y por qué las están mandando, ¿por qué ahora queman? Es decir, ¿qué ganan con ello? A menos que quienes mandaron las primeras no sean los mismos que mandan las segundas... Quién sabe,

Sayuri, pobre, me da pena, sigue asustada y todo. Hermione tiene razón en dudar sobre su ascenso, no parece que esté muy bien. Además, sigo preguntándome para qué la secuestraron si la iban a dejar ir, ya que dudo que se les escapara (ya que pudieron borrarle la memoria y eso).

Luego, Liliane obsesionada. Ya sabíamos que seguiría dándole vueltas al asunto de la magia ancestral, magia que no es prohibida, solo hay cierto tabú con ella por lo de la sangre (me recuerda al pársel, no es en sí un don maligno, pero a pocos les gusta porque Voldy lo tenía). Objetos gemelos... Suena interesante, aunque faltaría saber qué utilidad pueden tener esos objetos ligados con magia de sangre.

Y leemos a Daphne solo-me-nombraron-una-vez-en-HP Greengrass, ahora como la señora Nott. Mira, ya te comenté que en mi saga, pude haber emparejado a esos dos de no haber casado a Daphne y a su hermana con otros dos (era por la trama, lo siento). Dejando eso de lado, los pensamientos de Daphne son tremendamente lógicos, y te hace pensar en qué tan cerrada y prejuiciosa puede ser la gente para no darse cuenta. Pero en fin, a Daphne la atacan, por más que la paranoia de la pobre quiso salvarla, y la dejan... ¿inconsciente? ¿Muerta? Lo sabremos después.

Y los malos, ¡eh, que tenemos una mala! No es que me sorprenda, si tuvimos a Bella en el canon, una mala acá ahora será bastante interesante. Solo falta saber cuáles son esos planes que están saliendo "a pedir de boca" y la fiesta (para los malos) estará servida.

Cuídate mucho y nos leemos la próxima semana.

P.D. Acabo de pensar que quedaría mejor "Marte en armas" (que ya no recuerdo nada de latín para escribírtelo como se debe). Ya sabes, Marte era el dios de la guerra y... (Bell deja de decir disparates y se marcha).




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