No me olvides

Flores

"¿Cómo es que sé eso?"


Categoria: Libros > Harry Potter > No me olvides

Genero: Romance


autor: MakotoBlack

Ahí donde haya un espacio íntimo para publicar... ahí me verán :P

No me olvides: Flores

autor: MakotoBlack

Había un sol brillante y hermoso cuando despuntó la mañana, Ron bajó de inmediato al jardín, desde donde podía sentir la brisa fresca del mar; enfundado en unos jeans viejos y una playera roja, se estiró mirando al cielo, Minerva había sido clara, aceptaba que él estuviera ahí durante todo el mes de recuperación, pero no aceptaría que se portara como un flojo, no porque eso sería mal ejemplo para Hermione.

            -Hermione… -susurró mirando el cielo azul, sintiendo la calidez y la belleza del día nuevo que le saludaba; estaba contento, ella comenzaba a recordar y eso lo hacía sentir en la gloria. -… volverás. -Se rascó la nuca con fuerza y echó a andar hacia el granero, había que reparar las puertas y luego mover el heno; no usaría varita, necesitaba sentirse rendido, para poder seguir con su plan, sin tirarse a la desesperación o al miedo; por la ventana unos ojos marrones lo vigilaban.

            -Ronald Weasley. -Dijo para sí misma mientras él andaba alegremente a pocos metros, se recargó en el marco de la ventana con los brazos envolviéndose, no sabía mucho aún de ese chico y sin embargo ya sentía la curiosa necesidad de seguirlo; al verlo sonreír mirando al cielo, un dejo de alegría la invadió, era tan sencillo y a la vez tan misterioso tenerlo cerca que ahogó un suspiro, por miedo a que significara algo que aún no podía comprender.

            -Buenos días. -Dijo la voz de Minerva desde la puerta, se volvió sonriendo y presurosa corrió a abrazarla, la profesora sonrió tomada por sorpresa. -Estás de muy buen humor esta mañana.

            -Algo así… tengo ganas de ir a caminar al bosque. -Se volvió a la cama que había ya tendido y se tiró sobre ella con los brazos extendidos y la cara al techo. -Hace un día hermoso allá afuera, tengo ganas de correr y de jugar… o podría ir hasta la playa para ver la arena.

            -La playa está lejos todavía… puedes ir al bosque… pero ¿a jugar? -Minerva se acercó y se sentó a su lado, mirándola fijamente.

            -Sí… he visto conejos por la ventana… ¿serán mansos? -Preguntó intrigada, Minerva asintió suavemente.

            -Depende de qué intenciones vean en ti. -Contestó y la vio sentarse, entonces se concentró en quitarle el cabello de la frente, Hermione sonrió complacida con el gesto de afecto.

            -¿Es usted mi madre? -Preguntó riendo todavía, concentrada en esos ojos enmarcados por las marcas del tiempo, esas gafas y ese cabello ya casi blanco.

            -No… no lo soy. -Murmuró sin dejar de sonreír, aunque un brillo de tristeza la había golpeado con suavidad. -Aunque te siento casi como mi hija.

            -Entonces… usted es sólo mi profesora. -Le tomó las manos con fuerza y sonrió.

            -Sí, así es… por siete largos años estuve vigilándote… y luego de eso, siempre mantuvimos comunicación, procuré tener un lazo fuerte contigo. -Comentó poniéndose de pie, fue a la ventana y se asomó hacia el granero, Ron había cometido el error de quitar todos los tornillos de la puerta sin sujetarla antes y ahora ésta yacía en el suelo hecha pedazos; sonrió, debió haber imaginado que ese sería el resultado de que trabajara sin magia.

            -¿Dónde está mi madre? -Preguntó Hermione mientras andaba hacia el cuarto de baño para cambiarse el camisón.

            -Ella… -Minerva no quería darle aún mucha información, para eso estaba Ron en la casa; suspiró fuertemente y cambió de tema de forma abrupta. -… Harry volvió a su casa anoche, Ronald se quedará con nosotras, si necesitas algo, pídeselo… yo voy a salir hoy.

            -¿Saldrá? -Preguntó asomándose desde el baño, con el cepillo de dientes en la boca, Minerva notó que se cepillaba con una meticulosidad exagerada.

            -Sí… me reuniré con algunos ex compañeros de trabajo, volveré por la noche, tendrán que arreglárselas ustedes dos solos. -Murmuró mientras Hermione se enjuagaba la boca.

            -No sé cocinar. -Refirió con la mirada preocupada, saliendo del baño, enfundada en unos jeans y una blusa blanquísima.

            -Ronald se hará cargo… su madre cocina primoroso, así que confiemos en que haya heredado algo de esas cualidades. -Minerva sonrió y se dirigió a la puerta.

            -Molly no le enseñó nunca a cocinar, y él simplemente no hubiera querido aprender. -Comentó mirándose al espejo mientras se arreglaba el cabello con una pinza, entonces frunció el ceño y se volvió, Minerva la miraba sorprendida. -¿Cómo es que sé eso?

            -Dímelo tú. -Minerva sólo sonrió y se alejó rápidamente, los recuerdos volvían como leves gotas, pero gotas que caían quizá con demasiada velocidad.

           

-¡Mierda! -Gritó furioso, era la tercera vez que se le caía la puerta, la volvió a levantar con torpeza, la colocó en su sitio e intentó de nueva cuenta atornillarla.

            -¿Con esa boquita comes? -La voz arrastrada y melosa le golpeó los tímpanos y con una mueca de cansancio, se volvió a mirar al visitante; vestía de un negro impecable, con el cabello corto y unas entradas mucho más marcadas en la cabeza, llevaba el bastón sobre el brazo izquierdo y una túnica de gala tan bien arreglada, que Ron sintió ganas de golpearlo.

            -¿A qué le debo el honor de tu visita? -Preguntó llenando la palabra "honor" de un tono de sarcasmo tal, que Draco sonrió ampliamente y guiñó un ojo, Ron dio un resoplido de cansancio, aunque también sonrió de lado.

            -Curiosidad… ¿cómo está? -Preguntó recargándose en el muro con los brazos cruzados, Ron bajó la mirada; en los últimos meses Draco había mostrado un cambio impresionante, no eran amigos, pero tampoco podían ya decirse enemigos a muerte; solían de vez en cuando intercambiar algunas palabras, Draco estaba muy interesado en saber quiénes habían sido los causantes del problema de Hermione, no precisamente porque la Sangre Sucia le interesara (aún la llamaba así), sino porque de sobra sabía, que si le habían hecho eso a ella, a él, que era un traidor confeso, no le esperaba menos.

            -Mejora… mejora bastante. -Ron sonrió mirándolo, Draco le sostuvo la mirada seriamente.

            -¿Por qué siento que algo tienes tú que ver con todo eso, Weasley? -Interrogó dando un paso hacia él y ayudándole a sostener la puerta con un movimiento de varita, ya que volvía a tambalearse amenazadoramente.

            -Porque tienes instinto… el mismo de las víboras venenosas. -Murmuró sonriendo de mala gana, atornillando a toda prisa lo que le faltaba, Draco carcajeó.

            -No cambias Weasley… no cambias. -Soltó la puerta metiéndose la varita al bolsillo y se dio la vuelta dispuesto a marcharse; antes, se quedó parado dándole la espalda, estaba serio y parecía querer decir algo.

            -Tú no sólo has venido a enterarte… algo ha pasado. -Ron dejó la puerta y se acercó a él, no se miraron, se enfocaron en ver hacia la casa.

            -Hermione no es la única a la que han torturado… -Draco hablaba en un tono tan bajo que Ron hizo esfuerzos por escucharlo. -… ayer encontraron el cuerpo del padre de Pansy… desapareció hace un mes.

            -Antares Parkinson. -Murmuró Ron mirándolo fijamente, Draco asintió con lentitud, la puerta de la casa se abrió y por ella Minerva salió lentamente, ajustándose las gafas mirando al cielo. -¿Qué le hicieron?

            -Digamos que si lo hubiéramos rescatado, no habría podido ver por última vez los rostros de su hija y de su esposa… -Refirió sonriendo irónico, Ron tragó saliva duramente, McGonagall hablaba a alguien dentro de la casa. -… Pansy despertó hace dos semanas y encontró sobre su cama un sobre blanco… con una nota, "Debiste entregar tú misma a Potter"… y los ojos de su padre atravesados por ganchillos para el cabello… su padre se los compró como regalo de cumpleaños, para dentro de dos días. -Draco sacó un cigarrillo y le ofreció uno, él rechazó educadamente todavía pensando en Pansy; la había visto hacía dos meses, seguía siendo la misma arrogante, con la diferencia de que ahora, no era enemiga ni por asomo.

            -¿Qué ha pasado para que actúen como bestias? -Ron miró entonces salir a Hermione, charlaba con McGonagall alegremente, Draco también las miró y no pudo evitar abrir la boca de sorpresa al ver a la castaña tan repuesta.

            -No sé… pero esto es sólo una prueba de que debemos dormir con un ojo abierto. -Draco terminó su cigarrillo y tiró la colilla lejos de sus pies; al notar que Hermione, tras despedir a McGonagall que había desaparecido, se dirigía a ellos, se volvió a Ron. -No pienso saludarla, podría no serle grato… te veo luego.

            -Gracias por avisarme… dale a Pansy mis condolencias. -Masculló viendo a Hermione sonreír, sentía un nuevo y más intenso miedo que antes.

            -Mejor díselo tú… no quiere verme desde que anuncié mi compromiso con Astoria, si la veo, le diré… pero no aseguro nada. -Exclamó al tiempo que se alejaba para desaparecer.

 

Hermione se acercó presurosa mirando sorprendida al sitio del que Draco había desaparecido, eso de desaparecer le era nuevo, apenas lo había visto tres veces con esa; sonrió a Ron y casi lo abraza, de no ser porque su seriedad la detuvo.

            -¿Quién era? -Preguntó cuando llegó hasta él.

            -Un viejo amigo. -Contestó mirándola, se le mezcló su apariencia actual con la de aquél día y tratando de olvidarlo miró a otro lado sonrojado, ella frunció el ceño.

            -Un viejo amigo. -Repitió incómoda de ver que no quería decirle más, bajó la cabeza y echó a andar hacia el bosque.

            -¿A dónde vas? -Quiso saber siguiéndola, alarmado al verla alejarse así como así.

            -A caminar. -Contestó secamente, él la alcanzó y la sujetó del brazo.

            -No irás sola a ningún sitio… -exclamó violento, ella le miró asustada. -… volvamos a casa.

            -No quiero… tengo ganas de caminar. -Refirió arrogante, con la cara de sabelotodo que a Ron hacía rabiar.

            -No hay nada que ver en el bosque, quédate conmigo… no es seguro. -La jaló de regreso a la casa, ella renegó y lo hizo soltarla dando un tirón.

            -No eres nadie para mandarme, quiero ir al bosque… quiero ver cosas. -Lo miró a los ojos enfurecida, él estaba igual de enojado, pero recordó que así no iba a convencerla, ella podía ser tan o más testaruda que él.

            -¿Qué quieres ver? -Preguntó sonriendo forzado.

            -No lo sé… algo. -Estaba cansándose, no quería tener a alguien como una nana.

            -¿Qué es ese algo?… dime. -Pidió respirando profundo, para no sentir ganas de gritarle.

            -Pues… -Hermione miró a la casa, no había algo en particular; entonces recordó a ese otro chico de mejillas abultadas y cabello oscuro, ese chico que la visitaba una vez por mes y le traía plantas. -… flores… quiero ver flores, Neville dice que hay unas muy hermosas… quiero verlas. -Exclamó sonriendo, mirando cómo Ron fruncía el ceño.

            -Ese gordito… -Ron sonrió de lado, ella le miró sorprendida por ese gesto, era como ver algo increíblemente lindo y nuevo. -… dame la mano. -Pidió seriamente tendiéndole su mano derecha, ella dio un paso atrás por inercia. -¡No voy a hacerte nada! -Dijo sonrojado de vergüenza por verla huir, frunció el ceño e infló las mejillas con descontento.

            -No es eso es que… -Hermione no supo qué decir, dar ese paso había sido muy idiota; le dio la mano con algo de renuencia, su tacto fue como un escalofrío tibio que la envolvió, lo miró a los ojos buscando algo que le dijera que él había sentido lo mismo, pero no pasó.

            -Ven, necesito sujetarte bien. -Ron la jaló con su natural torpeza y la pegó a su pecho, ella ahogó la respiración y sintió, pegado a su mejilla, el latido de ese corazón; una paz la rodeó sin saber por qué. -Se siente feo, pero es sólo la primera vez, tranquila. -Y pasó, la presión era espantosa, Hermione quiso gritar pero no podía; se aferró a él con todas sus fuerzas, con sus uñas y sus dedos crispados por el miedo, era como pasar por el cuello de una botella; cuando todo se detuvo jaló aire desesperada, buscando a bocanadas sentirse segura, se tiró al suelo respirando agitada, Ron la miraba sorprendido. -Perdóname… debí advertirte… -dijo acuclillándose para verla a los ojos, con ternura le quitó el cabello de la frente. -… ya pasó, tranquila.

            -Eso fue… ¿qué fue eso? -Preguntó contrariada, confundida por la sensación de normalidad que se le hacía de pronto tan espantosa.

            -Nos desaparecimos… te dije que la primera vez se siente espantoso. -Murmuró sonriendo para calmarla. -Pero ve… es lo que querías ¿no? -Dijo señalando a su lado derecho, Hermione tragó saliva exhausta y miró a donde él apuntaba; se quedó maravillada, era un mar amarillo, un campo plagado de flores pequeñas de un color pajizo intenso, de pronto podía ver manchas blancas o rosadas, abrió la boca impresionada. -Puedes verlas ahora… conmigo aquí, estás segura. -Ron le sonrió, ella se le quedó viendo impresionada, era verdad, entre tanta belleza, se sentía totalmente a salvo.

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